Unos pensionistas charlan en un banco en Barcelona.
La subida del 3,5 % de las pensiones amenaza con elevar la factura por encima de los 240.000 millones en 2027
El IPC de septiembre confirma el encarecimiento de los precios y apunta a una nueva revalorización que podría incrementar el gasto público en otros 12.600 millones
El INE ha confirmado este miércoles que el IPC aumentó un 4,9 % interanual en septiembre, lo que sitúa la previsible revalorización de las pensiones en el 3,5 % para 2027. Este incremento podría elevar la factura del sistema por encima de los 240.000 millones de euros, alrededor del 12 % del PIB.
La actualización de las pensiones contributivas se calcula a partir de la media de las tasas interanuales del IPC registradas entre diciembre del año anterior y noviembre del ejercicio en curso. Con los datos conocidos hasta septiembre, la media provisional se sitúa en el 3,33 %, aunque todavía faltan dos meses para determinar la subida definitiva.
De acuerdo con las previsiones de Funcas, que acertó el repunte del 4,9 % de septiembre, los precios se moderarán progresivamente hasta el 4,5 % en octubre y el 4,2 % en noviembre. Si se cumple este escenario, la revalorización de las pensiones contributivas rondaría el 3,5 % en 2027, ocho décimas por encima del 2,7 % aplicado este año. El porcentaje definitivo, no obstante, no se conocerá hasta diciembre, cuando el INE publique los datos de noviembre.
El impacto de esta nueva subida sobre las cuentas públicas será considerable. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) estima que el gasto total en pensiones públicas alcanzará los 229.491 millones de euros en 2026, un 5,81 % más que el año anterior. Esta cantidad incluye las pensiones contributivas de la Seguridad Social, las no contributivas y las clases pasivas.
A partir de esta previsión, y suponiendo que el gasto mantenga en 2027 un ritmo de crecimiento similar al de este año, la factura podría alcanzar los 242.100 millones de euros. Se trataría de un incremento de aproximadamente 12.600 millones en un solo ejercicio.
Enrique Devesa, investigador del IVIE, advierte, además, de que las pensiones mínimas se revalorizarán en 2027 «bastante por encima del resto» para ajustarse al 100 % del umbral de riesgo de pobreza. «En una primera estimación podría suponer que el gasto para 2027 aumente hasta 245.000 millones, desde los aproximadamente 230.000 millones de 2026», señala.
El aumento del gasto, además, no se explica solamente por las revalorizaciones anuales. El propio IVIE ha calculado que, de los 12.610 millones adicionales que costarán las pensiones en 2026, unos 7.311 millones corresponden a la actualización de las prestaciones, mientras que los otros 5.299 millones responden al incremento del número de pensiones y al denominado efecto sustitución.
Este efecto de sustitución se produce porque las nuevas pensiones suelen tener una cuantía superior a las que causan baja. De esta manera, incluso sin contar las revalorizaciones vinculadas al IPC, el gasto de la nómina continúa aumentando por la incorporación de nuevos jubilados con prestaciones más elevadas. De hecho, el 42 % del crecimiento previsto por el IVIE para 2026 responde a estos dos factores, mientras que el 58 % restante corresponde a la revalorización de las pensiones.
Esta diferencia se observa al analizar los datos de la Seguridad Social. En septiembre, el organismo destinó 14.498,2 millones de euros al pago de la nómina mensual ordinaria de las pensiones contributivas, un 6,31 % más que un año antes, pese a que la revalorización general aprobada para 2026 fue del 2,7 %.
La pensión media del sistema alcanzó los 1.374,6 euros mensuales, un 4,6 % más que en septiembre de 2025, mientras que la pensión media de jubilación se situó en 1.576,1 euros, con un incremento interanual del 4,5 %.
A ello se añade que la revalorización efectiva del conjunto de las pensiones públicas puede superar la subida general de las contributivas. Para 2026, el IVIE calculó un incremento medio del 3,44 %, frente al 2,7 % ordinario, debido a las mayores subidas aplicadas a las pensiones mínimas y no contributivas.
La jubilación progresiva de las generaciones del baby boom seguirá presionando al alza el gasto durante los próximos años. Y, con una inflación que alcanzó el 4,9 % en septiembre, la actualización de las prestaciones amenaza con añadir más presión a una factura que ya se encuentra en máximos históricos.