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Hace apenas unos días se publicaba que España cerró el primer semestre de 2026 con 1.298.739 procesos de incapacidad temporal abiertos, un 12,3 % más que hace dos años. Se me había pasado revisarlo, pero me llegó una alerta del Radar Económico del IPEF avisándome y aquí estoy contándoles que es lo que ha pasado.

Porque, desde luego, no ha salido ni una nota de Prensa de La Moncloa para comentar las cifras, lo cual demuestra que no les gustan nada y no quieren que se aireen, ni por casualidad.

En junio analicé los datos del primer trimestre y las conclusiones ya eran para preocuparse. Como además ya disponemos de los datos del primer semestre, ha llegado la hora de comprobar si aquello fue un mal arranque o si, como me temía, la situación ha ido a peor, como así ha sido.

El número de jornadas perdidas, el número de horas dejadas de trabajar, el coste que ha tenido para la Seguridad Social y el coste estimado del valor económico perdido por este problema que acosa a nuestro sistema empresarial ha vuelto a crecer y lo ha hecho de forma que se está convirtiendo en una autentica lacra empresarial.

Los datos sobre incapacidad temporal proceden del Ministerio que dirige Elma Saiz, que como ya he dicho calla y guarda silencio sobre estas cifras y parece más interesada en confundir a la sociedad al presentar las afiliaciones como si fueran afiliados. Los datos económicos proceden de la Secretaría de Estado de ese mismo ministerio, mientras que el coste por hora trabajada se basa en la encuesta trimestral del INE correspondiente al segundo trimestre de este año, publicada el mes pasado, y en la del mismo trimestre del año anterior.

Así que veamos los números de que disponemos y que he tabulado para ustedes, mis queridos lectores:

El número de procesos iniciados se ha reducido en el primer semestre en un 4,6 %, lo cual aparentemente es una buena noticia, porque la cifra ha pasado de 5,02 millones a 4,79 millones, con una bajada de 229.354 procesos iniciados. Pero fíjense que incluso esa buena noticia se nos está escapando de las manos: en el primer trimestre la caída era del 10,7 % y en el segundo trimestre los procesos iniciados han vuelto a subir un 3,0 %, 67.191 más que en el mismo periodo del año anterior. Hasta aquí las buenas noticias. Y digo esto porque todo lo que viene a continuación es muy preocupante.

La primera mala noticia es el aumento de la duración media de los procesos, que pasa de 41,93 a 46,17 días. Esto supone un incremento del 10,1 %, equivalente a 4,24 días más de media. En el segundo trimestre la duración media ya está en 49,40 días, frente a los 45,47 del año anterior, casi cuatro días más.

La segunda mala noticia es que, pese a reducirse el número de procesos, el aumento de su duración media eleva las jornadas pérdidas de 207,3 a 220,6 millones. Es un incremento del 6,4 %, equivalente a 13.247.577 jornadas adicionales por incapacidad temporal. Además, mientras que en el primer trimestre el aumento fue del 1,1 %, en el segundo se disparó al 11,9 %, al pasar de 102,0 a 114,1 millones de jornadas

Como consecuencia de este incremento de las jornadas perdidas, el valor económico de lo dejado de producir y, por lo tanto, de lo que se podría haber producido sin esas bajas, ha pasado de 41.450 a 49.199 millones, lo cual supone un 11,5 % más de lo que sucedió hace un año.

Estamos ante una de las situaciones más complejas y difíciles de resolver, la duración media de las bajas crece un 10,1 %, las jornadas perdidas y, por lo tanto, las horas dejadas de trabajar crecen un 6,4 %, las jornadas alcanzan en total 220,6 millones y las horas 1.765 millones y el valor de lo dejado de producir a 46.200 millones de euros.

Aquí siempre pagamos los mismos, las empresas, que cada día tienen más dificultades en poder pagar las nóminas y me refiero a las micro pymes y pymes, y los que trabajamos y nos esforzamos por sacar adelante a este país y que nos fríen a impuestos para pagar una Incapacidad Laboral que a cierre de junio sumó 9.503 millones, un 10,3 % más que el año pasado, y que si alguien se cree que se paga con las cotizaciones sociales, les hago la propuesta de que se deje de pagar por ese concepto y ese dinero se les de a los trabajadores y que las bajas se las paguen ellos, verán la que lían los sindicatos come gambas que tenemos y como sobre todo los que abusan de esta situación se curan de sus depresiones rápidamente.

Que conste que lo que acabo de escribir sé que no es posible, pero me apetecía provocar a todos los sindicatos y a todos los vagos que están hoy de baja, no a los que han tenido un accidente laboral o tienen una gripe que dura tres días.