Fundado en 1910

Un tren en el andén durante la inauguración de la línea de Ouigo entre Madrid, Albacete y Alicante.EP

Renfe planta cara a Competencia para evitar que Ouigo e Iryo «parasiten» sus talleres

La empresa pública recurrirá ante la Audiencia Nacional la obligación de facilitar sus instalaciones a los operadores privados, a los que acusa de no invertir en España

Renfe llevará a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ante la Audiencia Nacional por obligarla a facilitar sus talleres de mantenimiento a sus principales competidores, Ouigo e Iryo. La empresa pública considera «abusiva» la actuación del regulador y acusa a ambas compañías de pretender aprovecharse de unas instalaciones financiadas con dinero público sin realizar inversiones propias en España.

La compañía ha anunciado este martes que recurrirá la última resolución de la CNMC, que le exige respetar las condiciones de acceso previamente acordadas con el operador francés para realizar determinadas operaciones de mantenimiento.

Renfe sostiene que su decisión no responde únicamente a la defensa de sus intereses empresariales, sino también a la necesidad de proteger la inversión pública realizada durante años en su red de talleres.

Según la operadora, sus competidores llevan tiempo presentes en el mercado ferroviario español y disponen de alternativas para mantener sus trenes, como construir instalaciones propias o trasladar determinadas operaciones a sus centros de Francia e Italia.

La compañía considera que las obligaciones impuestas por Competencia le obligan a asumir costes, comprometer capacidad de sus instalaciones y soportar riesgos derivados de la actividad de empresas con las que compite directamente.

El origen del último enfrentamiento está en una resolución de la CNMC que obliga a Renfe Mantenimiento a permitir a Ouigo realizar determinadas operaciones en los talleres de Cerro Negro/Santa Catalina y Fuencarral, en Madrid, y Can Tunis, en Barcelona.

En enero de 2025, ambas compañías habían acordado una reserva de capacidad para el periodo 2025-2030. Sin embargo, meses después Renfe redujo el espacio adjudicado al considerar que algunos de los trabajos previstos debían clasificarse como mantenimiento pesado, una modalidad para la que sostiene que no existe obligación de facilitar el acceso a otros operadores.

Competencia ha rechazado esta interpretación. El regulador considera que las operaciones controvertidas, consistentes en desmontar y montar componentes cuya reparación se realiza fuera de los talleres, constituyen servicios básicos de mantenimiento y deben ofrecerse a todas las empresas ferroviarias en condiciones transparentes y no discriminatorias.

Además, la CNMC ha constatado que Renfe Mantenimiento había permitido a Renfe Viajeros realizar intervenciones técnicamente equivalentes a las que denegó a Ouigo. Por ello, concluye que el trato dispensado al operador francés es contrario a la normativa ferroviaria.

Renfe discrepa de esta interpretación y acudirá a la Audiencia Nacional para defender que no está obligada a prestar esos servicios en las condiciones exigidas por el organismo regulador.

«Parasitar» Renfe

La CNMC ya abrió anteriormente un expediente sancionador a Renfe por impedir el acceso de Iryo a sus instalaciones de reparación y mantenimiento, pese a que una resolución previa le había exigido facilitarlo. La empresa pública calificó entonces de «desproporcionada» la obligación impuesta por el regulador y defendió que Iryo no había proporcionado la información necesaria sobre sus necesidades de mantenimiento.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, también ha intervenido en varias ocasiones en esta controversia, acusando a los operadores extranjeros de aprovecharse de la infraestructura industrial de Renfe.

«¿Usted tiene infraestructura para mantener sus trenes en España? Si no la tiene, hay dos opciones: invierte y genera su infraestructura o se lleva usted los trenes a su país como hace Renfe con sus trenes de Francia, que los trae a España para mantenerlos», afirmó en una entrevista con Europa Press. «Lo que no se puede pretender es que su competidor sea el que le mantenga sus trenes», añadió.