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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político de precampaña

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político de precampañaEuropa Press

El trabajador medio paga al Estado un 18 % más desde que gobierna Sánchez y su poder adquisitivo cae un 4 %

No se han producido subidas de tipos legisladas sino con la progresividad en frío, el llamado «impuesto fantasma»

En 2025, la presión fiscal en España alcanzó el nivel más alto de toda la serie histórica, mientras que la recaudación ascendió a 641.669 millones de euros. Sin embargo, el hecho de que España recaude alrededor de tres puntos de PIB menos que la media de la Unión Europea no implica que exista margen para aumentar la carga tributaria.

La carga de IRPF y cotizaciones que soporta directamente el trabajador ha aumentado un 17,6 %, una vez descontada la inflación, entre el primer trimestre de 2018 y el segundo de 2026 –periodo que coincide prácticamente con los Gobiernos de Pedro Sánchez–. Mientras, el salario neto ha perdido un 3,8 % de poder adquisitivo.

Esta es una de las principales conclusiones del informe El sacrificio fiscal de los contribuyentes españoles elaborado por el Instituto Juan de Mariana. Sus cálculos parten de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del IPC al cierre de cada trimestre. Además, se tiene en cuenta el IRPF y la cotización social de un trabajador menor de 65 años, sin hijos ni discapacidad, con contrato indefinido, en régimen común y sin deducciones adicionales.

En el primer trimestre de 2018, el salario bruto medio ascendía a 1.909,66 euros mensuales. De esa cantidad, el IRPF se llevaba 249,47 euros y las cotizaciones del trabajador 121,26 euros. En el segundo trimestre de 2026, el bruto alcanza los 2.464,45 euros, pero lo que se paga en impuestos y cotizaciones se sitúa en 560,72 euros –400,53 euros en IRPF y 160,19 euros en cotizaciones–.

El salario neto ha pasado de 1.538,93 a 1.903,72 euros mensuales, un 23,7 % más. Pero los precios crecieron entre marzo de 2018 y junio de 2026 un 28,6 %, de modo que la nómina permite comprar menos que antes aunque su importe sea mayor. Para conservar el poder adquisitivo inicial, aquellos 1.538,93 euros deberían haberse convertido en unos 1.979,07 euros mensuales. Es decir, faltan 75,34 euros más al mes, o lo que es lo mismo, en torno a 904 euros al año.

Buena parte de ese crecimiento del IRPF poco tiene que ver con subidas de tipos legisladas, sino con la progresividad en frío, el llamado «impuesto fantasma». El IRPF se aplica mediante una tarifa de tramos en la que el tipo crece con la renta. «Cuando el salario nominal sube para compensar el encarecimiento de la vida y la tarifa no se actualiza con los precios, el impuesto se queda con una proporción mayor de la remuneración sin que haya mejorado la capacidad de compra del contribuyente», explican en el informe. «La inflación reduce el valor del sueldo y, al mismo tiempo, eleva la parte que retiene Hacienda», añade.

La empresa también soporta un coste superior. El coste laboral total ajustado pasa de 2.558,14 a 3.339,08 euros mensuales, lo que supone un aumento real del 1,5 %. Dentro de esa cantidad, los otros costes laborales que recoge el INE crecen un 4,9 % una vez descontada la inflación, aunque desde el Juan de Mariana aclaran que «esta partida incluye las cotizaciones empresariales, pero también otros conceptos, por lo que no debe identificarse íntegramente con otros impuestos».

«Mantener al trabajador cuesta más en términos reales, mientras que su remuneración neta estimada compra menos. La recuperación del salario bruto apenas ha logrado seguir el ritmo de los precios y, después de pasar por el filtro fiscal, la renta disponible del trabajador medio continúa por debajo de la de 2018», sentencia el informe.

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