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Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de AranjuezComunidad de Madrid

Destinos Patrimonio Mundial en Madrid

Mucho más que el Tren de la Fresa: qué ver, comer y vivir en Aranjuez, Patrimonio Mundial de la UNESCO

A solo 40 minutos de Madrid, Aranjuez invita a una escapada de dos o tres días entre el Palacio Real, más de 111 hectáreas de jardines y huertas, paseos junto al Tajo, cocina de producto y experiencias que revelan el extraordinario paisaje cultural de la Corona

en colaboración con la comunidad de madrid

Aranjuez es una ciudad que se descubre al ritmo del agua, bajo la sombra de sus árboles y entre los grandes ejes de un paisaje diseñado durante siglos para el disfrute de la Corona. El Palacio Real es la gran puerta de entrada, pero quedarse solo con su fachada sería perderse buena parte de la experiencia: jardines monumentales, falúas regias, fuentes históricas, huertas, bodegas, una gastronomía de raíz y actividades para contemplar la ciudad desde el río, el aire o un pequeño tren turístico.

El Paisaje Cultural de Aranjuez fue inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial en diciembre de 2001. Su reconocimiento reúne el palacio, la trama urbana, los jardines, las huertas históricas y el sistema natural articulado por los ríos Tajo y Jarama, en un conjunto de más de 2.000 hectáreas al sur de la Comunidad de Madrid. Cinco siglos de uso, conservación y diálogo entre naturaleza y arquitectura explican la singularidad de este Real Sitio.

Palacio Real de Aranjuez

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La Comunidad de Madrid cuenta con cinco lugares reconocidos por la UNESCO: el Paisaje de la Luz, en la capital; el Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial; la Universidad y el centro histórico de Alcalá de Henares; el Paisaje Cultural de Aranjuez, y el Hayedo de Montejo, reconocido como Patrimonio Natural. Aranjuez aporta a esa lista una forma distinta de patrimonio con un paisaje vivo creado para la vida cortesana y sostenido hoy por la cultura, el turismo y la huerta.

Un Palacio para mirar despacio

El Palacio Real de Aranjuez fue la residencia de primavera de los reyes españoles y conserva algunos de los interiores más sorprendentes de Patrimonio Nacional. La escalera principal, el Salón de Porcelana, el Gabinete Árabe, el Salón del Trono y las estancias privadas permiten recorrer los gustos de diferentes reinados, entre el rococó, el neoclasicismo y el exotismo decorativo.

El Palacio Real de Aranjuez fue la residencia de primavera de los reyes españoles

Al salir, el visitante se encuentra con el gran tesoro exterior formado por 111,23 hectáreas de jardines visitables que convierten el entorno del palacio en uno de los mayores espacios históricos ajardinados del sur de Europa. El Jardín de la Isla, el Jardín del Parterre, el Jardín del Príncipe y los jardines de Isabel II invitan a dedicar varias horas al paseo, sin una ruta cerrada y con la sensación de que cada cruce de caminos esconde una nueva perspectiva.

Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de AranjuezComunidad de Madrid

Entre las paradas imprescindibles están la Fuente de Hércules y Anteo, la Fuente de Ceres, la Fuente de Hércules e Hidra, la Fuente del Reloj y la Fuente del Niño de la Espina. A ellas se suma el Estanque Chinesco, uno de los rincones más sugerentes del Jardín del Príncipe, donde el paisajismo, la arquitectura y el agua construyen una escena que parece ajena al paso del tiempo.

La Real Casa del Labrador es un pequeño palacio concebido como refugio de recreo de Carlos IV

En el mismo jardín se encuentra la Real Casa del Labrador, un pequeño palacio concebido como refugio de recreo de Carlos IV, y el Museo de Falúas Reales. Junto al Embarcadero Real, este espacio reúne una colección única de embarcaciones de recreo utilizadas por la monarquía española, una ventana a la vida cortesana sobre el Tajo. Las falúas, con sus ricas decoraciones y su carácter ceremonial, hacen comprensible por qué el río fue durante siglos una pieza central del Real Sitio.

Fuente del Niño de la Espina

Fuente del Niño de la EspinaComunidad de Madrid

Del centro histórico al río

La visita puede continuar por la plaza de San Antonio y la Real Capilla de San Antonio, dos elementos esenciales del urbanismo de Aranjuez. Desde allí, el centro histórico abre el camino hacia el Teatro Real Carlos III, el Palacio de Godoy, el Convento de San Pascual y el mercado de abastos. Son lugares que hablan de una ciudad que no se limita a su dimensión palaciega ya que también fue residencia, punto de encuentro, centro de comercio y escenario de episodios decisivos de la historia de España.

Aranjuez

Estanque ChinescoComunidad de Madrid

La Plaza de Toros y el Museo Taurino completan el paseo por el Aranjuez más popular. Para las familias, el chiquitren permite acercarse a algunos de los principales puntos de interés de manera cómoda y amena. Quienes prefieran otra mirada pueden optar por un paseo en barco por el Tajo o una experiencia en globo, desde donde se entiende la geometría de los jardines, las vegas agrícolas y el vínculo entre el palacio y el paisaje. Las visitas teatralizadas impulsadas en la ciudad combinan, además, navegación y escenas de la vida cortesana.

Huerta, cocina y vino

Aranjuez se come tanto como se visita. La fertilidad de su vega ha dado fama a los productos de la huerta local, especialmente fresas, espárragos, alcachofas y verduras de temporada. La cocina de la ciudad aprovecha esa despensa con propuestas de distinto estilo, desde el clasicismo de Casa Pablo hasta restaurantes como Casa José, Aguatinta, Carême, Casa Delapio o A Terra Delapio.

La gastronomía forma parte de la identidad del Paisaje Cultural. Sentarse a comer después de una mañana de jardines permite comprender que la huerta no es solo un recuerdo de la historia del Real Sitio, sino una realidad que sigue llegando a las cocinas y a las mesas de Aranjuez.

Bodega del Real Cortijo de Aranjuez

Bodega del Real Cortijo de AranjuezComunidad de Madrid

El enoturismo amplía esa experiencia. La Bodega del Real Cortijo, construida por Carlos III en 1782 y considerada monumento histórico-artístico, propone visitas al lagar, explicaciones sobre la elaboración y catas guiadas. El Regajal, situado en la Reserva Natural de El Regajal-Mar de Ontígola, combina recorridos por los viñedos, interpretación del entorno y degustación de sus vinos.

Un calendario para volver

El calendario de Aranjuez ofrece razones para elegir fecha. El Festival de Globos, que se celebra en octubre, llena la plaza de parejas de globos aerostáticos y culmina con el espectáculo nocturno Night Glow, con música y vuelos cautivos frente al Palacio Real.

Las Fiestas del Motín, declaradas de Interés Turístico Internacional, recuerdan los sucesos de marzo de 1808. Más de 170 vecinos participan cada año en una representación en la Plaza de Parejas, con el Palacio Real como gran escenario, para revivir la caída de Godoy, la abdicación de Carlos IV y la llegada al trono de Fernando VII.

Tren de la Fresa

Tren de la FresaComunidad de Madrid

Para llegar desde Madrid, Aranjuez está conectada por la línea C-3 de Cercanías desde Atocha. Y, en primavera y otoño, el Tren de la Fresa transforma el desplazamiento en parte de la experiencia; parte de Madrid en un tren histórico y recrea el recorrido ferroviario inaugurado en 1851, el primero de la región y segundo de España, que llevaba las fresas ribereñas a la corte madrileña.

Quien disponga de más tiempo puede prolongar la escapada hacia Chinchón y Colmenar de Oreja. Sus plazas mayores, bodegas y restaurantes ofrecen otra perspectiva del sur de Madrid y convierten Aranjuez en el punto de partida de un fin de semana completo entre patrimonio, paisaje y gastronomía.

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