JAECOO 8 SHS
Electrificación
La tecnología invisible que protege la batería de los coches electrificados incluso con frío extremo o calor intenso
La batería es el corazón de un vehículo electrificado, pero su rendimiento depende de una ingeniería que no se ve: la gestión térmica. OMODA & JAECOO combina refrigeración, sensores y software para preservar eficiencia, seguridad y durabilidad en cualquier condición climática
Cuando se habla de coches híbridos, híbridos enchufables o eléctricos, la conversación suele centrarse en dos cifras: autonomía y capacidad de la batería. Sin embargo, existe otro factor igual de decisivo para el rendimiento, la seguridad y la durabilidad: mantener ese sistema de almacenamiento de energía dentro de su temperatura óptima.
La gestión térmica es la tecnología que hace posible ese equilibrio. Trabaja de manera automática y prácticamente invisible para evitar que la batería se enfríe o se caliente en exceso. Para lograrlo, combina sensores, software inteligente, sistemas de refrigeración y mecanismos de protección electrónica que actúan de forma coordinada durante la carga, la conducción y el estacionamiento.
JAECOO 8 SHS híbrido enchufable
En los vehículos electrificados de OMODA & JAECOO, este sistema forma parte de una arquitectura más amplia diseñada para que batería, motores eléctricos y electrónica de potencia trabajen de forma eficiente, estable y protegida, incluso en situaciones exigentes.
Por qué la temperatura importa
Una batería no ofrece el mismo comportamiento con cualquier temperatura exterior. El frío intenso puede afectar a su capacidad de entregar energía y a la velocidad de carga; el calor excesivo, por su parte, puede acelerar el desgaste de los componentes y elevar las exigencias de seguridad. Por eso, el objetivo no consiste solo en instalar una batería de alta capacidad, sino en controlar su estado de manera constante.
La gestión térmica permite mantener los principales componentes eléctricos dentro de su ventana de funcionamiento adecuada. Al hacerlo, ayuda a reducir pérdidas energéticas, optimizar el aprovechamiento de cada kWh disponible y mantener prestaciones consistentes, tanto en un trayecto urbano como en un viaje largo o en un proceso de recarga.
El OMODA 5 SHS híbrido se siente muy cómodo en la carretera
Es una tarea continua. El coche analiza información procedente de distintos sensores y ajusta el funcionamiento de los sistemas de climatización y refrigeración para equilibrar las necesidades del conjunto. El resultado es una respuesta más estable de la batería a lo largo del tiempo y una contribución directa a su vida útil.
En otras palabras, la innovación en electrificación no depende exclusivamente de cuánta energía puede almacenar una batería, sino de la capacidad del vehículo para gestionarla, protegerla y utilizarla con precisión.
Dos químicas, una misma estrategia
La gama electrificada de OMODA & JAECOO incorpora diferentes tecnologías de baterías que responden a múltiples necesidades de uso. Por un lado, están los modelos HEV que son el OMODA 5 SHS híbrido, JAECOO 5 SHS híbrido y JAECOO 7 SHS híbrido. Estos coches incorporan una batería NMC de 1,8 kWh de capacidad. La gama electrificada se complementa con las versiones PHEV, que se corresponden con el OMODA 7 SHS híbrido enchufable, el OMODA 9 SHS híbrido enchufable, el JAECOO 7 SHS híbrido enchufable y el JAECOO 8 SHS híbrido enchufable.
La gama electrificada de OMODA & JAECOO incorpora diferentes tecnologías de baterías que responden a múltiples necesidades de uso
De todos ellos, el OMODA 7 SHS híbrido enchufable y el JAECOO 7 SHS híbrido enchufable cuentan con una batería LFP (litio-ferrofosfato) de 18,4 kWh de capacidad. Por su parte, el OMODA 9 SHS híbrido enchufable y el JAECOO 8 SHS híbrido enchufable incorporan una batería LMFP de 34,5 kWh de capacidad.
Esta química representa una evolución de las baterías LFP tradicionales al incorporar manganeso en su composición. El objetivo es aumentar la densidad energética y la capacidad de almacenamiento sin perder las cualidades de seguridad y estabilidad que caracterizan a este tipo de tecnología.
JAECOO 5 SHS híbrido
Todas estas soluciones han sido diseñadas para operar en un rango de temperatura muy amplio, desde los -35 °C hasta los 60 °C. Esta capacidad no significa que el coche ignore las condiciones exteriores, sino que cuenta con sistemas preparados para supervisar y adaptar el funcionamiento de la batería ante escenarios climáticos exigentes.
Eficiencia también bajo el capó
La gestión térmica no protege únicamente la batería. En los sistemas SHS —Super Hybrid System— de OMODA & JAECOO, interviene también en la coordinación entre motores eléctricos, electrónica de potencia y motor de combustión.
El propulsor 1.5 TGDI DHE incorpora un sistema inteligente de gestión térmica que mejora su eficiencia en un 3 % y contribuye a alcanzar una eficiencia térmica del 44,5 %, una de las cifras más altas del sector. La importancia de este dato está en cómo se aprovecha la energía: cuanto más eficiente es el conjunto, menor es la cantidad de combustible o electricidad que se pierde en forma de calor.
JAECOO 8 SHS híbrido enchufable
Batería, propulsión eléctrica, electrónica de potencia y motor térmico no funcionan como compartimentos independientes. El vehículo los coordina como un sistema único, con el propósito de ofrecer una entrega de potencia más constante, una conducción eficiente y una mejor conservación de los componentes a largo plazo.
Protección física y vigilancia digital
La batería de los OMODA 9 SHS híbrido enchufable y JAECOO 8 SHS híbrido enchufable no solo está controlada térmicamente. También se sitúa en el centro de la plataforma, una de las zonas estructuralmente más protegidas del vehículo en caso de impacto.
Su arquitectura combina travesaños verticales y horizontales, un bastidor de aleación de aluminio de alta resistencia, vigas laterales, estructuras internas de absorción de energía y una placa inferior de acero de alta resistencia. Todo ello forma un sistema diseñado para repartir las fuerzas en caso de colisión y proteger el paquete de baterías ante impactos, aplastamientos o perforaciones.
El conjunto puede soportar presiones de hasta 10 toneladas sin comprometer la integridad de la batería e incorpora protección IP68 frente al polvo y al agua, con capacidad para resistir una inmersión de hasta 48 horas. A ello se añade una cubierta de mica resistente al fuego, preparada para soportar temperaturas de hasta 1.300 °C.
La protección electrónica completa este planteamiento. El sistema PSS (Power Safety Switch) puede desconectar la batería en solo 2 milisegundos tras una colisión para reducir el riesgo de cortocircuito. Además, el sistema MANA-Q supervisa más de 800 parámetros relacionados con el funcionamiento y la seguridad, y transmite datos de temperatura a través de conectividad en la nube cada 10 segundos.
La batería deja así de ser un elemento pasivo. Es un sistema inteligente que se monitoriza, se protege y se adapta de forma continua. Una tecnología discreta, pero fundamental para que la electrificación ofrezca algo más que autonomía: confianza en cada kilómetro.