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La educación en la encrucijadaIGNASI GRAU y JAN DE GROOF

Educación: reforzar los pilares cuando todo está cambiando

Durante el último año, exministros, académicos, expertos de la ONY y representantes de la sociedad civil se han reunido para reflexionar y proponer un marco educativo para un mundo cada vez más complejo y plural

Los resultados educativos no engañan: los niños aprenden cada vez menos. En los debates internacionales se plantea cada vez con mayor frecuencia cuál debería ser el nuevo paradigma pedagógico y legislativo capaz de revertir esta preocupante tendencia. A ello debemos añadir un entorno ya de por sí inestable e impredecible, que se vuelve aún más incierto con la revolución de la inteligencia artificial. Entonces, ¿qué debemos hacer?

Nuestra primera respuesta sería: ni caer en soluciones simplistas ni dejarnos seducir por la última revolución educativa. En cuanto a las soluciones simplistas, PISA ya ha dejado claro que no se trata simplemente de aumentar los presupuestos o reducir el tamaño de las clases –que parece haberse convertido en el estribillo que escuchamos como respuesta en bastantes foros–, sino de gastar de manera estratégica y centrarse en lo que funciona.

En cuanto a dejarnos seducir por la última revolución, las políticas educativas llevan años adoptando el paradigma de moda sin una reflexión suficiente: desde el aprendizaje basado en proyectos hasta las inteligencias múltiples. Llevamos al menos doce años experimentando, mientras la tendencia de los resultados educativos ha seguido deteriorándose.

En este contexto, merece la pena destacar una iniciativa interesante impulsada por un grupo de expertos. Durante el último año, exministros, académicos, expertos de la ONY y representantes de la sociedad civil se han reunido para reflexionar y proponer un marco educativo para un mundo cada vez más complejo y plural. Esta iniciativa tiene como objetivo desarrollar un conjunto de Principios Rectores para el Pluralismo Educativo.

Una reunión celebrada en Ginebra en junio, junto con varios relatores especiales de las Naciones Unidas, y otra celebrada en julio en la sede de la UNESCO en París, con la participación de diez misiones permanentes y funcionarios de la misma, fueron fundamentales para establecer varias áreas de consenso. Aunque el trabajo aún no ha concluido, ya empiezan a perfilarse varias conclusiones: en este contexto, en lugar de seguir experimentando, necesitamos consolidar aquello que funciona.

En particular, destacan dos elementos: situar a los padres en el centro del debate educativo y establecer un currículo centrado en el conocimiento, acompañado de un sistema eficaz de evaluación.

Estos objetivos son, en líneas generales, coherentes con varias de las recomendaciones más directas identificadas por la OCDE como herramientas para cambiar la trayectoria de los resultados educativos.

En los debates educativos, a menudo nos gusta decir que la educación es lo más importante. Ha llegado el momento de convertir realmente la educación en una prioridad, centrándonos en lo que verdaderamente importa: situar a los padres y al conocimiento en el centro.

Ignasi Grau es director de OIDEL. Jan De Groof es exprofesor del Colegio de Europa y presidente de Education Law Association (ELA)