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Aula de un colegio de Almería

EUROPA PRESS
25/4/2024

Aula de un colegio de Almería EUROPA PRESS 25/4/2024Europa Press

El terrorismo en el aula: la asignatura pendiente y ausente 15 años después del fin de ETA

Según los expertos, a día de hoy existen «suficientes materiales» para tratar el terrorismo en las aulas, si bien, advierte, no cuentan todavía con la «suficiente difusión o penetración» en los centros educativos

Quince años después de la desaparición de ETA, abordar el terrorismo dentro del aula se ha convertido en la gran asignatura pendiente, ausente en los libros de texto y en los currículos educativos, pese al desconocimiento «palmario» del pasado más reciente de Euskadi por parte de los jóvenes.

Aunque en la actualidad existen múltiples recursos pedagógicos en diversos formatos para abordar el terrorismo en escuelas e institutos, expertos coinciden en señalar su falta de «penetración» en los centros educativos.

Entre esos recursos se encuentra el programa 'Herenegun' (anteayer en euskera) que el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco puso en marcha en 2020, a través del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora.

Se trata de material educativo específico para «integrar la memoria traumática» del pasado más reciente en las asignaturas de Historia de 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, según han explicado a Efe fuentes de Gogora, que actúa en este caso como un «organismo facilitador para abordar la memoria reciente en el aula».

Está compuesto por cinco documentales y cuatro cuadernos de texto, que contextualizan el periodo sociopolítico vasco y la violencia desde la década de los años 60 y plantean también dinámicas de trabajo en el aula.

Junto a las unidades didácticas, ofrece a los centros cerca de un centenar de testimonios de víctimas del terrorismo y de violencia de motivación política.

Gogora desarrolló una fase piloto del programa 'Herenegun' durante los cursos escolares de 2020 a 2023, un proceso que contó con la participación de un total de 20 centros educativos y más de 4.000 alumnos.

Según destacan fuentes de Gogora, el 'feedback' obtenido sobre la utilidad del material fue «muy positivo», por lo que a partir del curso 2023-2024, en colaboración con el Departamento de Educación, se difundió el material a los centros educativos de País Vasco, facilitando el acceso a un apartado específico en la página web del Instituto de la Memoria.

Sin espacio en los currículos educativos

Por su parte, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria cuenta con un «ambicioso» proyecto de siete unidades didácticas, disponibles en todas las lenguas oficiales de España –y también en inglés–, destinadas a estudiantes de entre 15 y 18 años, explica en declaraciones a Efe el responsable de Educación y Exposiciones del centro, Raúl López Romo.

Además, en colaboración con la Fundación Fernando Buesa, ha desarrollado la página web 'víctimaseducadoras.es', a disposición de los institutos de toda España, en la que 23 víctimas del terrorismo responden en vídeo a las preguntas que habitualmente plantean los jóvenes tras escuchar sus testimonios en persona.

Para López Romo, a día de hoy existen «suficientes materiales» para tratar el terrorismo en las aulas, si bien, advierte, no cuentan todavía con la «suficiente difusión o penetración» en los centros educativos.

Como principal causa, señala que la materia no forma parte de los currículos educativos, además de que persiste aún cierta «incomodidad» acerca de un fenómeno que «todavía está muy reciente y que dejó muchas víctimas y mucho sufrimiento».

Esa carencia, añade, es bastante generalizada en toda España, aunque en comunidades como País Vasco, que «han sufrido especialmente el terrorismo», está «especialmente ausente», lamenta el doctor en Historia Contemporánea.

La solución, apunta López Romo, es que «figure con el peso que se merecen los currículos educativos», que se pregunte por ello en la prueba de acceso a la universidad (PAU) y que se trate como una época más de la historia, «aunque sea dolorosa y sea reciente, con las herramientas profesionales que los profesores tienen a su alcance».

«El terrorismo es un reto o una asignatura pendiente porque, a fecha de hoy, todavía queda trabajo por recorrer», sostiene el investigador, quien ha dirigido el libro 'Terrorismo y educación. Un reto pendiente en España', editado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC).

En esa obra, su coautora Marta Rodríguez Fouz profundiza en una encuesta al alumnado navarro que se publicó hace varios años, que refleja que ni siquiera el 1 % de los estudiantes de la ESO de Navarra recuerdan quién fue Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP de Ermua asesinado por ETA hace 29 años.

Formación docente

En los últimos cinco años, en torno a 1.500 docentes del conjunto de la geografía española se han beneficiado de los cursos de formación para el profesorado que organiza el Centro Memorial, de manera presencial y telemática.

López Romo destaca que la mayor parte del personal docente reconoce su «desconocimiento» acerca de los materiales que podrían tener a su alcance y coinciden en que los libros de texto «no sirven» para trabajar el terrorismo en las aulas «con la suficiente profundidad».

A ese factor se añade el desconocimiento «palmario» por parte del alumnado, cuya responsabilidad López Romo achaca a «los mayores», no solamente de instancias educativas, sino también en las familias, pues «es un tema del cual en casa debiera hablarse más».

Además, el 92 % de los jóvenes que visitan el museo, muchos de ellos vascos, se muestran «partidarios» de que el terrorismo de ETA «se aborde más en los planes educativos».

«Interés tienen», pero a ese desconocimiento que «van rellenando» en conversaciones informales o a través de contenidos audiovisuales, hay que darle una respuesta «desde el sistema educativo más formal y más reglado», sostiene López Romo, quien en este sentido aboga por un «equilibrio entre historia y memoria».

«La memoria te permite conectar más emocionalmente con los testigos, los supervivientes, etc., pero se tiene que acompañar de la historia, de un conocimiento crítico del contexto y, además, más completo que el de la memoria, que puede ser parcial y personal», concluye.

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