Fundado en 1910

María Jesús Montero y Juanma Moreno, juntos en un actoEuropa Press

El 17 de mayo

Moreno vs Montero: tres consecuencias inmediatas del inicio de la gran batalla electoral del año

Illa ha pospuesto su negociación presupuestaria con ERC. Sánchez tendrá que sustituir a su vicepresidenta primera. Y Vox, decidir si quiere ir a las urnas como el responsable de una repetición en Extremadura

Que un presidente autonómico convoque las elecciones en una fecha que fomenta la participación, en lugar de dificultarla, solo puede significar una cosa: Juanma Moreno sabe que para revalidar su mayoría absoluta los necesita a casi todos. Necesita a los votantes del PP, pero también a los andaluces que siguen votando al PSOE en las generales, y a los que se debaten entre él y Vox.

Valga un dato. En Andalucía, el PP obtuvo 6,7 puntos más de porcentaje de voto en las elecciones autonómicas de 2022 que un año después en las generales. Por el contrario, el PSOE obtuvo 9,4 puntos más en las generales de 2023 de los que había obtenido Juan Espadas. El efecto Moreno vs el efecto Sánchez. De nuevo, el presidente andaluz necesita aglutinar el llamado voto útil, como este martes lo deslizó en una entrevista en Herrera en COPE.

La convocatoria del 17 de mayo ha dejado tres consecuencias inmediatas. La primera se produjo incluso antes de que Moreno despejara la incógnita, cuando el miércoles pasado Salvador Illa anunció el aplazamiento de su negociación presupuestaria con ERC precisamente para no perjudicar los intereses electorales de María Jesús Moreno.

Sin embargo, no por ello la todavía vicepresidenta primera va a dejar de ser la viva imagen de los privilegios a Cataluña, que en algunos casos ni han llegado a materializarse: la reforma del modelo de financiación que Montero pactó con Esquerra ni siquiera ha sido elevada en primera vuelta al Consejo de Ministros, y la quita de 83.252 millones de euros de deuda a las comunidades del régimen común (a Andalucía serían 18.791 millones, a Cataluña 17.104) la están peinando en el Congreso. Aunque Montero es, sobre todo, la ministra de Hacienda que no ha sido capaz de llevar unos Presupuestos al Consejo de Ministros en toda la legislatura.

La segunda es la salida inmediata de Montero del Gobierno. El de este martes será, casi con total probabilidad, su último Consejo de Ministros. La sevillana ha apurado, como en diciembre apuró Pilar Alegría como portavoz del Ejecutivo antes de zambullirse en la campaña aragonesa y recuperar el acento maño, con desastroso resultado (18 escaños).

Sustituir a su mano derecha no será tarea fácil para Pedro Sánchez, aunque fuera él motu proprio quien eligió desvestir ese santo cuando ordenó a Montero ir de candidata a Andalucía (ella no quería). Y no lo será por el enorme peso político de la hasta ahora vicepresidenta primera, que ha llevado la voz cantante en casi todas las negociaciones con los grupos parlamentarios. Ella y Félix Bolaños. Se da por hecho que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ganará galones en el nuevo organigrama, aunque no se sabe si tantos como para ser ascendido a vicepresidente. Un cargo que también desea el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que sin embargo tiene un perfil más técnico que político.

Dado que el mundo vive un tiempo de tribulación, de esos en los que no conviene hacer mudanza, no es previsible que Sánchez opte por una crisis de Gobierno de gran envergadura. Pero sus caminos son siempre inescrutables: tampoco casi nadie apostaba por Elma Saiz como portavoz en sustitución de Alegría y la eligió a ella, a pesar de que papel como consejera de Hacienda del Gobierno de Navarra fue clave para la adjudicación presuntamente fraudulenta de los túneles de Belate a la empresa Servinabar, la de Antxon Alonso y Santos Cerdán.

La tercera consecuencia inmediata es en el lado derecho del tablero. La convocatoria llega después del traspié de Santiago Abascal en Castilla y León, y en plenas negociaciones entre el PP y Vox para formar gobierno en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Negociaciones que, en los últimos días, se han visto complicadas por la aparición de varias denuncias de excargos importantes de Vox en la prensa. Vox acusa al PP de estar detrás de esta operación para desestabilizarlo.

La clave es Extremadura, donde el acuerdo ha de llegar antes del 4 de mayo, dos semanas antes de las elecciones andaluzas. O, de lo contrario, habrá convocatoria electoral de forma automática. Vox tendrá que elegir si rompe la cuerda con María Guardiola y se arriesga a presentarse en Andalucía como el responsable de la repetición electoral en Extremadura o amarra el pacto.

Hace nueve días que se cerraron las urnas en Castilla y León y apenas ha habido tiempo para el silencio, ni siquiera en vísperas de la Semana Santa: ya hay nuevo repique de campanas electorales.