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Pedro Sánchez junto al presidente de la República Popular de China, Xi JinpingAFP

En mitad de otra guerra

Sánchez mantiene su cuarto viaje a China para abril después de que Trump aplazara el suyo

El presidente español busca una relación comercial privilegiada que no llega. Al revés: en 2025, España importó más bienes del gigante asiático que nunca y exportó menos de la sexta parte

Pedro Sánchez mantiene su viaje programado a China para los días 13, 14 y 15 de abril, a pesar de la guerra en Oriente Medio y de que Donald Trump ha decidido posponer el suyo, que inicialmente estaba previsto para los días 31 de marzo y 1 y 2 de abril. La Casa Blanca ha hablado de «cinco o seis semanas» de retraso, pero extraoficialmente ambos países están deslizando que podría no haber encuentro finalmente. Ni ahora, ni en abril, ni en mayo.

Por el contrario, fuentes de la Moncloa confirman a El Debate que el presidente español seguirá con su agenda prevista en el que será su cuarto viaje a China en apenas tres años; en busca de una relación comercial privilegiada que no termina de llegar. Al revés: actualmente, España importa más bienes de China que nunca. En concreto, y según el Informe de Comercio Exterior del Gobierno, en 2025 fueron 50.249,5 millones de euros. En cambio, exporta menos que en 2022, que fue el año anterior al del primer viaje de Sánchez a Pekín, en marzo de 2023. Después vinieron los de septiembre de 2024 y abril de 2025.

La intención del presidente español es reunirse nuevamente con el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, como en sus desplazamientos anteriores. No obstante, las mismas fuentes no confirman de momento este encuentro, porque no tienen el plácet de Pekín aún.

Si el viaje de Sánchez al gigante asiático del año pasado fue polémico, puesto que se produjo en plena guerra arancelaria entre Estados Unidos y China y sentó muy mal a Trump, en esta ocasión puede serlo mucho más. Porque se produce en mitad de una guerra en la que el dragón rojo no quiere implicarse activamente, pero en la que se está viendo envuelto. Se da la circunstancia de que Irán es su principal socio estratégico en la zona: más del 80 % de las exportaciones de petróleo iraní tienen como destino China.

Este lunes, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, advirtió de que el conflicto puede acabar en un caos mundial y llamó a las partes al diálogo. Ello después de que el presidente estadounidense diera el sábado un ultimátum a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz o, si no, bombardearía sus centrales eléctricas. Aunque ayer Trump pareció echar el freno de mano y anunció avances con Irán, que después el régimen de los ayatolás negó.

El viaje de Sánchez viene precedido por uno de Estado que los Reyes llevaron a cabo en noviembre de 2025, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la Asociación Estratégica Integral de España y China. Don Felipe y Doña Letizia estuvieron acompañados por los ministros de Exteriores y Economía, José Manuel Albares y Carlos Cuerpo. Durante el mismo, Xi manifestó su deseo de seguir profundizando en «las relaciones bilaterales y la cooperación amistosa entre nuestros dos países».

Sánchez aspira a convertirse en un actor principal en las necesarias relaciones entre la Unión Europea y el régimen comunista chino. Como también, a corregir el enorme desequilibrio de la balanza comercial, que no solo no ha mejorado tras los sucesivos viajes del presidente, sino que ha empeorado: las exportaciones de España a China han crecido algo, pero es que las importaciones de China a España han crecido mucho más.

En 2025, España exportó a China por valor de 7.971,6 millones de euros e importó 50.249,5 millones, según el Informe de Comercio Exterior del Ministerio de Economía (puede consultarlo aquí). Es decir, una balanza comercial favorable a China en 42.277,9 millones de euros. En 2024, las exportaciones habían sido algo menores, 7.467 millones de euros, y las importaciones, de 45.174 millones. En 2023, las exportaciones fueron de 7.505 millones y las importaciones, de 44.225 millones. Y en 2022, el ejercicio previo al primer viaje de Sánchez, España exportó 8.048 millones en bienes e importó de China por valor de 49.860 millones. Es decir, exportó tanto como no ha vuelto a exportar.

En el viaje de septiembre de 2024, Sánchez intentó mediar en la guerra arancelaria entre la UE y el gigante asiático por los coches eléctricos chinos, por temor a las represalias de Xi Jinping respecto a las importaciones de carne de cerdo, de enormes consecuencias para la industria cárnica española. Pero no funcionó.

En las tres visitas anteriores de Sánchez ha planeado la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, que mantiene estrechas relaciones con un país donde los negocios se hacen en los despachos políticos del Partido Comunista. El embajador de China en España, Yao Jing, declaró en una entrevista en El Mundo en abril del año pasado sobre el expresidente: «Goza de nuestro respeto y, además, sigue ocupándose de China. Ha colaborado con think tanks chinos y participa en nuestros foros. Agradecemos su relación estrecha y amistosa con China». Y: «Es un viejo amigo de China y ha contribuido al entendimiento mutuo entre los dos países».