El PSOE ve peligrar 11 escaños tras lo ocurrido en las cuatro últimas elecciones autonómicas
Si extremeños, aragoneses, andaluces y castellanos y leoneses votasen lo mismo en las generales que en sus respectivos comicios, habría cambios en el Congreso
Las elecciones andaluzas de hace una semana pusieron fin a un rally electoral que, salvo sorpresa, no tendrá más paradas hasta las municipales del año 2027. Los comicios de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía han seguido un patrón parecido: el Partido Popular se ha impuesto con holgura (superando varias veces el 40 % del voto válido) y el PSOE ha escarbado a menudo sobre su peor resultado histórico.
Aunque desde Moncloa desvinculan estas derrotas de la figura de Pedro Sánchez, al que ven capaz de resistir ajeno a estos batacazos, cabe hacerse una pregunta: ¿cómo quedarían las elecciones generales en estos territorios si sus ciudadanos votasen igual en 2027?
En estos cuatro comicios, un total de 22 provincias se han pronunciado y el balance para el PSOE ha sido demoledor: solo ha conseguido ganar en dos de ellas. Esta circunstancia, de repetirse en unas elecciones generales, tendría un efecto devastador para Pedro Sánchez, pues hablamos de un tercio del mapa electoral español. Entre estas 22 provincias aportan al Congreso 114 diputados.
Por tanto, ¿qué pasaría si extremeños, aragoneses, andaluces y castellanos y leoneses votasen lo mismo en las generales que en sus respectivos comicios?
En primer lugar, conviene recordar que este ejercicio parte de una base ficticia (que en estas 22 circunscripciones voten lo mismo en las generales y que acuda a votar el mismo número de personas). Anotado esto, basta con aplicar el método D'Hondt en las 22 provincias para ver qué pasaría con esos 114 escaños en la Cámara Baja.
Escaños que reparten Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía
Si las cuatro comunidades formasen un hemiciclo, el Partido Popular ganaría dos escaños con respecto a los comicios de 2023. Por su parte, el PSOE perdería once, Vox ganaría nueve y la izquierda radical perdería uno.
Todo comenzó en Extremadura
Este hundimiento socialista empezó en las elecciones de Extremadura de diciembre de 2025, donde María Guardiola ganó con más del 40 % del voto mientras el socialista Miguel Ángel Gallardo cayó por debajo del 26 %. Si esos números se repitieran en esta comunidad en unos comicios generales, donde se reparten 9 escaños, el PP saldría vencedor con 5 diputados, mientras que Vox y los socialistas (que a día de hoy tienen cuatro) sacarían solo dos.
En Aragón (donde se reparten 13 escaños en las elecciones generales), el PSOE saldría ileso. No habría trasvase de escaños entre bloques, sino entre los partidos del centroderecha. El Partido Popular pasaría de tener 7 diputados a 5, mientras que los de Abascal pasarían de contar con un solo diputado a obtener tres.
En Castilla y León, donde hay provincias con muy poca población y pocos escaños que repartir, pasaría algo similar. El PSOE perdería dos escaños, el PP perdería 5 y Vox daría el estirón, pasando de uno a un total de 7. Si las encuestas se cumplen, el partido de Santiago Abascal ampliaría su botín electoral en ese tipo de circunscripciones.
Por último, en Andalucía –donde se reparten 61 escaños en las elecciones generales– el resultado sería también abrumador. El PSOE perdería 6 diputados con respecto a 2023, mientras el PP ganaría 8. Vox se quedaría como está y la izquierda radical perdería uno.
Cuando queda apenas un año para las generales, lo ocurrido en estas cuatro comunidades complica el futuro electoral del PSOE y la reelección de Pedro Sánchez.