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Imágenes de redes sociales de Wafae Atid, la marroquí que se ha hecho pasar por refugiada en los medios de comunicaciónRedes sociales

Del lujo en Dubái al drama en Ceuta: el tren de vida Wafae Atid, la joven que los medios hicieron pasar por refugiada

  • Una huella digital llena de viajes por el Golfo desmiente la narrativa de persecución

  • La propia joven culpaba a la prensa de manipular sus palabras y reconocía que su objetivo era «vivir en Europa»

El 30 y 31 de julio se vivió en Ceuta una verdadera invasión por parte de Marruecos. 21 días después, la ciudad autónoma aún vive paralizada por las consecuencias de que una marea migratoria -tan grande como su propia población- inundase calles, playas, parques y carreteras.

«No, no quiero volver». Esas eran las tajantes palabras con las que una joven marroquí que -presuntamente- exponía los motivos que la habían empujado a echarse al mar para cruzar a nado el espigón del Tarajal. Denunciaba también la inseguridad de dormir al raso cerca del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), proyectando la imagen de una persona sin recursos ni opciones, cuyo único objetivo era llegar a Barcelona para recomenzar. Sin embargo, las redes sociales han evidenciado que Wafae Atid, cuyo testimonio publicaba el pasado miércoles el diario El País, no es, ni mucho menos, una refugiada. Un día antes, la agencia Reuters recogía su voz en un reportaje sobre las condiciones de las mujeres que habían asaltado la frontera.

La marroquí de 28 años se quejaba de que «las mujeres estamos por debajo de los hombres», sosteniendo que su familia le había impedido estudiar, trabajar, viajar y decidir cómo vestir, dibujando el perfil de una víctima acorralada que solo buscaba llegar a Barcelona para empezar desde cero. «Quiero dejar Marruecos porque no creo en la religión. Mi familia sí cree en el islam y tenemos que cubrirnos con el hiyab», agregaba, asegurando que sus padres la sacaron del colegio y que solo estudió «cinco años».

Imágenes de redes sociales de Wafae Atid, la marroquí que se ha hecho pasar por refugiada en los medios de comunicaciónRedes sociales

Pero el relato de la supuesta refugiada se desmoronó en unas horas. Las redes sociales rastrearon una huella digital que dibuja una vida considerablemente distinta: viajes internacionales, estancias en Dubái, visitas a Qatar y Turquía, formación en inglés, trabajos en hostelería y una activa vida social.

Sus propios perfiles públicos en Instagram, TikTok, Facebook y LinkedIn revelan la vida de una joven acomodada, integrada en el consumo y con una capacidad de movimiento al alcance de muy pocos.

Ni rastro de sus denuncias

Lejos de quedar recluida en su domicilio como denunciaba, las publicaciones de Wafae muestran viajes por Qatar, Emiratos Árabes y Turquía. De hecho, en diciembre de 2025, se encontraba en el estadio de Lusail festejando la consecución de la Copa África, hablando un inglés fluido y vistiendo a la moda occidental, sin rastro de velo o restricciones religiosas.

En otros materiales gráficos se le ve posando en limusinas, en locales de alta restauración, fiestas y fotografías con futbolistas del combinado nacional marroquí. Asimismo, sus expedientes laboral y académico desmienten el supuesto bloque familiar. La joven se formó en American Language Center de Tánger y en Dubái, además de trabajar en hostelería y modelaje, al menos, en 2022.

El contraste entre la imagen difundida y la realidad de sus redes deja al descubierto un tren de vida oculto que nada tiene que ver con una crisis humanitaria en la que los verdaderos perjudicados son los propios vecinos de la Ceuta. Ellos son quienes sufren el colapso, la inseguridad y los problemas de convivencia, mientras se intenta distraer a la opinión pública tratando de justificar una entrada masiva ilegal.

«Caéis en la trampa»

Horas después de que su tren de vida se revelase, la propia protagonista, lejos de rectificar, reconocía que su objetivo era «vivir en Europa». «He vivido bien. Trabajaba y estaba lejos de mis padres», confesaba Atid en la grabación.

Asimismo, culpaba de sensacionalismo a los medios que emplearon su imagen. «La prensa corta muchas veces lo que se dice y no lo ponen todo. Luego venís vosotros a criticar (...) Caéis en la trama», agregaba, tratando de justificar la brecha entre la dramática historia publicada y sus pomposos viajes.