Nicolás Redondo durante una entrevista con El Debate
Nicolás Redondo, histórico dirigente del PSOE, critica la «incapacidad de Sánchez para gestionar las crisis»
El ex secretario general de los socialistas vascos ha publicado un mensaje en el que ha denunciado la «irresponsabilidad de Sánchez» y sus «ocurrencias» en política exterior
Nicolás Redondo Terreros fue durante muchos años uno de los dirigentes del Partido Socialista con más peso en el organigrama de la formación que hoy preside Pedro Sánchez. Pero la deriva del presidente del Gobierno hizo que comenzara a levantar la voz, llegando a ser acusado desde dentro del PSOE de «traicionar» al partido y de apoyar a la presidenta 'popular' de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Finalmente, Nicolás Redondo fue expulsado del PSOE en el 2023.
Este viernes 21 de agosto el exdirigente socialista ha publicado un duro mensaje en su cuenta de twitter en el que señala al presidente Pedro Sánchez por su «irresponsable política» y en la que defiende que su gestión exterior, junto con la del ministro José Manuel Albares, ha llevado a España a una posición marginal en el mundo: «Nunca habíamos estado tan solos»
Redondo ha calificado como «las ocurrencias de turno» las decisiones adoptadas por el Gobierno de España respecto a Israel, asegurando que el Ejecutivo «ha confundido a los israelíes con Netanyahu», o sobre Estados Unidos, preguntándose «¿Quién puede llamar ahora a Marco Rubio o a Trump para que intermedie ante cualquier conflicto?».
«Ceuta ha puesto en evidencia la incapacidad para gestionar las crisis de Sánchez», ha expresado. Igualmente, Redondo ha aseverado que el Ejecutivo ha evidenciado su «fracaso total y absoluto de su política exterior». «Sánchez y su secretario Albares nunca supieron que la política exterior de un país debe estar al servicio de los intereses de sus ciudadanos», ha proseguido.
Por último, Redondo, que se ha convertido en los últimos tiempos una de las voces de los socialistas más críticas con el sanchismo, ha sentenciado que «pensaban que la política era una mezcla de juego irresponsable, privilegios e intereses personales y justamente es lo contrario: es una responsabilidad voluntaria, muchas veces ingrata y sacrificada».