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Pedro Sánchez el lunes en La Mareta durante reunión telemática sobre CeutaEFE

El Gobierno presiona al Rey para que intervenga en la crisis de Ceuta mientras Sánchez sigue de vacaciones

La táctica de cargar las tintas contra la Corona la comenzó este agosto el titular de la cartera de Transportes, Óscar Puente

El Gobierno intentó tanto el jueves como el viernes desalojar la ceutí playa del Tarajal, ocupada por miles de inmigrantes desde que el pasado 30 de julio se produjera el asalto masivo. «La playa ha quedado vacía», aseguró con tono triunfante el 20 de agosto la portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien ha estado gran parte de esta semana en la ciudad autónoma. No obstante, la playa tan solo estuvo sin inmigrantes unas horas, ya que volvió a ser tomada en cuanto se retiraron los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

En este contexto, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha intentado desviar la atención de su mala gestión en Ceuta a través de dos estrategias. Por un lado, a mediodía del viernes se supo que el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, pasará a coordinar –tres semanas después de la invasión y queriendo simular una suerte de mando único– la gestión de otros ministerios implicados en la crisis, como los de Interior, Inclusión y Migraciones, Defensa, Asuntos Exteriores y Juventud e Infancia.

Al mismo tiempo, el Gobierno ha señalado al Rey y lo ha presionado para que este intervenga en la situación en Ceuta. Con ello, Sánchez pretende que el foco se centre en Don Felipe y no en su irregular gestión inmigratoria. Ayer el progubernamental diario El País publicó que, pocos días después del salto masivo, un ministro del Ejecutivo se puso en contacto con la Casa de Su Majestad el Rey para que Felipe VI llamara al monarca alauita, Mohamed VI, con el objetivo de «darle las gracias» por la actuación de Marruecos después de la invasión a España, extremo que ha confirmado El Debate. Este medio también destacó que «finalmente la conexión directa de Felipe VI con Mohamed VI no se produjo porque la Casa Real consideró que podría malinterpretarse públicamente».

Don Felipe con Mohamed VI en febrero de 2019, cuando las relaciones eran muy buenasCasa del Rey

Mientras que la situación en Ceuta no avanza, la táctica de cargar las tintas contra la Corona la comenzó este mes el titular de la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. La semana pasada tildó de «absoluta ignominia» el hecho de que el Rey saludara al periodista Javier Negre. En una entrevista posterior en la agencia Europa Press, acrecentó sus ataques y manifestó que «en mi concepto de mi país, de mi democracia, el jefe del Estado que yo tengo en mi cabeza no tocaría a Javier Negre ni con un palo».

Puente reconoció que tiene «alma republicana», y acusó a la Zarzuela de haber cruzado una «línea roja» por permitir la fotografía del Rey con el comunicador. Aunque también destacó que la Corona ha «sido útil y ha servido para unir al país», el ministro apuntó que «flaco favor le hacen este tipo de imágenes a una Monarquía que pretende integrar a todo el país».

Así púes, los señalamientos al Rey se suceden a la vez que la Agenda del Presidente del Gobierno durante agosto es elocuente. Sánchez tan solo ha tenido actos el 7 y el 17 de agosto: dos sendas reuniones telemáticas desde La Mareta –su residencia vacacional en la isla de Lanzarote– para «coordinar la situación actual en Ceuta». En consecuencia, el jefe del Ejecutivo –y la gran mayoría de los miembros del Consejo de Ministros– continúan disfrutando de sus vacaciones estivales cuando la crisis de Ceuta está lejos de solucionarse.