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Gaspar Carlos Zarrías ArévaloÁngel Ruiz

El perfil  Gaspar Zarrías, el perejil de todas las turbias salsas socialistas

El exdirigente socialista andaluz reconoció el pago de 16.000 euros a Leire Díez, aunque, según él, era para buscar algún tipo de nexo entre el comisario Villarejo y los ERE

A Gaspar Carlos Zarrías Arévalo (Madrid, 1955) le incautaron cerca de 20.000 euros en efectivo que tenía guardaditos en casa. El que fuera presidente en funciones de la Junta de Andalucía (entre Chaves y Griñán) y vicepresidente con el primero y consejero de Presidencia con José Rodríguez de la Borbolla, es el perejil de todas las turbias -pringosas- salsas socialistas. Todas las corrupciones del PSOE que en el mundo han sido han pasado por él: de los ERE a las cañerías de Leire, sin olvidar la operación Malaya, que le ligó como consejero de Presidencia -aunque nunca se pudo probar- a los tejemanejes por los que fue condenada a cárcel Isabel Pantoja. De hecho, retó a Juan Antonio Roca, condenado en la causa, para que tirara «de la manta, de la colcha y de la sábana». Nunca lo hizo. Desde Jaén, su feudo, Gaspar controló el partido de las mayorías andaluzas durante una treintena de años hasta que llegó a la Administración General del Estado, con Zapatero, como secretario de Estado de Cooperación Territorial (2009-2011). La sala de máquinas de su formación la conocía como la palma de su mano: desde ámbitos locales, a provinciales y a regionales, y hoy ha vuelto a nuestras vidas por figurar entre los investigados por el juez Santiago Pedraz en el caso de las cloacas del PSOE y la trama creada para boicotear las causas judiciales que afectan al Gobierno.

El auto del instructor de la Audiencia Nacional recoge que el punto de inflexión de esa trama está en los cinco días de reflexión que se tomó Sánchez en abril de 2024, cuando supo de la imputación de su esposa, Begoña Gómez. Justo un día después se celebró, según los investigadores, una reunión clave en Ferraz a la que asistieron, entre otros, Santos Cerdán, Leire Díez, el empresario Pérez Dolset y el simpar Gaspar, que también se veía a la par con Zapatero, según revelan las agendas de su secretaria, Gertrudis Alcázar. Las pesquisas llevan a sostener que ese encuentro con la fontanera tenía como objetivo torpedear con operaciones ilegales las causas judiciales que acorralaban al presidente y su entorno familiar. Así pues, Zarrías habría usado una de sus empresas para financiar los servicios de la reina de las sentinas socialistas, a la que, según el auto, llegó a abonar cuatro pagos de 4.000 euros cada uno, pagos que los investigadores creen que procedían del PSOE de forma encubierta. El jienense ya había testificado en otra causa en la que reconoció el pago de 16.000 euros a Díez, aunque, según él, era para buscar algún tipo de nexo entre el comisario Villarejo y los ERE, precisamente el caso que puso fin -ya se ve que solo oficialmente- a la actividad política de este todoterreno andaluz.

El exconsejero Gaspar Zarrías, en primer plano, a su llegada a los juzgados, en una imagen de archivoJesús Prieto | Europa Press

Condenado por la Audiencia de Sevilla y el Tribunal Supremo a nueve años de inhabilitación por prevaricación en el caso en el que se robaron 680 millones de euros a los parados andaluces por parte del Gobierno socialista, el exconsejero de la Junta consiguió que el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido anulara parcialmente la sentencia. Él fue beneficiado, como sus exjefes Chaves y Griñán, o su compañera Magdalena Álvarez, pero todavía el asunto está pendiente del Tribunal de Justicia de la UE. Por tanto, el blanqueamiento definitivo tendrá que esperar. Pero sus actos le preceden: cómo olvidar el momento en el que, cuando era senador, protagonizó el bochornoso episodio de votar a dos manos: un voto por él y otro por otro compañero de bancada ausente. Como buen desatascador de cañerías socialistas -Leire es una aprendiz a su lado- también se le recuerda por las acusaciones de pucherazo en las primarias socialistas en Jaén, cuando se enfrentaban Almunia y Borrell, hace tres décadas.

En el partido también se le tiene presente, y no para bien, por haber sido señalado por colocar a su pareja Germana Engracia Caballero López en la Junta de Andalucía. Hoy, tiene que dar muchas explicaciones sobre por qué su sociedad sirvió para pagar a Díez y la procedencia de ese bolso negro que la UCO localizó en el salón de su casa con 19.850 euros repartidos en tres fajos de billetes unidos con gomas. Dinero que fue ingresado en la cuenta bancaria de depósitos y consignaciones judiciales a la espera de hallar otras sinecuras. Zarrías, para desgracia del PSOE, es un muerto muy vivo.