Un vehículo militar patrulla por la playa del Trampolín de Ceuta
Militares claman tras la agresión en Ceuta: «Salieron corriendo para salvarse. Estamos atados de pies y manos»
Fuentes militares sobre el terreno aseguran a El Debate que «el marco legal mantiene incapacitados a todas las Fuerzas de Seguridad con respecto a detenciones y al uso de la fuerza»
La situación en Ceuta se sigue agravando día a día cuando está cerca de cumplirse un mes desde que unas 80.000 personas asaltaran la frontera desde Marruecos. La tensión sigue aumentando y, al tiempo que los ceutíes se echan a la calle para pedir medidas y contundencia, parece que los inmigrantes que permanecen aún en suelo español también incrementan su conflictividad.
Prueba de ello es la «emboscada» que perpetraron la pasada madrugada «30 o 40 ilegales» contra una dotación de militares. Cuatro miembros de las Fuerzas Armadas resultaron heridos a causa de los lanzamientos de piedras y objetos que sufrieron y el vehículo en el que se trasladaban quedó destrozado.
Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), ha calificado esta agresión como «algo gravísimo» que pone de manifiesto que «nuestros militares están indefensos». «Van sin armamento. Nuestros compañeros tuvieron que salir corriendo para salvaguardar su vida», relata Gómez, antes de sentenciar: «Si llegan a cogerlos, estaríamos hablando de una auténtica desgracia».
Este abandono al que los militares dicen estar sometidos por parte del Gobierno y del Ministerio de Defensa ha sido una queja habitual desde que el pasado 30 de julio se produjera la avalancha migratoria en la frontera del Tarajal. Es por ello que varias asociaciones, como la citada ATME o la Unión de Militares de Tropa (UMT), han emitido sendos comunicados exigiendo soluciones al Ejecutivo y medios físicos y jurídicos para que los militares desplegados en Ceuta puedan realizar de forma segura y efectiva su trabajo.
«Atados de pies y manos»
Fuentes militares que se encuentran sobre el terreno en Ceuta informan a El Debate de que los efectivos desplegados se encuentran «atados de pies y manos» a la hora de velar por la seguridad del pueblo ceutí. «Al principio de la invasión su función fue la de disuasión y de dar tranquilidad a la población», relatan. «La realidad –aseguran las mismas fuentes– es que el marco legal mantiene incapacitadas a todas las Fuerzas de Seguridad con respecto a detenciones y al uso de la fuerza».
Después de estos primeros días en los que los efectivos militares colaboraron en puntos «sensibles» como los supermercados o en la devolución de grandes grupos de inmigrantes que escoltaban hasta la frontera, los militares han tenido como misión principal mantener presencia en las calles y «trabajar mano a mano con otros cuerpos como la Guardia Civil, Policía Nacional o Policía Local».
Pero las capacidades operativas del Ejército han sido infrautilizadas desde el mismo día de la invasión. Militares revelan que han tenido que evitar de todas las maneras posibles el uso de la fuerza, pero que «sí han hecho lo necesario y han intervenido en situaciones en que los inmigrantes ilegales molestaban a los habitantes de Ceuta». La manera de proceder, aseguran, ha sido la de «actuar para tratar de desconflictuar la situación y solucionarla».
A pesar de que los militares desplegados en la ciudad autónoma, la mayoría legionarios de la IV bandera y los Regulares de Melilla, hacen «turnos de trabajo 24-36 horas con descansos de 24 horas», la sensación que transmiten los efectivos es «de frustración e ineficiencia».
Sin medios físicos ni legales
La agresión sufrida por los militares en la pasada madrugada pone de relieve la necesidad de tener órdenes claras y respaldo jurídico para que los efectivos desplegados puedan utilizar sus capacidades de la mejor forma posible y, ante todo, tener garantizada su propia seguridad.
La emboscada que ha dejado cuatro militares heridos ha puesto de manifiesto que el material que se está utilizando en Ceuta no es el indicado. Fuentes militares confirman que el vehículo atacado, un Santana Aníbal, es un «todoterreno utilitario que no va blindado» y que es «un coche para movimientos logísticos, no para usar en situaciones de peligro ni nada similar». La conclusión de estas fuentes militares es tajante: «El Santana es un modelo que está obsoleto. Pero no hay más».