Fundado en 1910

Cúpula de la Real Basílica de San Francisco el Grande, patrimonio que sostiene el Ministerio de ExterioresAyuntamiento de Madrid

Qué es la «Obra Pía de los Santos Lugares», una «institución pública» que depende de Exteriores

La entidad tiene entre sus «fines» el de «mantener e incrementar la presencia española en Tierra Santa»

El Real Decreto 1005/2015 aprobó el «estatuto de la Obra Pía de los Santos Lugares», entidad que la página web del Gobierno define como una «institución pública adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación» –cartera que encabeza José Manuel Albares– «encargada de la gestión y conservación de bienes de relevancia histórica y cultural vinculados a los Santos Lugares, tanto en España como a nivel internacional».

Esta ley asegura que «la Obra Pía de los Santos Lugares (en adelante Obra Pía) es una entidad estatal de derecho público, sin fines de lucro, de las previstas en el artículo 2.1.g) de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, General Presupuestaria, e integrante del sector público administrativo».

«La Obra Pía, con sede en Madrid, está adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, a través de la Subsecretaría de Asuntos Exteriores, cuyo titular ostenta la presidencia. La Obra Pía tiene personalidad jurídica, patrimonio propio y plena capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines», añade el texto.

El artículo 3 de esta normativa recoge que «la Obra Pía tiene como fin primordial conservar y gestionar el patrimonio perteneciente a dicha entidad». Este precepto indica que la institución también tiene como objetivos «sostener la basílica-museo de San Francisco el Grande de Madrid», «mantener e incrementar la presencia española en Tierra Santa», «promover el estudio de la historia de la presencia española en los pueblos del Mediterráneo y Oriente Medio y, en especial, en Tierra Santa» y «coadyuvar a la labor humanitaria y educativa en esa misma área».

Vista de la Basílica de San Francisco El GrandeMarta Fernández / Europa Press

Su origen

El preámbulo del Real Decreto subraya que «ya desde los siglos XIII y XIV los monarcas aragoneses envían las primeras embajadas al Egipto mameluco, para interceder ante el Sultán por los santuarios y sus moradores». Por su parte, «en el año 1342 los reyes de Nápoles, Roberto y Sancha, obtienen del Papa Clemente la bula Gratias Agimus, por la que adquieren los derechos de patronato sobre algunos santuarios, derechos que, con la incorporación de dicho reino a la Corona española, pasan a constituir la base de una reivindicación ininterrumpida de nuestros monarcas sobre los Santos Lugares».

«Ello se ve fortalecido por la bula de 1510 por la que el Papa Julio II reconoce a Fernando el Católico como rey de Nápoles, heredando por esta vía el título de Rey de Jerusalén que desde entonces han ostentado los reyes de España. La invocación de este Patronato sobre los Santos Lugares estará en el origen de unas ingentes y constantes aportaciones de España, por medio de la Orden franciscana, al mantenimiento de su presencia en Oriente y que durante muchos siglos fueron el principal valimiento económico de la Custodia, la institución franciscana encargada de velar por los santuarios de la Cristiandad en Tierra Santa», se agrega.

Igualmente, el texto apunta que «por Ley de 3 de junio de 1940 se configura la Obra Pía como una institución autónoma del Estado, norma esta que con el paso de los años ha ido quedando desfasada, y muy especialmente tras la promulgación de la Constitución Española de 1978, la aprobación de un nuevo marco de relaciones con la Iglesia Católica tras los acuerdos de 1976-1979 con la Santa Sede y sobre todo con el establecimiento de unas nuevas bases legales para la Administración española».

Por ende, en 2014 «la Obra Pía de los Santos Lugares se dota de una normativa remozada que le permite afrontar una nueva etapa en la custodia y mantenimiento de un patrimonio acumulado a lo largo de muchos años, y que tras la firma del Acuerdo de 21 de diciembre 1994 entre el Reino de España y la Santa Sede sobre asuntos de interés común en Tierra Santa, ofrece renovadas posibilidades para el cumplimiento de los cometidos históricos de esta institución».

Así las cosas, la web de Exteriores relata que «entre las responsabilidades» de la Obra Pía «destaca la administración del Museo-Basílica de San Francisco el Grande, así como de propiedades patrimoniales en Jerusalén y Belén, como la Custodia de Tierra Santa, que simbolizan el compromiso de España con la preservación del patrimonio cultural y la promoción del diálogo y la cooperación internacional».

«La Obra Pía desempeña un papel clave en la protección y difusión de este legado, alineando su gestión con los principios de la política exterior española en materia de patrimonio cultural», apostilla la cartera de Albares.