Vista del estado actual de la frontera del Tarajal en Ceuta Gabriela Sardá Núñez / Europa Press 22/9/2026
El nuevo muro marítimo del Tarajal: 115 metros más de espigón, malla antitrepa y una red submarina
El proyecto contempla prolongar el espigón 115 metros mar adentro, aunque la actuación se desarrollará en dos fases
El Gobierno ha decidido reforzar de forma permanente el espigón del Tarajal, en Ceuta, casi dos meses después de la entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio y después de haber mantenido durante estas semanas una barrera flotante instalada con carácter provisional. El Ministerio del Interior ha iniciado los trámites para acometer una obra presupuestada en nueve millones de euros que pretende convertir este tramo de la frontera marítima con Marruecos en una infraestructura de contención permanente.
La decisión ha llegado el mismo día en que se ha conocido que la solución provisional colocada a principios de agosto presenta importantes desperfectos, con varios de los flotadores que componen la barrera de unos 500 metros hundidos, rotos o inutilizados en distintos puntos. Ahora Interior plantea sustituir todo este dispositivo por una solución de carácter permanente.
Concretamente, el proyecto contempla prolongar el espigón 115 metros mar adentro, aunque la actuación se desarrollará en dos fases. En la primera se añadirán 15 metros mediante tres tramos modulados cimentados sobre pilotes y se instalará sobre ellos un cerramiento de malla antitrepa, rematado con los denominados peines curvos invertidos, similares a los que coronan la valla terrestre de Ceuta. La segunda fase supondrá prolongar otros 100 metros el espigón mediante la construcción de un dique vertical. Según las estimaciones de Interior, el conjunto de ambas actuaciones tendrá un coste de unos siete millones de euros. A esta cantidad habrá que sumar otros dos millones destinados al nuevo sistema de balizamiento marítimo.
Precisamente, esta nueva infraestructura sustituirá a la barrera flotante que el Gobierno instaló de urgencia el pasado mes de agosto, pocos días después de que decenas de miles de personas atravesaran a nado el entorno del Tarajal para entrar en Ceuta. Aquel dispositivo estaba formado por una estructura neumática de unos 500 metros de longitud, con una parte visible de entre 30 y 70 centímetros y otra sumergida de hasta un metro de profundidad, acompañada por una línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada.
Otro punto relevante es que, si el Tribunal Supremo estableció que quienes acceden a Ceuta o Melilla a nado no pueden quedar incluidos, en determinadas circunstancias, en el régimen de rechazo en frontera aplicado a quienes superan los elementos físicos de contención existentes, esta nueva infraestructura marítima introduce ahora elementos físicos destinados a cumplir esa función. El objetivo declarado por el Ministerio es reforzar la «condición fronteriza» del espigón y sustituir la instalación provisional colocada en agosto.
Desde 2019, Interior ha destinado 37,4 millones de euros a la modernización y mejora de la frontera de la ciudad, según un balance financiero del propio departamento. La mayor parte se ha dedicado al vallado terrestre, a los sistemas de vigilancia y al puesto fronterizo del Tarajal. Sin embargo, el mismo documento no recogía inversiones en el espigón del Tarajal durante esos ocho años, pese a tratarse del punto que posteriormente se convertiría en escenario de la entrada masiva de julio. En la escollera de Benzú, en el extremo contrario de la frontera, sí se habían ejecutado actuaciones por más de tres millones de euros.