Cientos de personas acampan en medio de la Puerta del Sol en Madrid
Una mujer de 58 años acampa en Sol para refutar las consignas de los manifestantes y acaban expulsándola
«Fui a okupar una tienda. Dije que estaba okupando y optaron por el acoso urbanístico», cuenta M.C. en conversación con El Debate
Desde el sábado acampan en medio de la Puerta del Sol de Madrid cientos de personas por la vivienda en lo que recuerda al movimiento 15-M y que ya se ha replicado en varias plazas de España. Lo que en un principio solo ocupaba una parte de este lugar céntrico de la capital, tras una manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas, ha terminado siendo un despliegue de decenas de tiendas de campaña que sigue sin desalojarse, para asombro de madrileños y turistas que atraviesan cada día el kilómetro cero.
M.C., una mujer de 58 años que prefiere mantener su anonimato, decidió plantarse en mitad de la acampada y ser una más con el objetivo de retratar a los manifestantes poniéndoles frente a sus propias consignas. No lo planeó; se le ocurrió sobre la marcha. Como cuenta en conversación con El Debate, se acercó a una tienda allí desplegada, en todo momento con actitud pacífica, y se declaró okupa. «Fui a okupar. (...) Les dejé sacar las cosas de la tienda. Les dije que estaba okupada y que si era un fondo buitre porque tenía varios propietarios». Ante el asombro de los que acampaban, les animó a llamar a Desokupa o intentar sacarla por la vía judicial, algo que llevaría unos dos años. «Optaron por el acoso urbanístico».
Le dijeron que entrarían a esa misma tienda otras tres personas, a lo que ella se negó. «Quería 'una vivienda digna y gratuita'». Cuenta que le tiraron agua, dieron golpes a la tienda, echaron humo, y señala que, pese a que ella es paciente oncológica, no tuvieron sensibilidad en este sentido. Le gritaron «fascista» y ella se mantuvo en decir que era «okupa» y que la habían desalojado de su vivienda.
De repente la acampada se había convertido en una «urbanización», todas las 'casas', las tiendas, tenían propietario. Y la animaron a irse a otra zona de la plaza. Estuvo allí unas cuatro horas, hasta la noche. Indica que no pasó miedo en ningún momento porque sabía que no la iban a agredir, puesto que eso además sería tirar piedras contra su propio tejado. Al día siguiente regresó a la acampada con la intención de okupar la tienda del día anterior asegurando que tenía «arraigo». Así, fue utilizando las consignas y soflamas de los manifestantes para colocarles frente al espejo.
M.C. en la acampada de Sol
Madrid recurre para exigir el desalojo
El Gobierno de la Comunidad de Madrid había dado un plazo de 48 horas a la Delegación del Gobierno para desalojar esta multitudinaria acampada. Esta rechazó los requerimientos tanto del Ejecutivo regional como del Ayuntamiento para ordenar a la Policía hacerlo. Así, vencido ese margen, decidió presentar un recurso contencioso-administrativo en el que pide medidas cautelarísimas para que Sol sea desalojado de forma inmediata.
Como ha informado El Debate, la Abogacía General de la Comunidad de Madrid sostiene en su recurso que «se están excediendo los límites constitucionales y legales que delimitan el ejercicio del derecho fundamental de reunión, habiéndose producido una ocupación ilegal del espacio público». Y advierte de que podría estar cometiéndose un delito de expolio contra el patrimonio cultural, ante los ataques a la Real Casa de Correos, donde aparecieron esta semana pintadas con amenazas a Isabel Díaz Ayuso y basuras, y la escultura del Oso y el Madroño, también vandalizada, ambos declarados BIC.
Manifestación frente al Congreso
Este viernes se ha convocado frente al Congreso de los Diputados una concentración a propósito del debate y votación en Pleno extraordinario para la convalidación de los decretos de vivienda aprobados este martes en el Consejo de Ministros, uno conocido ya como el decreto 'Maricarmen', por la mujer de 87 años que fue desahuciada hace un par de semanas, y otro impulsado por Sumar, que plantea la prórroga automática de los contratos.