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Pedro Sánchez aplaude a la ministra de Vivienda, Isabel RodríguezEFE

La legislatura descarrilla

El PSOE quema su último cartucho con Junts entre amenazas de la izquierda

Nogueras desvela que estuvieron «muy cerca del acuerdo» con la ministra de Vivienda. El PSOE y sus socios llevan el debate al terreno del reduccionismo y la sensiblería

Conocido el desenlace del Pleno extraordinario de este viernes desde el jueves por la noche, la expectación no estaba tanto en el debate en el hemiciclo como unos metros más allá. Estaba en la zona donde el Gobierno tiene sus dependencias en el Congreso, en la que Pedro Sánchez se encerró una vez que escuchó a la ministra Isabel Rodríguez defender el primero de los dos reales decretos leyes sobre la tribuna.

Por allí fueron entrando y saliendo los ministros, en medio de un enorme runrún sobre una convocatoria de elecciones en las próximas horas. Runrún fabricado por ministros del PSOE y de Sumar y distribuido a través de sus habituales terminales mediáticas. De ahí que muchos, incluido Junts, sospechen a esta hora si acaso no es un farol, un intento a la desesperada de convencer a Carles Puigdemont; con la amenaza velada de que, si la legislatura salta por los aires, tal vez la decisión del Tribunal Constitucional sobre su vuelta a España se aplace sine die.

La ministra de Vivienda hizo una exposición reduccionista y sensiblera de un problema que el PSOE lleva ocho años agravando. «Señorías de las derechas, con la gente o con los buitres», señaló. «Qué clase de patriota es el que elige antes a un especulador que a una señora de 87 años que tuvo que salir de su casa en camilla», añadió.

Rodríguez ofreció a Junts convalidar el decreto Maricarmen y tramitarlo luego como proyecto de ley para que los grupos puedan introducir enmiendas. El tocomocho de siempre, porque esas tramitaciones se pierden luego en eternas ampliaciones del plazo de enmiendas. La portavoz de Junts devolvió la pelota a su tejado al pedir a la ministra que retire los decretos leyes antes de su votación y negocien uno nuevo.

Míriam Nogueras desveló durante su intervención: «Hace pocos días estábamos muy cerca del acuerdo». De hecho, antes de que los textos fueran publicados en el BOE y Junts comprobara con espanto su literalidad, pareció que los independentistas iban a apoyar el decreto ley que extiende la prohibición de los desahucios hasta el 31 de diciembre de 2030 y prorroga los contratos de alquiler hasta el final de 2028. Hasta que, el jueves por la noche, el fugado de Waterloo bajó el pulgar.

El más duro con Nogueras ella fue el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. «La pasada de frenada es histórica, legendaria». Rufián mostró un billete de 50 euros y afirmó, mirando a los diputados de Junts: «Su bandera es esta». «Lo que me quede en política me voy a esforzar mucho para que acaben en el ostracismo y mi partido no vuelva a pactar con ustedes para nada», prometió.

«¡Malditos sean los especuladores y los rentistas! Quien hoy perpetre esta infamia no va a quedar impune», vociferó el diputado de Sumar Enrique Santiago. «Ustedes algún día lo pagarán», vaticinó el diputado del BNG, Nestor Rego. «Señora Nogueras, señor Feijóo, señor Abascal, cada vez que haya un desahucio, ustedes lo estarán ejecutando con sus propias manos. No lo vamos a olvidar», les advirtió Ione Belarra.

La más incómoda en la tribuna fue la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, que un día antes había anunciado el voto a favor de su grupo al decreto Maricarmen. «Un sí por responsabilidad, crítico y con muchas dudas», como lo definió Vaquero este viernes.

El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, fue el responsable de defender el segundo decreto ley, el de la prórroga indefinida de los contratos. Como la ministra Rodríguez, también él convirtió la votación de este viernes en una lucha entre el bien y el mal. «Lo de hoy es un conflicto de clases (…). Votar que no hoy a estos decretos es defender el interés de la oligarquía y darle la espalda a tu pueblo, traicionarlo. No están calibrando lo que están haciendo», lamentó Bustinduy.