Una pareja de la Guardia Civil de carretera en los años 80
1980, el año que se quiso desmilitarizar a la Guardia Civil
El general Fontenla propuso a Sahagún que el director general de la Guardia Civil fuera el JEME, y él dijo que ni se atrevía ni a proponerlo
En unos momentos en que España vive una situación de incuestionable crisis por causa de la invasión de marroquíes de Ceuta, junto al imparable tráfico de seres humano y de drogas en nuestras costas, la importancia de la Guardia Civil para garantizar nuestras fronteras e impedir la comisión continuada de delitos resulta indiscutible. Hace casi medio siglo comenzó un proceso, que continúa en la actualidad, de desmembramiento y vaciado de competencia a la Guardia Civil. Un proceso del que el actual ministro del Interior forma parte.
El consejo de ministros cesó, el 18 de abril de 1980, al teniente general Pedro Fontenla Fernández como director general de la Guardia Civil (GC) por sus polémicas declaraciones al diario La Vanguardia, publicadas el domingo 13 de abril de 1980, con la intención de evitar la desmilitarización de la Guardia Civil.
El descubrimiento, entre los papeles del general Fontenla, de un documento mecanografiado explicando su decisión de actuar para evitar la desmilitarización de la GC, proporcionan un nuevo enfoque, por encima del interesado ruido político y mediático de aquellos días, sobre estos importantes sucesos.
El PSOE y el PCE tenían decidido desmilitarizar a la GC, posiblemente desde antes de los pactos de la Moncloa (25 de octubre de 1977) y en represalia por su decisiva actuación en el alzamiento militar de 1936.
Los servicios de información de la GC informaron a su dirección que el partido político UCD estaba de acuerdo con esta desmilitarización dentro el nuevo proyecto de Ley Orgánica de Defensa. Algo que no era nuevo, pues el ministro de Interior Martín Villa de la UCD ya se había manifestado en este sentido.
El general Fontenla informó a su jefe inmediato superior, teniente general Antonio Ibáñez Freire, antiguo director de la Guardia Civil, que alegó desconocer lo que le contaba y afirmó que informaría al ministro de Defensa Sahagún que, a su vez llamó por teléfono al general Fontenla, para tranquilizar al Cuerpo de la Guardia Civil, porque estaba todo arreglado, sin decir en qué consistía el arreglo.
El vicepresidente del gobierno teniente general Gutiérrez Mellado, Sahagún y Freire decidieron que el general Fontenla compareciera en el Congreso, pero que soslayara el asunto de la desmilitarización, porque podía estropear lo que ya estaba arreglado con los socialistas.
Fontenla compareció en la Comisión de Interior del Congreso, el 9 de abril de 1980, y en la que, ingenuamente, siguiendo las directrices de sus superiores jerárquicos no puso de relieve la operación que se intentaba perpetrar. Lo acordado por la UCD y el PSOE consistía que «la Guardia Civil es un Cuerpo de carácter militar, adscrito al Ejército de Tierra…». Los guardias civiles, Fontenla, no estaba conforme con esta redacción, era el mal menor. Pero, al día siguiente, se aprobó la ley en el pleno del Congreso, con la siguiente redacción del artículo 38: «El Cuerpo de la Guardia Civil tiene doble dependencia…», sin hacer la menor alusión a su carácter militar.
Había ocurrido exactamente como lo que había comunicado el servicio de información de la GC, un chantaje socialista para aprobar la ley, que tenía que ser aprobada por todos los partidos políticos en la comisión, para que pasara a la fase de votación. Incluida la intervención de la minoría catalana, para salvar la cara de la UCD. Ese era el arreglo.
La tomadura de pelo era descarada e informado Gutiérrez Mellado, éste dijo que no se iba a ir al traste toda la ley por el detalle de ese artículo sobre la GC. La UCD quiso justificar el cambio alegando que se sobreentendía por la ley de 1899, que decía que la GC formaba parte del Ejército. La hipótesis del PSOE era que la GC era un Cuerpo Militar dependiente de Defensa y no del Ejército. Un absurdo, porque si no dependía del Ejército sería un cuarto ejército, como la Gendarmería y los Carabieneri, lo que no era contemplado por la Constitución española de 1978. La GC ya no tendría dependencia alguna con el Ejército, con Defensa era mínima, inconstitucional, fácil de cortar y, por tanto, queda la puerta abierta a su desmilitarización.
El general Fontenla propuso a Sahagún que el director general de la GC fuera el JEME, y él dijo que ni se atrevía ni a proponerlo.
El general Fontenla se reunió con algunos generales de la GC y con su asesor jurídico, para analizar la situación. Fontenla decidió que la única forma de tratar de parar la desmilitarización era organizar rápidamente un escándalo público y decidió dar una entrevista a la periodista Mary Mérida, porque como director general era el único que tenía que dar la cara por el Cuerpo. La entrevista se publicó el domingo en La Vanguardia, en la que, entre otras cosas declaró: «Es completamente improcedente que un consenso entre UCD y PSOE tenga como pagano a la Guardia Civil. Esto ha sido una idea de los partidos de izquierdas que resulta incomprensible porque nadie gana nada con ella y UCD se ha dejado ganar por esa presión para que dicha ley orgánica saliera adelante».
Como consecuencia de la entrevista, el director de la GC tuvo, el lunes 14, una reunión con Gutiérrez Mellado, Freire y Sahagún, en la que discutieron durante muchas horas, sin llegar a un acuerdo. El Secretario de Estado para la Información redactó una nota de rectificación, que el general Fontenla no quiso desmentir para tranquilizar a los subordinados y que no se cometiera, por su culpa, un acto de indisciplina, que podían lamentar toda su vida y no iba a solucionar nada, porque estaban de acuerdo la UCD y el PSOE.
Las reacciones públicas de los partidos políticos, los días 15 y 16 de abril, fueron discordantes. El PSOE fue de irritación. Los líderes políticos de la UCD se esforzaron en negar que la situación hubiera cambiado y que la nueva ley alterara la naturaleza militar del Cuerpo, pero no explicó por qué no aceptó que figurase explícitamente, en la enmienda transaccional de la citada ley orgánica. Fraga Iribarne de Alianza Popular afirmó que en ninguna ponencia aceptó que la GC perdiera su carácter militar
Se desató una campaña periodística en favor de la desmilitarización de la Guardia Civil. La publicada por la revista Interviú, en el número del mes de abril, protagonizada, aunque con argumentos peregrinos, por el tránsfuga antiguo ministro de gobernación por la UCD Rodolfo Marín Villa, el general expedientado de la GC Prieto López, el socialista Enrique Múgica Herzog y el excomandante Otero, fundador de la organización revolucionaria Unión Militar Democrática. Frente a este clima de opinión se organizó una campaña de mítines multitudinarios por toda España a favor de la conservación del carácter militar de la GC.
La reacción solidaria del Cuerpo con su director general fue tan masiva como espontánea, materializada en varios miles de radiogramas, prácticamente de todas los jefes de las comandancias de la GC. El general Fontenla conservó los telegramas en un maletín en su casa, hasta que debió de destruirlos, poco antes de su fallecimiento el 10 de diciembre de 1999.
El cese de Fontenla, de forma desairada, ya estaba decretado y, para más ironía, al mismo tiempo que el gobierno de Adolfo Suárez siguió afirmándose en la naturaleza militar del Cuerpo.