Agentes de la Policía Nacional intervienen durante el proceso de desalojo del embolsamiento de inmigrantes en la playa de El Trampolín
¿Por qué el Gobierno ha tardado más de dos meses en desalojar la playa de El Trampolín en Ceuta?
Tras más de dos meses utilizando la falta de plazas como excusa para no desalojar la playa, finalmente la orden se dio el día antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantara la convocatoria de elecciones generales para el próximo mes
El 20 de agosto, tres semanas después de la entrada masiva en Ceuta de unas 80.000 personas procedentes de Marruecos, la Policía Nacional y la Guardia Civil entraron en la playa del Trampolín, repleta de personas acampadas, para desalojar el asentamiento, que desde la entrada crecía a marchas agigantadas. Aquel día, alrededor de 1.500 personas fueron trasladadas, según las cifras del Gobierno, a los espacios habilitados en Loma Margarita y el Embolsamiento de Loma Colmenar, aunque las estimaciones policiales situaban en unas 4.000 las personas que se encontraban en el arenal. Sin embargo, por la tarde, cientos de inmigrantes habían regresado a la playa.
El segundo gran operativo para desalojar la playa no ha llegado hasta ese pasado domingo, 4 de octubre, cuando más de 350 agentes de la Policía Nacional, apoyados por unidades antidisturbios, vehículos blindados, drones y medios del Ejército, entraron de nuevo en El Trampolín para comenzar el desalojo definitivo. Cerca de 700 personas fueron trasladadas durante la primera jornada y cientos optaron por regresar voluntariamente a Marruecos después de llegar al entorno del Tarajal.
Retrocediendo en el tiempo, aquella primera operación del 20 de agosto explica buena parte de lo ocurrido después. El Gobierno había habilitado entonces 1.800 plazas entre Loma Margarita y Loma Colmenar, pero el número de personas que vivían en la playa era muy superior. Unas 1.200 fueron dirigidas al primer emplazamiento y otras 200-500, según las distintas estimaciones, al segundo, pero no eran suficientes para acoger a todos los asentados en la playa.
La falta de recursos suficientes volvió a quedar patente a mediados de septiembre, concretamente el día 16, cuando estaba previsto un nuevo operativo para sacar de El Trampolín a unas 1.500 personas y trasladarlas a dos instalaciones: los hombres al recurso del Muelle de Poniente y las mujeres al de la Hípica. La operación, sin embargo, fue cancelada ese mismo día por el Ministerio de Migraciones y quedó pendiente de que terminaran de prepararse los espacios de acogida.
Posteriormente, el 18 de septiembre, se produjo uno de los mayores movimientos de personas de toda la crisis, cuando más de 1.700 inmigrantes fueron trasladados desde las playas de El Trampolín y Benítez y otras zonas próximas hasta las nuevas parcelas del puerto. El operativo duró más de cuatro horas y el Gobierno lo presentó como un éxito al no registrarse heridos de consideración. Sin embargo, todavía quedaron personas en las playas y en otros puntos de la ciudad, por lo que la intervención no supuso el final de los asentamientos. Y, mientras se intentaban ampliar los recursos, el Trampolín iba creciendo cada día.
Desalojo de la playa de El Trampolín en Ceuta
Finalmente, el 29 de septiembre, la Policía sacó de la playa de Benítez a los últimos 300 o 400 inmigrantes que permanecían allí y los trasladó hacia los recursos de Loma Colmenar o les ofreció la posibilidad de regresar voluntariamente a Marruecos. Con Benítez despejada, El Trampolín quedó como el último gran asentamiento costero de la ciudad.
Así las cosas, el 4 de octubre se diseñó una intervención de mayor escala, con más de 350 policías, medios antidisturbios, drones, vehículos blindados y apoyo de unidades militares. La actuación se realizó por sectores y los inmigrantes fueron conducidos en autobuses hasta el entorno del Tarajal, donde se les ofrecían distintas alternativas en función de su situación administrativa: ser identificados y trasladados a recursos de acogida o regresar voluntariamente a Marruecos. Durante la primera jornada, alrededor de 700 personas fueron desalojadas y varios cientos optaron por regresar a Marruecos. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, elevó posteriormente a más de 1.100 los inmigrantes trasladados durante el operativo y cifró en unos 900 los que habían regresado voluntariamente al país vecino. El objetivo es completar el desmontaje del asentamiento en los próximos días.
Tras más de dos meses donde el Gobierno ha utilizado el motivo de la falta de plazas como excusa para no desalojar la playa, finalmente la orden se dio el día antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantara la convocatoria de elecciones generales para el próximo mes. Una maniobra electoral, en lugar de una medida para aliviar la enorme presión de una ciudad, Ceuta, que sigue conviviendo con los efectos de la invasión.