Lista única: PP y Vox
Nadie duda que el próximo gobierno del PP necesitará contar con Vox y con Abascal de vicepresidente
Hay quien dice que ambos partidos sacan más votos por separado que si van juntos a las elecciones. Y hay quien dice que, si vamos juntos, provocamos la reacción «antifascista» y vuelve a suceder lo que ocurrió el 23-J, y Pedro Sánchez vuelve a presidir un nuevo gobierno.
No estoy de acuerdo en ninguna de las dos afirmaciones anteriores.
Nadie duda que el próximo gobierno del PP necesitará contar con Vox y con Abascal de vicepresidente. Tanto es así que el propio Sánchez dice que ya somos una coalición y que es lo mismo el PP que Vox.
Pues bien, así las cosas, será más fácil barrer a la izquierda extrema y la extrema izquierda que nos lleva mortificando ocho años desde el gobierno «frankenstein», si vamos unidos que si vamos separados, como ocurrió el 23-J. O bien, como ocurrió en las últimas elecciones gallegas, en las que Vox no consiguió ningún escaño, pero estuvo a punto de quitar la mayoría absoluta del PP.
No hay que temer ya a la reacción de las izquierdas ante nuestra unión, pues, de tanto decir que somos lo mismo Vox que el PP, han conseguido que a nadie le extrañe que vayamos unidos a las elecciones del 29 de noviembre próximo.
Es más, la derecha española no consigue entender los enfrentamientos entre los dos partidos que la representan y que han jalonado la primera parte de la legislatura que hoy termina. Por otra parte, ha sido un gran avance la constatación de que la marcha de los gobiernos regionales que ambos formamos funcionan correctamente y a satisfacción de la mayoría de los ciudadanos.
La única cuestión a plantear es cuándo formalizar la coalición entre ambos partidos políticos de derechas: ¿antes o después de las elecciones?
Mi opinión es que ir juntos a las elecciones es mejor que ir juntos después, porque ello provocará un afianzamiento de los resultados que los sondeos atisban, movilizando los votos que van a la abstención y, sobre todo, evitará los votos perdidos por los restos que no atribuyen escaños en las provincias menos pobladas. Y facilitará, además, la formación del nuevo gobierno.
Conclusión: si yo fuera Feijóo, ofrecería inmediatamente a Abascal ir con él de número dos por la lista de Madrid y comparecer en coalición en el resto de las provincias, como la mejor fórmula para garantizar la victoria y desalojar a Sánchez de la Moncloa, que, según parece, es la máxima aspiración de la mayoría de los españoles.
Abascal debería aceptar este ofrecimiento porque, si lo rechaza, gran parte de sus actuales votantes no comprenderán su negativa a tan sugestiva oferta, y muchos de ellos engrosarán el voto del Partido Popular.
- Antonio Hernández Mancha es expresidente de Alianza Popular