Una inyección de apenas diez votos por mesa podría cambiar escaños decisivos
Elecciones generales
Un extrabajador de Correos advierte sobre el voto por correo: «Con él se pueden amañar las elecciones»
Ildefonso Ruiz insiste en que el sufragio emitido no se manipula, pero alerta sobre el uso partidista del censo de abstencionistas
Tras la apertura del plazo para solicitar el voto por correo de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, el debate sobre las garantías del sistema ha vuelto al primer plano político. Ildefonso Ruiz, trabajador de Correos durante 25 años y exdiputado por Jaén, ha analizado los riesgos del procedimiento y cómo el acceso a los datos de la abstención abre la puerta a un posible «pucherazo» en circunscripciones clave.
Ruiz empieza lanzando un mensaje de calma a los electores que opten por la vía postal: «Votar por correo es seguro. La posibilidad de que tú votes por correo y te cambien el voto es prácticamente nula. En ese aspecto, tranquilidad».
Sin embargo, el experto matiza de inmediato dónde se encuentra el verdadero peligro: «Sí. Se pueden amañar las elecciones mediante el voto por correo. El problema no reside tanto en si pueden dar el cambiazo a tu voto como en las grietas del sistema de control del censo».
A su juicio, el riesgo no está en alterar los sobres en tránsito, sino en la ingeniería electoral basada en el control de las instituciones y la información censal. «Si tienes acceso al censo electoral completo, no solo sabes el porcentaje de abstención. Sabes con nombre y apellidos quién no vota», advierte Ruiz.
Ingeniería electoral en las provincias más disputadas
El mecanismo para alterar el resultado consistiría en cruzar los datos de esos abstencionistas históricos con el control del organismo postal: «Ahora consiste en cruzar los datos de esos abstencionistas históricos y desde Correos, generar votos por correo a su nombre». Ruiz detalla que se trataría de una maniobra quirúrgica: «No se trata de inundar las mesas. Se trata de pequeñas alteraciones que pasan desapercibidas entre la marabunta de votos».
Con introducir apenas diez votos por mesa en provincias muy disputadas como Jaén, Madrid, Girona o Albacete, se podrían bailar escaños decisivos.
Aunque Ruiz aclara que «no hay pruebas» de que este fraude se esté llevando a cabo, pide a los ciudadanos que acudan a votar de forma presencial para blindar el sistema: «A menor porcentaje de voto por correo, más dificultad de introducir votos fraudulentos. A menos abstención, menos pucherazo».