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Juanma Serrano, exjefe de Correos

Juanma Serrano, el hombre en la sombra de Sánchez que introdujo en Correos el carné del móvil sin QR

El exjefe de gabinete que puso su Mercedes al servicio de la reconquista de Ferraz presidía Correos cuando la Junta Electoral admitió el carné digital sin QR en el voto por correo. Hoy está investigado en el caso de las cloacas con su exsubordinada Leire Díez. Su mujer, Isaura Leal, es la diputada a la que el PSOE sanchista recurre para todo

El 21 de junio de 2023, a un mes de las elecciones generales, la Junta Electoral Central respondió a las consultas del presidente de Correos y admitió que el elector entregara su voto en las oficinas enseñando el «permiso de conducir digital en el que no conste la firma del titular». Del código QR, el único mecanismo que permite comprobar que ese carné del móvil es auténtico, el no se dice una palabra. El presidente de Correos era Juan Manuel Serrano Quintana, Juanma en Ferraz, y llevaba casi una década a la sombra de Pedro Sánchez.

Serrano, madrileño, ingeniero técnico en Informática y licenciado en Derecho, hizo casi toda su carrera en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), donde llegó a gerente. En 2014, cuando Sánchez ganó por primera vez la secretaría general del PSOE, lo nombró jefe de gabinete de la Ejecutiva Federal, puesto que ocupó hasta 2018. Cuando el Comité Federal derribó a Sánchez en octubre de 2016, Serrano no se movió de su lado. El relato oficial de la reconquista habla de un Peugeot. Según The Objective, Sánchez recorrió buena parte de aquel camino en el Mercedes de Serrano. «Mucho de lo que he logrado es gracias a Juanma Serrano», llegó a decir el hoy presidente, según recogió El Debate.

Tras la moción de censura Sánchez lo situó en un puesto clave en los procesos electorales: el 25 de julio de 2018 el Consejo de Administración de Correos lo nombró presidente. Cobró casi 1,1 millones de euros en cinco años, según los datos de la propia empresa, y dejó Correos a finales de 2023 con unas pérdidas que los sindicatos elevan hasta 1.200 millones. Óscar Puente lo recolocó al frente de la SEITT, la sociedad pública que gestiona las autopistas rescatadas.

La ventanilla del voto

Cuatro meses antes de aquel acuerdo de junio, Fernando Grande-Marlaska ya había conseguido que la Junta validara el carné de miDGT en las mesas electorales, también sin código QR. La consulta de Correos extendió el carné del móvil a las ventanillas del voto por correo justo antes de unas generales en las que los carteros llevaron a las urnas 2.471.935 votos, récord histórico.

En marzo de 2024, Leire Díez, entonces directora de Filatelia y Relaciones Institucionales de Correos, lo recordó en Facebook: «¿Os acordáis del voto por correo de las pasadas elecciones generales? Pues ahí estuvimos mano a mano todo este equipazo». Correos sostiene que Díez «nunca fue responsable del voto por correo». Lo que nadie puede decir es cuántos de aquellos votos se entregaron enseñando una pantalla, porque ni las oficinas ni las mesas anotan con qué documento se identifica el elector.

La UCO sitúa al propio Serrano detrás de la entrada de Leire Díez en Correos. El 17 de mayo de 2021, Vicente Fernández, expresidente de la SEPI, le escribió: «¿Podríamos ponerlo ya en marcha?». Serrano respondió: «Ok, vamos hablando». A Díez le llegó el recado: «No te preocupes que lo tuyo sale». Entró en noviembre de 2021 tras una convocatoria interna cuyo perfil, según los investigadores, le enviaron antes para que lo retocara: «Modifica lo que estimes». En marzo de 2022 ya dirigía Filatelia, con dependencia directa de la presidencia. Dos semanas después escribía: «Filatelia también controlada y bajo mi control».

Leire Díez y Juanma Serrano, en un acto por el Día de la Mujer de 2023Correos

Entre noviembre de 2020 y diciembre de 2024, Serrano y Díez se cruzaron 9.355 mensajes de WhatsApp. Desde el 28 de abril de 2024, dos días después de una reunión en Ferraz, siguieron por Signal: otros 1.487. El 10 de julio de 2026, a petición de Anticorrupción, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz lo citó como investigado en el caso cloacas. El auto sostiene que la contratación irregular de Díez y expedientes tramitados «con apartamiento de la normativa pública» contaban, a juicio del juez, con la «aquiescencia de Juan Manuel Serrano». En septiembre, Pedraz se negó a devolverle el teléfono móvil, intervenido el 27 de mayo porque podría contener pruebas del presunto tráfico de influencias en el seno de una organización criminal.

La mujer para todo

En casa de los Serrano, el sanchismo tiene dos asientos. Su mujer, Isaura Leal, a quien conoció en la FEMP, donde ella llegó a secretaria general, es la diputada a la que Ferraz recurre cuando algo se tuerce. Según cuenta la propia Isaura es ella quien presentó a su marido a Sánchez. Su amistad es tal que el presidente la nombró comisionada del Gobierno para el Reto Demográfico nada más llegar a La Moncloa y después tiró de ella para todo. Ha presidido la gestora socialista de Huelva en plena guerra con los susanistas y dos veces la de Madrid, tras las dimisiones de José Manuel Franco y de Juan Lobato. Fue secretaria general del Grupo Socialista y es secretaria segunda de la Mesa del Congreso desde 2023. Es vocal titular de la Diputación Permanente, que con las Cortes disueltas debe convalidar los dos decretos de vivienda que el Gobierno volvió a aprobar el 6 de octubre, los llamados decretos Maricarmen, como balón de oxígeno para las próximas elecciones.

Leal no está investigada, pero su nombre aparece en el sumario. El 6 de abril de 2022 contestó así a una felicitación de Leire Díez: «Muchas gracias mi muy querida Leire. […] Seguimos remando en el mismo barco». En la agenda manuscrita de Díez figura una anotación de noviembre de 2020: «Isaura se reúne el viernes con Dolores Delgado», entonces fiscal general del Estado, junto a las palabras «Oficio fiscalía corrupción». No consta que esa reunión se celebrara ni para qué.

La Federación Española de Municipios y Provincias es el hilo que une a casi todos. Por allí pasaron Leal, Serrano y la propia Leire Díez, que se sentó en su Junta de Gobierno desde 2012 como concejala de Vega de Pas. Él guardaba las ventanillas de Correos. Ella apagaba los fuegos de Ferraz con las cloacas.

Lo único seguro es que, en las elecciones del 23 de julio de 2023, nadie sabrá nunca si cada carné enseñado en un móvil en una ventanilla de Correos para votar era auténtico ni, por tanto, si quien lo mostraba era quien decía ser. Ahí estuvo la mayor grieta de seguridad en el voto por correo. Un agujero inédito hasta entonces, provocado por el propio Gobierno y sus bien pagados amigos situados en los puestos clave de las empresas públicas. Y una brecha en el mayor número de votos por correo de la historia electoral española: casi 2,5 millones de votantes. En esas elecciones, Sánchez sumó un millón más de papeletas con respecto a las anteriores generales, dos meses después de la histórica debacle socialista en las municipales y autonómicas. La brecha del voto por correo sin verificar la identidad del elector permaneció abierta durante siete comicios posteriores hasta que El Debate la destapó y la JEC acabó prohibiéndolo en las pasadas elecciones andaluzas.