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Sánchez, en el Pleno dedicado a Ceuta del pasado 3 de septiembreEuropa Press

En aguas de Ceuta

Así ocultó Sánchez durante más de seis horas de Pleno en el Congreso la incursión de barcos de guerra marroquíes

El presidente intervino durante dos horas y media y
presumió en nueve ocasiones de «transparencia», mientras escondía deliberadamente la prueba de que fue Marruecos

El presidente del Gobierno ocultó deliberadamente la entrada de buques de guerra marroquíes durante la invasión de Ceuta en la comparecencia que protagonizó el pasado 3 de septiembre en el Congreso, en un pleno monográfico que duró en total seis horas y cuarto.

Pedro Sánchez habló por espacio de dos horas y media, repartidas en tres intervenciones. Pero en ningún momento hizo la más mínima mención, ni explícita ni implícita, a lo que fuentes de las Fuerzas Armadas consultadas por El País -el periódico que lo destapó el lunes- consideran «una vulneración intencionada y repetida del mar territorial». Y no algo accidental.

El episodio viene a confirmar que Marruecos estuvo detrás de la acción, que es precisamente lo que no ha querido reconocer el presidente porque no hay evidencias, según él.

Aquel día en el Congreso, Sánchez presumió hasta en nueve ocasiones de la «transparencia» de un Gobierno que ni entonces ni aún hoy ha sabido cuantificar cuántos inmigrantes entraron y cuántos se quedaron, porque ha dado diversas cifras y siempre rebatidas por el Gobierno de Ceuta.

Tanto se jactó el presidente de no tener nada que ocultar que fue aquel día en la tribuna del Parlamento cuando anunció que, en los días siguientes, el Gobierno llevaría a cabo una desclasificación de documentos. «Todas las unidades competenciales del Estado están investigándolo -como saben ustedes también está judicializado, señorías- y pueden tener ustedes la certeza de que compartiremos lo que descubran con total transparencia», señaló. Y también: «Desde el primer minuto el Gobierno, y yo personalmente, ha actuado en aras de defender siempre el interés general de España y, por tanto, también de los ceutíes, y que lo hemos hecho con transparencia».

Sánchez explicó que, a raíz de la avalancha, enviaron 250 efectivos adicionales de la Policía Nacional y la Guardia Civil, movilizaron también a las Fuerzas Armadas e instalaron una barrera neumática de 500 metros en el espigón del Tarajal. Nada dijo de que el Ministerio de Defensa de Margarita Robles tuvo que desplegar tres buques con fines de vigilancia y disuasión, ante la presencia de al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real marroquí.

Dos meses y medio después, el presidente solo reconoció los hechos después de su publicación por el diario de Prisa. Y lo hizo restándoles toda importancia. Según él, se trató de unos «hechos puntuales» en unos «días muy intensos» a los dos lados de la frontera. Sánchez contó durante la recepción de la Fiesta Nacional que, después de aquello, hubo «una interlocución al máximo nivel» entre las armadas de ambos países y desde entonces «no ha vuelto a suceder nada parecido».