El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, saluda a la Familia Real
Y el miércoles, Melilla
Los Reyes inician una visita histórica a Ceuta con la que el Gobierno pretende blanquear su gestión
Felipe VI afirma sentir «ilusión y ganas». Sánchez señala que el viaje es la prueba de que la «normalidad» se va abriendo paso. El Ejecutivo no prorrogará el mando único más allá del 31 de diciembre
Los Reyes afrontan con «ilusión y ganas» el histórico viaje que emprenden este martes a Ceuta y Melilla, un día después de celebrar la Fiesta Nacional. Así se lo trasladó Felipe VI a los periodistas durante la recepción del Palacio Real, en la que también participaron los presidentes de ambas ciudades autónomas, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, y representantes de la sociedad civil de las dos.
El jefe del Estado llevaba años queriendo visitar ambas ciudades autónomas, pero ni antes el Gobierno de Mariano Rajoy ni hasta ahora el de Pedro Sánchez lo habían considerado oportuno. Tuvo que producirse una invasión de 100.000 personas y la entrada de varios buques de guerra marroquíes en aguas ceutíes -ocultada por el Ejecutivo y destapada por El País el lunes- para que la Moncloa cambiase de idea. Desde la visita de Juan Carlos I en 2007 han pasado 19 años.
El Gobierno pretende utilizar este viaje en beneficio propio, para blanquear su cuestionada gestión antes, durante y después de la invasión. El presidente, que no acompañará a Don Felipe y Doña Letizia, contó a la prensa en esa misma recepción que esta visita es la señal inequívoca de que la «normalidad» se va abriendo paso en Ceuta, donde sin embargo aún queda un número indeterminado de ilegales. Fuentes gubernamentales van más lejos y adelantan que no hará falta prorrogar el mando único más allá del 31 de diciembre, que es el plazo inicial que se dieron.
A esa Ceuta resiliente se desplazan este martes los Reyes en compañía del ministro Ángel Víctor Torres, en la que se prevé una jornada de comunión entre el pueblo ceutí y los monarcas. El portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, animó ayer a sus vecinos a acompañarlos en todas las paradas de su visita: el Palacio de la Asamblea, donde serán recibidos por las autoridades y saludarán a los ciudadanos congregados; la visita al Colegio Público Vicente Aleixandre; la del cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde homenajearán a los 140 inmigrantes que fallecieron al cruzar a España (de los que Marruecos no quiso hacerse cargo), y un encuentro con la sociedad civil ceutí en el Parador de Ceuta, donde se espera el discurso de Felipe VI con mayor carga de profundidad. Los Reyes dormirán en ese mismo Parador.
La reacción de Mohamed VI al viaje de los monarcas es una incógnita, puesto que de momento Rabat guarda silencio oficial. Felipe VI no ha hablado con su homólogo marroquí, pero entre los gobiernos sí ha habido interlocución a propósito de este viaje. No obstante, Sánchez no quiso adelantar ningún escenario ayer y se limitó a reseñar que los Reyes visitan «dos ciudades españolas».
Sánchez ha mantenido una actitud condescendiente con Marruecos en todo momento en estos dos meses, desde que visitó Ceuta por primera y única vez el 31 de julio. Una actitud que contrasta con la firmeza de Felipe VI. El 29 de septiembre, en la cena de gala ofrecida a Emmanuel Macron y su esposa en el Palacio Real, el Rey señaló ante el presidente: «Lo acontecido en Ceuta este verano −la intrusión masiva de decenas de miles de personas violando una frontera española que es, también, una frontera europea− es inaceptable y plantea un desafío mayúsculo, desde el punto de vista de seguridad y orden público y humanitario». Acto seguido añadió: «Es una situación que debe tener como consecuencia un refuerzo de la colaboración entre los estados miembros, en recursos y cooperación. Los países que soportamos una mayor presión por encontrarnos en la frontera exterior de la Unión Europea no podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos».
En los dos últimos fines de semana, el Ejecutivo ha iniciado el desalojo de los principales asentamientos de inmigrantes de la ciudad, con la intención de que un gran número de ellos regresen a Marruecos motu proprio. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad empezaron por la playa del Trampolín, siguieron por la antigua fábrica del Guano y actuarán también en la playa del Tarajal y en barrios como El Príncipe.
Los inmigrantes que no quieren ser filiados regresan a Marruecos a pie, acompañados por agentes hasta la frontera, persuadidos de que en España no tienen nada que hacer y de que tampoco van a obtener asilo. A los que han vuelto voluntariamente se suman los expulsados por cometer delitos, pero en lo que se refiere a los expedientes de devolución Interior aún no ha completado ni uno. El Ejecutivo estimó el plazo de resolución de los primeros en 12 semanas, a contar desde el 15 de agosto porque empezaron tarde. De manera que, hasta dentro de un mes, no estarán resueltos los primeros.
Por lo que respecta a los menores no acompañados, el Gobierno envió a Marruecos los primeros 24 expedientes hace ya dos semanas y aún no ha tenido respuesta, según fuentes del Ejecutivo. Lo que significa que el país vecino no está colaborando, a pesar de lo que prometió. Y a pesar, también, de que Mohamed VI se quejó el pasado viernes del retraso en la repatriación de menores, durante un discurso en el que advirtió que no aceptará «amenazas» ni «chantajes» de España.