Ada Colau, virtual candidata de Frente Amplio
Hoy, fecha límite
La izquierda intenta cerrar coaliciones in extremis para aminorar la derrota que predicen los sondeos
Este viernes a medianoche acaba el plazo para presentar coaliciones. La de Frente Amplio y Podemos para las listas al Congreso está más verde que la del PSOE y la extrema izquierda para el Senado
Llegó la hora de la verdad para Izquierda Unida, Más Madrid, Podemos, los Comunes, Movimiento Sumar y demás marcas de la extrema izquierda española, pero también para el PSOE. El plazo legal para registrar coaliciones electorales acaba este viernes a medianoche, y hay dos incógnitas por despejar que condicionarán sustancialmente el resultado del 29 de noviembre. Una, si Frente Amplio y Podemos concurren juntos o por separado. Dos, si las conversaciones del PSOE con su izquierda para presentar candidaturas unitarias en el Senado que impidan una mayoría absoluta del PP llegan a buen puerto. A escasas horas del desenlace, lo primero está más verde que lo segundo. La izquierda busca así, in extremis, aminorar la derrota que predicen los sondeos.
Los socios de Pedro Sánchez llevan desde el mismo día en que el presidente anunció el adelanto electoral enfrascados en unas negociaciones que más parecen una guerra de guerrillas; con filtraciones interesadas, declaraciones en la prensa, vetos cruzados y personalismos. Y eso sin debatir una sola palabra sobre programas, porque lo que discuten son los puestos en la lista, no ninguna otra cosa.
Cuando parecía que Ada Colau podía ser la candidata con más posibilidades de lograr la unidad, el fin de semana pasado llegó el acuerdo sorpresa entre Podemos y Gabriel Rufián –ERC– para volar los puentes. Una puñalada a los Comunes en plenas negociaciones que aumentó la desconfianza de quienes integran Frente Amplio hacia los morados. Casi en paralelo, la ministra de Sanidad, Mónica García, daba un paso atrás y renunciaba a liderar la lista de Madrid en favor de Emilio Delgado.
Las negociaciones han continuado a trompicones estos últimos días, con Colau ya designada candidata de Frente Amplio e Irene Montero empeñada en serlo de Podemos, partido que incluso ha iniciado un sucedáneo de proceso de primarias. La exministra de Igualdad no está dispuesta a pasar por lo mismo que en 2023, cuando se quedó fuera de las candidaturas de Sumar por decisión de Yolanda Díaz. A pesar de ello, Podemos se integró en las listas de Sumar y aquel matrimonio forzoso acabó en divorcio exprés: en diciembre de 2023, recién iniciada la legislatura, los morados abandonaron el grupo parlamentario y se fueron al mixto.
Irene Montero, eurodiputada de Podemos
En las últimas horas, Podemos ha intentado jugar a dividir y vencer, buscando acuerdos territoriales con IU salvo en la Comunidad de Madrid y Cataluña, dos regiones donde los morados no quieren ir con Frente Amplio porque solos pueden sacar escaños. Pero al otro lado de la mesa de negociación tienen claro que no quieren un acuerdo troceado, sino uno global. Colau, por su parte, ha llegado a decir que está dispuesta a renunciar a ser la candidata para arrastrar a los morados a un acuerdo.
Sánchez y los socialistas han optado por mantenerse al margen, limitándose a manifestar su respeto por las negociaciones de sus socios. El culebrón venezolano de la extrema izquierda tiene una parte buena para el PSOE y una muy mala. La buena es el trasvase de votos de ese espectro a Sánchez, que ya lleva tiempo percibiéndose en las encuestas y que hace que los socialistas vean factible ser primera fuerza por delante del PP. La muy mala es que, si con una candidatura a su izquierda el presidente lo tiene muy difícil para superar esta reválida electoral, con dos es prácticamente imposible.
En el Senado
La otra incógnita de este viernes de negociaciones in extremis está en el Senado, donde los socialistas aspiran a alcanzar un acuerdo con el resto de las izquierdas para presentar listas unitarias. Y así convertir el Senado en una cámara de resistencia si finalmente el PP y Vox suman mayoría absoluta en el Congreso, como se temen todos ellos.
Al PSOE le preocupa que el PP repita mayoría absoluta en la Cámara Alta, pero le preocupa aún más que el PP y Vox puedan alcanzar mayoría de tres quintos. Porque con ella podrían elegir a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que ya toca renovar sin contar con el PSOE (Cándido Conde-Pumpido entre ellos) y propiciar una mayoría conservadora en el TC. Y, en 2029, también podrían repartirse los diez vocales del CGPJ que designa el Senado.
Eldiario.es publicó este jueves un documento interno con las cuentas que ha hecho Ferraz: los socialistas calculan que, con candidaturas únicas, podrían sacar 129 senadores de los 209 que se eligen ahora. En total, con los que están ya designados por las comunidades autónomas, serían 150 de los 267 totales. Es decir, mayoría absoluta. La ventaja para los partidos de Frente Amplio y Sumar es asegurarse senadores, puesto que el sistema de reparto de escaños en la Cámara Alta siempre favorece al PP y al PSOE. La secretaria de Organización de los socialistas, Rebeca Torró, está liderando las negociaciones, y en el PSOE son optimistas.
Este viernes a medianoche, la izquierda saldrá de dudas. Y del diván.