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Cara de circunstancias de Pedro Sánchez después de que 16 países le reprocharan la regularización masiva

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez; el primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar; el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa; el presidente de Chipre, Nikos Christodoulides; y el primer ministro de Grecia, Kyriakos MitsotakisEFE

Meloni y la socialista Frederiksen encabezan una rebelión europea contra la regularización masiva de Sánchez

El primer ministro checo, Andris Babis, ha acusado a Sánchez de cambiar nacionales por inmigrantes con tal de mantenerse en el poder

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió al Consejo Europeo con la mayor ilusión de que la crisis de Ceuta pasaría sin pena ni gloria en la reunión de los presidentes y jefes de Gobierno de los Veintisiete. «Solo puedo agradecer la solidaridad mostrada por el resto de socios comunitarios», afirmó Sánchez este miércoles a la entrada de la reunión.

Sin embargo, en el momento en que ha tocado el tema migratorio, el presidente español se ha encontrado con una rebelión entre los socios que, incluso, ha estado encabezada por la otra representante socialista de la reunión, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y la italiana Giorgia Meloni, con la que apenas unas horas antes había alcanzado un acuerdo para reabrir el espacio Schengen entre Italia y España.

Un total de 16 países han pedido a la Comisión Europea que abra una investigación sobre la regularización masiva aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez el pasado mes de marzo.

«He pedido a la Comisión que examine qué ocurre cuando un país hace prácticamente todo lo contrario que los demás: alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente», ha señalado Frederiksen en un desayuno previo a la reunión de los jefes de Gobierno en el que se han reunido todos los países que han reprochado a Sánchez su política.

En la cumbre anti Sánchez paralela al Consejo Europeo han participado los jefes de Gobierno de Polonia, Finlandia, Bélgica, Eslovenia, Austria, Grecia, Lituania, República Checa, Chipre, Hungría, Alemania, Eslovaquia, Malta, Suecia y Bulgaria, e, incluso, la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Más duro ha sido el primer ministro de la República Checa, Andris Babis, fundador del grupo parlamentario de Patriotas por Europa en el que se encuentra Vox, que ha llegado a acusar a Sánchez de «sustituir a la población por inmigrantes con tal de mantenerse en sus puestos y seguir en el Gobierno».

Sánchez se había esforzado porque la crisis desatada en Ceuta el pasado 30 de julio con la entrada de cerca de 80.000 inmigrantes no repercutiera en el documento final del Consejo Europeo. En el primer borrador del texto solo se mencionaba a Ceuta para reconocer su «singularidad territorial». Pero el presidente español se ha encontrado con que la mayoría de los países comunitarios han relacionado la crisis de la ciudad autónoma con la regularización masiva de primavera.

«Lo que hizo España, sin duda, no fue una buena señal. Y hemos visto que toda señal tiene sus consecuencias: independientemente de si existe una relación directa o no, me pregunto si lo ocurrido en Ceuta habría sucedido sin esa señal. Visto así, es comprensible que los países que sufren una mayor presión migratoria expresen su malestar al respecto», ha explicado el primer ministro austríaco, Christian Stocker.

Finalmente, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha destacado que lo sucedido en Ceuta el pasado verano no hace más que mostrar «la necesidad de mantener una vigilancia estricta de las fronteras exteriores de la Unión, centrándose en la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad asociados».

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