Del «bulo» al Constitucional. Y seguimos
El Constitucional rechaza por 10 votos contra 2 el recurso de Gabilondo contra las cautelares del Supremo y una jueza admite la querella contra Sofía Puente. De investigar prácticamente sola el DNI digital a destapar las anomalías de la ley de nietos. Entre medias, descalificaciones, silencios y mi segunda salida de televisión. Misión cumplida. Seguimos
Fachada de la sede del Tribunal Constitucional de España
Hay días en los que una noticia compensa meses de trabajo, desvelos, disgustos y portazos. Hoy han llegado dos. Los españoles estamos de enhorabuena. Hay esperanza.
Diez votos contra dos. Esa es la mayoría con la que el Tribunal Constitucional ha inadmitido el recurso del Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, contra las cautelares del Supremo sobre la ley de nietos. Incluso la mayoría de los magistrados izquierdistas, incluido Cándido Conde-Pumpido, han rechazado admitirlo por prematuro. Las cautelares siguen en pie. Y, casi simultáneamente, una jueza de Madrid ha admitido a trámite, pese a la oposición de la Fiscalía, la querella contra Sofía Puente por presunta prevaricación administrativa. Dos decisiones que no resuelven el fondo, pero que sitúan bajo examen judicial lo que llevamos meses investigando y denunciando.
He escrito en X: «Misión cumplida. Seguimos». Y no voy a disimular la emoción. Porque recuerdo perfectamente cómo empezó todo. Prácticamente sola, investigando el DNI y el carné de conducir digitales que el Gobierno había conseguido introducir en las mesas electorales y en el voto por correo. ¿Cómo podía comprobarse que la imagen de un móvil correspondía a un documento auténtico y no manipulado?
Pregunté, consulté a juristas y expertos tecnológicos, revisé documentos y publiqué una información detrás de otra. En una veintena de artículos de investigación y Hasta que la Junta Electoral Central terminó suspendiendo ambas aplicaciones mientras no existieran garantías suficientes de verificación. La grieta de seguridad que denunciábamos ni era un bulo ni una conspiración. El árbitro electoral acabó rectificando.
Del DNI digital a la fábrica de nacionalizados por la ley de nietos
Aquella investigación me condujo a otra mucho mayor.
El Gobierno que había trampeado nueve procesos electorales introduciendo identidades digitales sin verificación había ocultado que expediría esas identificaciones digitales en los consulados. Si era tan importante comprobar quién introducía una papeleta en la urna, ¿A quién estaba nacionalizando y cómo se comprobaba quiénes llegaban al censo? Así descubrí la instrucción de Sofía Puente del 25 de octubre de 2022, que amplió la interpretación de la falsa ley de nietos para permitir nacionalizaciones sin acreditar el exilio y sin límite temporal, ampliándola de facto al siglo XIX. Y lo hizo también por la puerta de atrás. Tanto que nadie se enteró. Y eso que cinco días antes había firmado otra versión, más restrictiva. Dos documentos. Cinco días. Una ampliación extraordinaria que cambiaría el rumbo electoral de España si nadie lo remediaba.
Después llegaron las cifras: 445.939 nuevos electores en el extranjero desde noviembre de 2022 hasta julio de 2026. No todos necesariamente por la ley de nietos. Precisamente por eso exigíamos transparencia. Madrid había incorporado casi 128.000 nuevos votantes. Y pueblos como Ventrosa, en La Rioja, tenían 45 electores residentes y 296 fuera. El milagro demográfico del sanchismo merecía una explicación.
El bulo eramos nosotros
Entonces comenzaron las descalificaciones. En lugar de responder a los documentos, nos llamaron conspiranoicos y trumpistas. El PSOE calificó las denuncias de bulo. Y mientras seguía investigando, llegó mi segunda salida de la televisión. Por segunda vez en mi trayectoria profesional me encontré fuera de una pantalla. Esta vez sin respuesta, sin convocatoria, sin explicación y sin que nadie protestara. Total hay tanto ruido y casos diarios que a quién le importa. Después de más de treinta años de periodismo, una aprende que hay muchas formas de intentar silenciar a quien incomoda. Algunas son estruendosas. Otras consisten simplemente en dejar de llamar y esperar que desaparezcas.
Pero los documentos no desaparecen. Ni las cifras. Ni el BOE. Primero te llaman conspiranoica. Después dicen que es un bulo. Y cuando intervienen los tribunales, descubren que el asunto es cierto de principio a fin. El 16 de julio, cuatro vocales de la Junta Electoral Central cuestionaron en un voto particular la legalidad de la instrucción de Sofía Puente. Después llegaron los recursos de Iustitia Europa y Vox, las cautelares del Supremo y su mantenimiento. Y hoy, el 10 a 2 del Constitucional y la admisión de la querella contra la autora de la instrucción. No hay sentencia definitiva ni condena, pero las cuestiones que desacreditaron durante meses ya están en los tribunales.
¡Viva España! Hay esperanza
Empecé sola. Pero encontré el mejor puerto: El Debate. Un periódico joven, con valores, libre, defensor de la verdad a ultranza y con brío. Y lo mejor de todo: sus periodistas.
Gracias a todos. También a los periodistas de otros medios que se han sumado a esta investigación; a los políticos que no miraron hacia otro lado, denunciaron las irregularidades y exigieron explicaciones; a los juristas, funcionarios y expertos que me han ayudado a desentrañar esta historia. Y, por supuesto, a quienes dieron el paso decisivo de llevar esta batalla ante los tribunales.
Hoy quiero celebrar que investigar sirve para algo. Que el periodismo honrado puede más que los insultos. Que el silencio no siempre consigue enterrar la verdad. Y que, incluso después de los portazos, merece la pena seguir.
Misión cumplida. Seguimos. ¡Viva España! Las instituciones funcionan cuando ejercen su independencia. Hay esperanza.
Esta crónica hace el número cien. Un centenar de artículos y crónicas dedicados solo a investigar la ley de nietos. Y puedo anunciarles algo: aún tenemos mucho más que contar. Permanezcan atentos.