Iglesia Colegial del Divino Salvador. Esta iglesia barroca terminó de construirse en 1712 tras la caída de un primer templo barroco en 1679 que venía a sustituir una mezquita cristianizada. El templo, de grandes dimensiones, destaca especialmente por estar lleno de luz, como una luminosa metáfora de la Divinidad, la cual se filtra por los diversos ventanales y la linterna que corona la cúpula. Pero, sin duda, lo que más impacta a los visitantes es el Altar Mayor del templo, en el cual puede contemplarse un colosal y espléndido retablo construido por Cayetano de Acosta entre 1770 y 1779, que destaca por su excepcional iconografía y su rica gama cromática. En el barroco, el retablo deja de tener una mera función de culto, tal y como se había interpretado en la Edad Media, y pasa a ser el lugar de la manifestación de lo santo, un lugar de encuentro entre lo divino y lo humano.