Las organizaciones anuncian nuevas movilizaciones, tanto a nivel nacional como europeo, para frenar el plan de Bruselas
Andalucía
Un golpe letal de 87.000 millones: el campo andaluz tiembla ante un recorte de la PAC «sin precedentes»
Las organizaciones agrarias advierten de que con menos incentivos para producir alimentos en Europa se incrementaría la dependencia de importaciones
El campo andaluz tiembla ante un posible recorte «sin precedentes» de la Política Agraria Común (PAC), que pasaría de 387.000 a unos 300.000 millones de euros en el marco financiero 2028-2034. La propuesta de Bruselas ha provocado la indignación de Asaja, UPA y COAG, que alertan de consecuencias devastadoras para la producción, el medio rural y la seguridad alimentaria en toda Europa.
Según la propuesta de Bruselas, la PAC sufrirá una reducción de entre el 25 y el 30 %, lo que en términos prácticos supone dejar de invertir decenas de miles de millones en agricultura y ganadería. Andalucía, como comunidad con mayor número de perceptores de ayudas, sería la región más afectada. Una de cada tres ayudas de la PAC en España va a parar a explotaciones andaluzas, muchas de ellas familiares y dependientes de estos fondos para subsistir.
Más allá de lo económico, el recorte también plantea riesgos en términos de seguridad alimentaria y equilibrio territorial. Con menos incentivos para producir alimentos en Europa se incrementaría la dependencia de importaciones en un contexto global marcado por la inestabilidad geopolítica y las tensiones comerciales. A esto se suma el riesgo de agravamiento de la despoblación rural, al quedar sin soporte económico una parte esencial del tejido productivo de las zonas más desfavorecidas.
Asaja Andalucía considera el planteamiento europeo como «absolutamente inaceptable» y advierte de que se trata de un ataque directo a la estructura agraria y alimentaria de Europa. El nuevo fondo multisectorial propuesto, que mezcla políticas tan dispares como defensa y agricultura, «liquida de facto las políticas comunes europeas» y supone «un misil en la línea de flotación de la agricultura y la ganadería».
Desde UPA Andalucía van más allá y acusan directamente a la Comisión Europea de haber dejado de considerar estratégico al sector primario, priorizando el gasto militar sobre la seguridad alimentaria. «Europa quiere que comamos armas en lugar de alimentos», ha resumido gráficamente el secretario general de la organización, Jesús Cózar.
Uno de los aspectos más alarmantes es la eliminación de los fondos para desarrollo rural. La nacionalización de estas partidas supondría el fin de ayudas clave como las destinadas a regadíos, la incorporación de jóvenes, la modernización de explotaciones o la agricultura ecológica. «Esta propuesta tiene que tirarse a la papelera», sostienen desde UPA.
Por su parte, el secretario general de COAG Andalucía, Juan Luis Ávila, denuncia la contradicción que supone aumentar el presupuesto en defensa mientras se recorta en producción alimentaria. «Nos podemos ver armados hasta los dientes, pero sin la posibilidad de que la población se pueda alimentar», ha alertado.
El campo andaluz, ya golpeado por sequías, subida de costes y mercados volátiles, ve en esta propuesta un golpe final que podría acelerar la despoblación rural y el colapso de muchas explotaciones familiares. «Sin agricultores no hay comida», resumen desde el sector. En respuesta, las organizaciones agrarias han anunciado nuevas movilizaciones, tanto a nivel nacional como europeo, para frenar un plan que podría cambiar para siempre el equilibrio alimentario del continente.