Casa del barrio Reina Victoria, con tejado a dos aguas y buhardillas de madera

Casa del barrio Reina Victoria, con tejado a dos aguas y buhardillas de maderaTurismo Huelva

Huelva

Descubre el barrio con casas inglesas que hay en pleno corazón de Huelva: «Parece Londres»

El barrio Reina Victoria nació hace un siglo para alojar a los trabajadores de la empresa británica que explotaba las minas de cobre de la provincia

Quien pasea por el barrio Reina Victoria de Huelva siente que ha cruzado una frontera invisible. De hecho, la gente dice que «parece Londres», ya que las fachadas coloridas, los tejados a dos aguas y las buhardillas de madera evocan un paisaje más inglés que andaluz. Así, este pintoresco vecindario, también conocido como Barrio Obrero, es uno de los ejemplos más singulares del patrimonio arquitectónico onubense.

Lo que hoy es un barrio residencial, protegido como bien de interés cultural (BIC) desde 2002, nació con el propósito de alojar a los trabajadores de la empresa británica que explotaba las minas de cobre de la provincia, Rio Tinto Company Limited, que quiso ofrecer viviendas cómodas y salubres a sus empleados que, a la misma vez, reflejaran la influencia cultural y estética del Reino Unido.

El proyecto se inició en 1916, cuando los arquitectos municipales José María Pérez Carasa y Gonzalo Aguado diseñaron un conjunto de casas en el Cerro de San Cristóbal, una zona casi despoblada cerca del centro de la ciudad. Inspirados por el modelo de las ciudades-jardín británicas, planificaron calles peatonales, jardines en los cruces y un paseo de circunvalación para vehículos.

El barrio Reina Victoria tiene entrada y calles peatonales al estilo inglés

El barrio Reina Victoria tiene entrada y calles peatonales al estilo inglésTurismo Huelva

El plan original incluía 71 edificios en forma de 'T', todos de una planta y con espacios reducidos pero funcionales. Las viviendas, pensadas para familias obreras, tenían cocina-comedor, dormitorios y un pequeño retrete y reservaban parte del terreno a zonas verdes. Esta integración de jardines y viviendas fue una novedad en la Andalucía de principios del siglo XX, donde la densidad urbana solía imponerse al espacio natural.

Sin embargo, dos años después, el ingeniero inglés R. M. Morgan revisó el proyecto e introdujo cambios esenciales. Frente a la monotonía del diseño inicial, propuso 20 tipos distintos de fachadas, con marquesinas, buhardillas, adornos geométricos y combinaciones de colores que daban al barrio un aspecto variado y armónico. Lo estético se unió así a lo funcional, creando un conjunto que mezclaba influencias británicas, coloniales y andaluzas.

Entre 1916 y 1929, en distintas fases, se levantaron hasta 88 edificios y 274 viviendas, además de una casa para el guarda y una monumental entrada con arco y cancela que aún hoy se conserva. El resultado fue un barrio tan singular que parecía trasplantado desde la misma Inglaterra, aunque –eso sí– con la calidez y la luz de Huelva.

La rutina de sus vecinos

Pero el barrio Reina Victoria –que lleva el nombre de Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII– no fue solo una muestra de arquitectura pintoresca. Su función social fue esencial en la vida minera de la provincia. Las casas pertenecían a la empresa, que las alquilaba a los trabajadores descontando el importe directamente de su salario. El arrendamiento incluía luz y agua, pero también implicaba el cumplimiento de unas estrictas normas de limpieza, orden y mantenimiento.

Así, durante décadas, el barrio fue un microcosmos donde se desarrollaba la vida familiar, laboral y social de los mineros. Los niños jugaban en los jardines; las mujeres compartían recetas y charlas en los patios, y las calles servían de punto de encuentro para la comunidad.

Con el paso de los años y la retirada progresiva de la Rio Tinto Company Limited, el barrio fue perdiendo su carácter industrial. Fue a finales del siglo XX cuando comenzó el proceso de venta de las viviendas a los propios vecinos, que pasaron a ser propietarios de las casas donde habían vivido de alquiler durante generaciones. No obstante, el vecindario ha sabido conservar su esencia británica.

Hoy, pasear por sus calles tranquilas es como viajar en el tiempo. El barrio Reina Victoria forma parte del legado británico que aún late en Huelva, junto con el Muelle del Tinto, la Casa Colón o el barrio de Bellavista en Riotinto, que son también símbolos del pasado minero que marcó durante décadas a toda la provincia.

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