Don Santiago lo firmaba
Pero apareció el Florentino de los audios, ya saben. Y entonces, en los audios, como ahora, tiene razón en muchas cosas. Muchas.
Prefería aquel otro Florentino. El que sacaba un papel, lo leía y muchas gracias por su presencia. En conferencia de prensa no aparecía desde 2015, por cierto.
Aquel hubiera liquidado el asunto en cinco minutos. No dimito. Voy a convocar elecciones. Me presentaré para proteger a los socios y del futuro no hablo. Cabía un 'viaje' a la Prensa con lo de su supuesto cáncer.
Con eso le valía para sacudir a quienes lo publicaron y a quienes entiende que lo propician, gentes que quieren echarle del club. Periodistas, hombres de las eléctricas, todo eso. Y a las preguntas, se agradece que las hubiera.
Pero apareció el Florentino de los audios, ya saben. Y entonces, en los audios, como ahora, tiene razón en muchas cosas. Muchas.
Bernabéu firmaría su tarde por cierto, comparten su amor al Periodismo. A don Santiago se le atribuye esta machada: «Cuando esté en el lecho de muerto pido a Dios que me deje un último momento de lucidez para dirigirme a la Prensa y decirle: sois todos unos hijos de puta». Florentino no ha llegado a tanto. De momento.
Empezó fuerte. Antes de un minuto desmintió el último rumor, que iba a dimitir. Luego llegó la noticia: convocará elecciones –dos años de adelanto– cosa que ha hecho en tiempo y forma, cada vez que tocaba o sea. Otra cosa es que no tuvo oponente, veremos ahora.
Eso me hizo pensar que la cosa iba a ser rápida, y no, esta vez hablaba el de los audios. Y sí, el Madrid va a por todas en el caso Negreira. Lo calificó de mayor escándalo conocido y dejó caer que la UEFA intervendrá. La Liga y los árbitros siguen estando en su punto de mira. El Madrid seguirá teniendo crudo ganar la Liga.
Y no, no habló para nada del futuro del club y del equipo. Y tampoco del reciente pasado deportivo. Vino a hablar de su libro. Nos emplazó, también al socio, al que quiere proteger, hasta después de las elecciones. Un lapsus, lo hará antes.
Pero ni Mourinho ni nada parecido. Eso fue lo que más extrañó al madridismo que vivió una tarde inesperada. Puede que esta haya inaugurado el Mourinho-2, la segunda parte. El gran golpe hubiese sido que se apagara la luz de la sala y cuando volviera, el portugués estuviera sentado a su lado.
Una tarde carpetovetónica. Creo que todos seguimos digiriéndola...