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Qatarí que te viTomás Guasch

Al Atleti le faltó gol y el árbitro, vergüenza

En una eliminatoria equilibrada, al Atleti le faltó gol y, visto lo visto, el pase se le escapó en aquella última media hora en el Metropolitano

No habrá revancha con el Bayern, se jorobó a la primera. El Atleti cayó ante un rival terrenal. Nada súper este Arsenal que puede ganar Premier y Champions: el fútbol es así de curioso. O así está el fútbol. La broma esa de saben competir. Otra memez.

El equipo de Arteta llega pues a la final marcando un solo gol como local en sus dos últimas apariciones, el de Saka. En cuartos igualó a cero con el Sporting de Portugal. Le vale. Lo de competir.

En una eliminatoria equilibrada, al Atleti le faltó gol y, visto lo visto, el pase se le escapó en aquella última media hora en el Metropolitano. Entonces y ahora le faltó ese ángel que te permite marcar diferencias aunque sean mínimas. Estuvo cerca y al mismo tiempo lejos de hincarle el diente a un equipo que defiende muy bien y un golito le es oro.

Y el arbitraje. Si al Atleti le faltó remate, a este le faltó vergüenza. Un no mundialista en una semifinal de Champions. ¿Por qué? Un cagón de manual especialmente en el derribo a Griezmann que convirtió en falta previa de Pubill. Nada, oigan: penalti.

Y dieron una repetición nada más, así, en plan Liga española cuando juega el Madrid. También una caída de Giuliano: sigan, sigan, ni una duda. El arbitraje perfecto para cualquier equipo local. Impropio de una semifinal de Champions. No habrá tercera final del Cholo. Al Atleti le faltó lo clásico: una pela p’al duro.

El fútbol español ha perdido pues dos magníficas oportunidades de jugar la finalísima, Barça y Atleti por señalar. No tuvieron eliminatoria contra los más fuertes -se las vieron con Dortmund, Newcastle, Brujas, Tottenham y así- y fueron a caer los azulgrana ante el Inter, que se llevó cinco en la final con el PSG y cayó rapidito este año, y este Arsenal, sin duda el más discretito de los ingleses que han llegado al partido definitivo. Aquel Liverpool, aquel City, el mismo Chelsea, campeón del Mundial de Clubes.

No, mucho no faltó. Ni hace un año ni ahora. Pero al fútbol español se le sigue negando el gran alegrón. La pela y el duro. O nos golean, Barça, o nos falta gol, el Atleti. Conclusión: nos falta. Bastante, el señor Flick y otros me perdonen.

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