El portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, junto al presidente del partido, Santiago Abascal, a las puertas del ParlamentoVox

Andalucía

Vox se perfila para capitalizar el desgaste del PP por las sospechas de corrupción en Almería

Manuel Gavira afirma que «tanto el PP como el PSOE entienden el poder como una forma de hacer negocio en su beneficio económico o electoral»

Las sospechas de corrupción del PP en el seno de la Diputación de Almería, unidas a todo el caso PSOE, con ramificaciones en Andalucía, han dado alas a Vox en esta comunidad autónoma. Su discurso contra el bipartidismo se ha visto reforzado en las últimas horas, y en las filas del partido de Santiago Abascal se frotan las manos de cara a las elecciones andaluzas que tendrán lugar en la primavera del próximo 2026.

Las detenciones del presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García; su vicepresidente segundo, Fernando Giménez, y el alcalde de Fines, Rodrigo Sánchez, todos ellos políticos del PP, han desatado un terremoto político que trasciende los límites de la provincia, llegando incluso al Congreso de los Diputados, y sacude los cimientos de la mayoría absoluta de los populares en el Parlamento andaluz.

La última encuesta del Centro de Estudios Andaluces (Centra) ya había puesto en duda una nueva mayoría absoluta del PP de Juanma Moreno en las próximas elecciones autonómicas, aun sin reflejar del todo el impacto de la crisis del cribado del cáncer de mama. Ahora, el caso Mascarillas –nada que ver con la trama de Ábalos y compañía– se presenta como otro obstáculo en el objetivo de los populares de revalidar esa confianza que les dieron los andaluces en 2022.

Vox es el partido que más crece en intención de voto, según el Centra. Aunque el llamado CIS andaluz no ofrece datos por provincias, Moreno avisaba hace unos meses en una entrevista de que Vox experimenta su mayor crecimiento en Almería y Huelva, superando incluso al PSOE. En este escenario, los de Abascal son los mejores posicionados para capitalizar un posible desgaste electoral del PP en Almería por la supuesta corrupción en la Diputación.

Consciente de ello, Vox tiene intención de personarse como acusación popular en las actuaciones judiciales que se abran a raíz de este escándalo. Además, su portavoz en Andalucía, Manuel Gavira, no ha tardado en hacer leña del árbol caído. Este miércoles afirmaba en rueda de prensa que las detenciones del caso Mascarillas han caído como una «bomba nuclear» en el PP de Almería, donde «ayer [el martes] el consumo de tranquilizantes fue grande».

Como la jornada estaba también marcada informativamente por el último informe de la UCO sobre el patrimonio del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, Gavira aprovechó la ocasión asimismo para cargar contra el bipartidismo. «Tanto el PP como el PSOE entienden el poder como una forma de hacer negocio en su beneficio económico o electoral», señaló.

Todas estas palabras no han sentado muy bien en el PP andaluz. De hecho, su portavoz parlamentario, Toni Martín, criticó al rato la «sobreactuada indignación» de Manuel Gavira y le recriminó que su «anterior jefe», Francisco Serrano, haya sido «el único portavoz parlamentario y candidato a presidente de la Junta que se ha tenido que ir de este Parlamento por estar imputado por fraude». «Así que menos golpes de pecho, porque la corrupción, desgraciadamente, está en muchos sitios», añadía.

Si hoy hubiera elecciones, el PP de Moreno sacaría entre 54 y 56 escaños (ahora tiene 58) y podría perder la mayoría absoluta por un diputado, según el Centra. El presidente andaluz contempla la opción de la repetición electoral en ese caso, pues no quiere gobernar con Vox. No obstante, queda por ver el impacto tanto de la crisis de los cribados como de las causas judiciales del SAS y, ahora, de las mascarillas de Almería. La respuesta, en la primavera de 2026.