Este agente facilitó la entrada de al menos mil kilos de esta droga por el río GuadalquivirCanal Sur

Corrupción policial

Detienen a un guardia civil por ayudar a los narcos del Guadalquivir: cobraba 30.000 euros por cada alijo exitoso

El agente, llamado José María Verdugo, saboteaba las patrulleras policiales gripando sus motores para que no pudieran evitar los desembarcos

Cobraba 30.000 euros por cada alijo que llegaba a su destino. Para ayudar a los narcos del Guadalquivir, un agente de la guardia civil facilitaba la tarea a los ‘capos’ de la droga gripando los motores de las patrulleras e indicando a los traficantes el itinerario de los servicios de vigilancia, según adelantó el periódico El Mundo.

El agente ahora detenido, llamado José María Verdugo, de 52 años y natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz), llevaba desde 1994 trabajando como mecánico en el Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Primero, en la comandancia de Algeciras (Cádiz). Luego, en la de la capital gaditana Tras levantar sospechas, las investigaciones policiales descubrieron que se dedicaba a sabotear intencionadamente las patrulleras del instituto armado, lo que facilitaba el paso de las lanchas cargadas de cocaína por el río.

Manzanas podridas

Por desgracia, los casos de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que acaban cayendo a la tentación de colaborar con el narco son cada vez más frecuentes.

Uno de los casos que más repercusión tuvo en los últimos tiempos fue el de Óscar Sánchez Gil, que era el jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscal (UDEF) de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que fue sorprendido con 20 millones de euros ocultos en el chalé de su pareja en Alcalá de Henares como fruto de sus más de cinco años colaborando con una poderosa organización de narcos.

Según la Fiscalía, su colaboración «se concretaba esencialmente en la realización de consultas en las bases de datos policiales para conocer y descartar la existencia de investigaciones sobre los miembros de la organización».

Este ejemplo de mala praxis cometido por miembros policiales fue la punta del iceberg que adopta múltiples formas, como sobornos, robo de combustible, tráfico de influencias, colaboración con el narco, complicidad…Mientras que la Policía Nacional no da datos de sus agentes corruptos, la Guardia Civil estima en unos 500 los agentes investigados cada año por estos delitos.