El temporal destroza parte del paseo marítimo de Matalascañas y amenaza a varias viviendas

El temporal ha reventado parte del paseo marítimo de Matalascañas, amenazando a varias viviendasEFE

Huelva

El proyecto para frenar la erosión de Matalascañas que fue rechazado y del que ahora todos se acuerdan

En 2015, y ante lo que se veía venir, el Ayuntamiento de Almonte convocó un concurso para dar con una solución, pero la opción escogida es ineficaz

Más allá de la inmediata reparación de los daños causados por el temporal, que no han sido pocos, en Matalascañas se habla estos días de cómo actuar a futuro para evitar que se repita lo sucedido.

La situación ha sido especialmente grave en la primera línea de playa, porque el mar, en su embestida, socavó los cimientos de varias viviendas, mientras se llevaba por delante tramos del paseo marítimo. La amenaza sobre la depuradora de aguas residuales podría derivar en un desastre ambiental en pleno entorno del Parque Nacional de Doñana.

Los daños materiales se cifran en tres millones de euros y el Ayuntamiento de Almonte, al que pertenece, ha solicitado la declaración de zona gravemente afectada por emergencia. La UME ha acudido para frenar el deterioro de las estructuras afectadas, pero a pesar de sus esfuerzos, no es suficiente.

Discrepancias

A pesar de lo sucedido, la amenaza del mar no era nueva. El desenlace que estos días ha acaecido se venía venir, en opinión de los expertos, y además, hay que dar gracias que al menos en esta ocasión no haya que lamentar pérdida de vidas humanas.

Tras la primera evaluación técnica de la Unidad Militar de Emergencias, y ante ulteriores episodios, el Ministerio de Medio Ambiente apuesta por una solución de gran calado pero que no convence al Ayuntamiento onubense por su dificultad de llevarlo a cabo.

El secretario de Estado de dicho departamento, Hugo Morán, ha trasladado su apuesta por un operativo «estructural» que pase por el retranqueo de la costa, es decir, mover el paseo marítimo unos cien metros tierra adentro para crear un espacio de seguridad con la crecida del mar. ¿El problema? Que el Consistorio estima que para ello habría que eliminar más de 300 edificaciones.

Un proyecto rechazado

En 2015, fue el propio Ayuntamiento de Almonte, en manos entonces del PSOE, el que, tal y como recuerda Huelva24, convocó un concurso para el plan general de Matalascañas. En esa ocasión, se alzó como ganador un diseño que apostaba por una defensa dura basada en el hormigón. Ante el actual desgaste del litoral, se ha demostrado que no fue efectivo.

Mientras, muchos miran hacia otra idea que, por su parte, fue rechazada, que pasaba por haber creado una duna natural de seis metros de ancho. Su objetivo era tanto el de proteger la fachada urbana de temporales cíclicos, como ha sido esta borrasca, como garantizar una estabilidad natural y sostenible.

Al producirse arrastres de arena provocados por las olas y las mareas, la dinámica cíclica de la mencionada duna protegería la línea posterior de las construcciones, acumulándola en las zonas situadas bajo la bajamar, lo que hubiera ampliado la playa en anchura en la época estival.

Todo estaba pensado. Siguiendo los procesos naturales, el oleaje y el viento desplazarían esa arena en forma de barras que serían el muro de contención natural en la parte superior de la playa.

Según expone Huelva24, este proyecto descartado lo presentó el estudio Al Futuro Arquitectura, de Luis Alfonso Morales, junto con los también arquitectos Cayetano Campero y Cesáreo Romero y el geólogo de la universidad de Huelva, Juan Antonio Morales. «Lo nuestro era, quizá, demasiado rompedor para entonces, pero creo que el tiempo nos ha dado la razón», opina Morales.

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