La ciudad andaluza albergó la semifinal de 2011, en la que España venció a Francia por 4-1 y consiguió así el pase a la final de la competición que terminaría ganando en Sevilla
La eliminatoria de Copa Davis en Córdoba que disparó al éxito a una empresa local ajena al evento
En el año 2011, España ganó la Ensaladera en Sevilla pero antes, en semifinales, se vio las caras contra Francia en la plaza de toros cordobesa
En el año 2011, Córdoba fue la elegida por la Federación Española de Tenis para acoger la eliminatoria de Copa Davis ante Francia. En aquella ocasión, la ciudad ubicó la ronda, que correspondía a semifinales, en la plaza de toros. Fue un año clave para el tenis español, que posteriormente acabaría levantando esa Ensaladera tras ganar la final, disputada en Sevilla.
El ambiente que se vivió en el coso de Los Califas fue excepcional y se logró una comunión vital con el equipo para superar al cuadro francés. La afición cordobesa no paró de animar y se volcó con sus jugadores. La eliminatoria fue tan especial que acabó siendo elegida por los aficionados españoles como la mejor de todas las disputadas en suelo nacional en los últimos años.
Los polos de la Davis
La eliminatoria no fue solo especial para la ciudad y para el tenis español. Así lo desveló este viernes Pablo López, el CEO de Silbon, una marca de ropa masculina que nació en Córdoba en el año 2009 sin ninguna vinculación, a priori, con el mencionado evento.
López participaba en un acto organizado por CESUR (Círculo de Empresarios del Sur de España) en un encuentro entre emprendedores y alumnos de diferentes colegios e institutos. Allí, les contó que Silbon apareció tras detectar, él y su socio, un nicho de mercado en la moda masculina. La firma ha pasado de ser un proyecto «que nace de la nada» y «sin recursos» a una compañía en plena expansión internacional con 148 puntos de venta a nivel nacional e internacional y presencia en países como Francia, Portugal, México y Estados Unidos.
Pero antes, hubo que dar un golpe sobre la mesa. Tras ser elegida su Córdoba como la sede de aquellas semifinales ante Francia, López explicó que quisieron sortear dos entradas para los partidos entre su clientela en un evento destinado a tal fin, pero la cosa no se quedó ahí.
«Teníamos por aquel entonces una serie de polos que no se vendían ni pá atrás, así que decidimos ponerle encima de nuestro logo una galleta con dos raquetas cruzadas y sortearlos también en una fiesta en el que íbamos a regalar las entradas. Al final, nos dimos cuenta de que las entradas sí, muy bien, pero que la gente que vino preguntaba por los polos. Era el mismo producto al que le cambias un detalle y que acaba calando entre la gente. Y así hasta ahora, en el que somos la marca de las dos raquetas con nombre de pato», contó, ante las risas del auditorio.