Caseta municipal de Adamuz, lugar que ha funcionado como hospital de campaña tras el accidente
Accidente ferroviario en Adamuz
Andalucía se vuelca con las víctimas: héroes anónimos y un pueblo solidario frente a la tragedia
Donaciones de sangre, apoyo logístico y jóvenes héroes transforman una catástrofe en ejemplo de esperanza y humanidad
La tragedia de Adamuz ha sacado a relucir lo mejor de la sociedad, una ola de solidaridad que evoca aquello de «solo el pueblo salva al pueblo», lema difundido tras la dana de Valencia. Los gestos de ayuda se suceden desde que los dos trenes chocaran en la tarde-noche del pasado domingo, evitando que la catástrofe, que por el momento deja un saldo de más de 40 víctimas mortales y cientos de heridos, pudiera ser mayor.
Para empezar, los vecinos de Adamuz –localidad de unos 4.000 habitantes– lideraron la ayuda a los damnificados nada más producirse el siniestro. Conocedores del terreno, muchos se acercaron a la zona cero, situada en un punto de difícil acceso, para asistir a los heridos y trasladarlos hasta el pueblo, donde rápidamente el Ayuntamiento habilitó la caseta municipal como un hospital de campaña adonde no paraban de llegar mantas, agua y comida.
Una tienda de alimentación abrió durante la noche de la tragedia para suministrar víveres y lo que hiciese falta a los afectados, voluntarios y equipos de rescate. Comercios, bares e incluso casas particulares también abrieron sus puertas a quienes necesitaran refugio y comida. Otro supermercado donaba una importante cantidad de alimentos a los efectivos de Protección Civil.
El testimonio de varios vecinos de Adamuz que han ayudado en la tragedia
Y como en toda tragedia, hay héroes anónimos, personas normales y corrientes que, en medio de la adversidad, demuestran valentía, sacrificio y bondad. Por ejemplo, Gonzalo Sánchez, vendedor de la ONCE, se pasó seis horas transportando a heridos, sanitarios y rescatadores con su quad, el único vehículo que podía circular junto a las vías del tren entre los dos convoyes accidentados, separados entre sí por casi un kilómetro.
Otro héroe sin capa en esta tragedia ha sido Julio Rodríguez, un joven de 16 años que volvía de pescar con su madre y un amigo cuando se cruzaron con dos coches de Policía y una ambulancia y decidieron seguirlos. De esta forma, fueron de los primeros en llegar al lugar del accidente, donde incluso rescataron a gente del interior de los vagones. «Mi cuerpo se convirtió en otro y solo pensaba en ayudar», ha afirmado el chaval ante la prensa.
La relevancia de su acción ha llegado hasta los más altos representantes del país. Los reyes de España se desplazaron este martes hasta Adamuz y le expresaron personalmente su reconocimiento y agradecimiento por su valentía. Don Felipe «se ha emocionado y me ha dicho que todos los jóvenes deberían ser como yo», ha señalado Julio.
Otros gestos de solidaridad
Lo cierto es que toda Andalucía se ha volcado con las víctimas. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) recogía el lunes, el día después de la tragedia, 2.990 bolsas de sangre, el triple de un día normal –con un máximo de hasta 900–, tras animar a los ciudadanos a que realizaran donaciones para garantizar las reservas ante el accidente ferroviario.
En ciudades como Málaga, además, la solidaridad ciudadana ha llegado al ámbito empresarial. Trasteros Plus, por ejemplo, ha ofrecido trasteros gratis a los afectados por el accidente ferroviario, así como a los equipos de rescate y sanitarios, para que puedan guardar sus pertenencias personales o material de asistencia de manera segura y sin coste alguno mientras duren las labores de atención y recuperación.
En el terreno institucional, las autoridades han destacado la respuesta ciudadana como un símbolo de la solidaridad andaluza. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha expresado su agradecimiento a los ciudadanos y a los servicios públicos que han coordinado sus esfuerzos para atender a los afectados.
Del mismo modo, durante su visita a Adamuz, los Reyes se acercaban al puesto de mando instalado en el lugar del siniestro y les agradecían su labor a los equipos de rescate y a los voluntarios. Posteriormente, fueron al Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, donde los familiares de los desaparecidos les trasladan su desesperación, y finalmente, al Hospital Reina Sofía, donde hablaban con los sanitarios y daban ánimos a los heridos.
Don Felipe y doña Letizia destacaron en todo momento la solidaridad de un pueblo que responde ante tragedias como esta en Adamuz. Así, la respuesta de Andalucía no solo refleja la compasión de sus ciudadanos, sino que también subraya cómo la cooperación, el valor individual y la generosidad colectiva pueden transformar una catástrofe en un ejemplo de esperanza y humanidad.