La joven ha desarrollado su primera colección como proyecto final tras un proceso creativo de más de un año
Entrevista
La diseñadora granadina que ha brillado en la Mercedes-Benz Fashion Week: «Nunca imaginé que llegaría aquí»
María Teresa Rodríguez-Hesles López relata a El Debate su camino desde Granada hasta la pasarela, el proceso de su primera colección y el significado personal de «El Renacer»
La moda granadina vuelve a hacerse hueco en uno de los escaparates más importantes del país. María Teresa Rodríguez-Hesles López, joven diseñadora formada en Madrid, ha debutado en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con su primera colección, El Renacer, un proyecto que combina experiencia personal, raíces andaluzas y una fuerte carga emocional.
Su llegada a esta pasarela no ha sido fruto de la casualidad, sino el resultado de un proceso de más de un año de trabajo, evolución creativa y decisiones personales que la llevaron a apostar definitivamente por la moda tras abandonar un camino profesional distinto.
En esta entrevista concedida a El Debate, la diseñadora granadina repasa su trayectoria, el significado de su colección y cómo ha vivido desde dentro uno de los momentos más importantes de su carrera.
–¿Cuándo empezaste a interesarte por la moda y en qué momento decidiste que querías dedicarte a esto?
–Desde muy pequeña sentí una inclinación muy natural hacia la moda. Empecé creando de forma totalmente intuitiva con lo que tenía en casa, como cortinas o sábanas antiguas.
Recuerdo que, junto a mi hermana (con la que me llevo ocho años), inventábamos vestidos y luego los llevábamos a escena, bailábamos, nos maquillábamos y convertíamos todo en un juego muy creativo y manual.
A medida que fui creciendo, esa inquietud seguía presente. En el colegio me pasaba los descansos dibujando bocetos de prendas que me imaginaba, aunque en ese momento no sabía cómo materializarlas. Más adelante, en mi adolescencia, tuve la oportunidad de introducirme en el mundo de la moda desde otro ángulo, trabajando como modelo en una agencia y desfilando en distintos ámbitos (peluquería, maquillaje, fotografía y pasarela) en ciudades como Madrid, Granada o Londres.
Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir estudios, opté por un camino más convencional y comencé el doble grado en Derecho y ADE en Madrid. Pronto me di cuenta de que no era mi verdadera vocación, pero en ese momento tampoco me atrevía a apostar por la moda, ya que la veía como una opción más incierta. Finalmente, decidí dejar la carrera y empecé a trabajar durante dos años, una etapa en la que adquirí muchas habilidades profesionales y personales, especialmente en el ámbito del coaching y la formación. Fue después cuando tomé la decisión de apostar por lo que realmente me apasionaba.
Empecé a estudiar moda con 24 años, entendiendo que nunca es tarde para reinventarse y construir un camino propio. Desde entonces, ha sido una experiencia muy enriquecedora, es una disciplina que conecta completamente conmigo, con mi sensibilidad, mi interés por el arte y por comprender a las personas. Para mí, la moda es también una forma de comunicar y de reflejar la sociedad a través de lo que creamos.
Ahora, en mi último año, debutar en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid supone un paso muy importante y estoy muy ilusionada con todo lo que está por venir.
–¿Imaginabas hace unos años que ibas a llegar a desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week?
–La verdad es que cuando empecé mi primera carrera nunca imaginé que acabaría dedicándome a la moda, y mucho menos desfilando en un evento con tanta repercusión a nivel nacional como la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
Sin embargo, durante mis estudios de diseño sí empecé a verlo como una posibilidad real.
Sabía que, si desarrollábamos un proyecto sólido y había un gran trabajo detrás, la universidad podía seleccionar algunas propuestas para presentarlas en el calendario oficial.
Eso me motivó a implicarme al máximo y a trabajar con mucha dedicación en mi colección, que finalmente consiguió llegar a la pasarela. Ha sido una experiencia muy especial y un paso muy importante en mi trayectoria.
–¿Cómo fue el momento en el que supiste que ibas a participar en esta pasarela?
–Desde que conocí la universidad en la que estudié y supe que existía la posibilidad de desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, me hizo muchísima ilusión. El proceso fue bastante progresivo: comenzamos a desarrollar el proyecto en tercero de carrera y, a lo largo de más de un año, fuimos trabajando sobre él con revisiones constantes, jurados y correcciones que nos ayudaron a evolucionarlo y darle forma.
Por eso, más que una sorpresa puntual, fue un camino que fuimos construyendo poco a poco, aprendiendo y madurando la colección hasta llegar al resultado final. Aun así, el momento de verlo hecho realidad impresiona muchísimo.
El día del desfile fue especialmente intenso, una mezcla de nervios y emoción muy fuerte, sobre todo al ver a mi familia viajar desde Granada para acompañarme en un momento tan importante. Ser consciente de la repercusión que tiene un evento así a nivel nacional lo hace aún más impactante.
–¿Qué sentiste al ver por primera vez tu diseño sobre la pasarela?
–Es curioso, porque realmente todo el mundo vio mis diseños sobre la pasarela antes que yo. Durante el desfile, los diseñadores estábamos en backstage, en un ambiente muy intenso, casi como una Fórmula 1, ultimando detalles, planchando, ajustando prendas y vistiendo a los modelos a contrarreloj para que todo saliera perfecto.
No fue hasta el final, cuando salimos al carrusel, que pude tomar conciencia de la magnitud del momento: el público, las cámaras, los focos… todo lo que implica un evento así. Más tarde, al ver los vídeos del desfile, fue cuando realmente pude observar mis diseños en movimiento, y ahí sentí una emoción y satisfacción muy profundas.
También es inevitable pensar en el contraste entre el enorme trabajo que hay detrás (más de un año de desarrollo) y los pocos segundos que dura cada salida a pasarela.
Pero, al mismo tiempo, sabes que hay una trascendencia más allá de ese instante, todo lo que has aprendido, la evolución personal y, sobre todo, el mensaje que hay detrás de la colección. Eso es lo que realmente le da sentido a todo el proceso.
–¿Cómo ha sido el proceso de crear tu primera colección? ¿Qué ha sido lo más complicado?
–El proceso creativo comenzó a partir del concepto que nos propusieron: «El renacer».
Fue una temática que me conectó profundamente, porque siempre he tenido una parte muy introspectiva y espiritual. Además, coincidió con un momento personal complejo, estaba atravesando una ruptura y un proceso de duelo emocional.
Decidí canalizar todo eso a través de la colección, entendiendo el arte también como una forma de sanación. Quería reflejar cómo el dolor puede transformarse en algo bello y convertirse en un punto de inflexión hacia una versión más consciente y evolucionada de uno mismo.
La colección se inspira en el duelo de una mujer que pierde un amor, me inspiraron las mantillas de la Semana Santa granadina, figuras españolas como Ana Bolena y su collar de perlas que aparecen en el desfile, o Juana la Loca, usando la piel herida como metáfora de ese proceso de dolor.
A través de tejidos desgarrados, apliques en tonos vino que evocan heridas, flecos inspirados en el folclore granadino como un guiño a mis raíces, y los claveles del madrileño, construyo una narrativa visual que va desde el dolor más crudo hasta la sanación. Los tres looks muestran esa evolución desde una primera silueta más cubierta, fragmentada y visceral, hasta una última figura limpia, armónica y florecida, donde desaparece la herida y aparece la calma.
Lo más complicado ha sido trasladar todo ese concepto emocional a nivel técnico. Trabajar con tejidos elásticos, desarrollar las estructuras y, sobre todo, realizar a mano muchos de los apliques y detalles ha sido un proceso muy exigente y minucioso.
Aun así, ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Me llevo no solo un gran aprendizaje técnico (en confección, patronaje y desarrollo de colección), sino también un crecimiento personal muy importante. Ha sido un proceso intenso, pero también muy bonito, en el que he aprendido a gestionar el esfuerzo, el tiempo y, sobre todo, a disfrutar del proceso creativo y a agradecer esas dificultades de la vida que si sabes usarlas pueden ser un trampolín.
Los diseños de la joven granadina
–La colección se llama El Renacer, ¿qué significa para ti ese concepto?
–Para mí, El Renacer implica dejar ir o dejar morir una versión de ti para dar paso a otra más evolucionada, es en sí mismo un duelo de ti. Es un proceso que está presente en la propia naturaleza, todo sigue un ciclo constante de vida, muerte y transformación.
Creo que a lo largo de la vida vivimos muchos «renacimientos». Yo misma siento que he sido distintas versiones de mí, porque las experiencias (especialmente las más difíciles) hacen que algo se rompa, pero también que algo nuevo nazca con más luz, más madurez y más conciencia. Por eso, el renacer no es algo puntual, sino un proceso continuo.
–¿Ha habido momentos difíciles o dudas en el camino hasta llegar hasta aquí?
–Por supuesto, creo que cualquier sueño ambicioso implica también momentos de duda y una gran vulnerabilidad. Apostar por algo así supone invertir mucho tiempo, esfuerzo, recursos e ilusión, sin tener la garantía de que el resultado vaya a ser exactamente como imaginas.
Uno de los mayores retos ha sido precisamente ese, materializar las ideas. Todos podemos imaginar, pero llevar esas ideas al plano real, convertirlas en algo tangible, es lo
verdaderamente complejo. Además, en un proceso creativo los tiempos son muy difíciles de medir; siempre exige más de lo que uno espera, tanto a nivel técnico como emocional.
Ha habido momentos de mucho estrés, de bloqueo e incluso de querer abandonar, pero también forman parte del camino. Todo ese proceso te enseña el valor real del trabajo, del esfuerzo y de cada detalle que hay detrás de una colección.
Al final, lo que me ha sostenido ha sido la confianza en mí misma y en que llegaría hasta donde pudiera y también era perfecto así. Confiar en el proceso y en las personas que me han acompañado, ver a mi familia, a mis profesores y a mis compañeras apoyándome en un momento tan importante ha sido muy emocionante. Creo que la duda siempre está presente cuando haces algo importante, pero precisamente por eso es fundamental confiar en la vida y seguir adelante siempre positivos o al menos dándolo todo, y que sea lo que Dios quiera.
María Teresa Rodríguez-Hesles López trabajando en uno de sus diseños
–¿Qué ha supuesto para ti representar a Granada en un evento así?
–Fui realmente consciente de lo que suponía representar a Granada al final del evento, cuando entendí la magnitud y el alcance que tiene la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid a nivel nacional. En ese momento, pensé en lo especial que era poder llevar conmigo una parte de mi tierra en un contexto así. Granada es el origen de todo para mí, es donde he crecido, donde se ha formado mi sensibilidad y donde nace gran parte de mi universo creativo. Mi familia, mis raíces, las tradiciones, la artesanía y el folclore forman parte de mi identidad como persona y como diseñadora. Por eso, aunque los guiños en la colección son sutiles, están muy presentes de forma simbólica, como una manera de rendir homenaje a mis orígenes.
Aunque ahora vivo en Madrid, Granada siempre va conmigo. Además, siento una gran admiración por el talento que hay allí; hay diseñadores y diseñadoras que inspiran muchísimo y que demuestran que es posible construir una trayectoria en este mundo. Ojalá yo también pueda, en el futuro, seguir ese camino y llegar a inspirar a otros.
–Después de esta experiencia, ¿cuál es tu siguiente objetivo dentro del mundo de la moda?
–El siguiente paso es terminar la carrera, presentar mi TFG y graduarme. A partir de ahí, mi objetivo es incorporarme a la industria de la moda y seguir aprendiendo desde dentro, trabajando junto a profesionales que ya tienen experiencia y con los que pueda crecer tanto a nivel creativo como personal.
Aunque la etapa académica ha sido muy enriquecedora, siento que ahora empieza un nuevo proceso de entender en profundidad lo que implica desarrollar colecciones en un entorno real y formar parte de equipos creativos. Me interesa especialmente el trabajo en equipo, porque creo que es ahí donde las ideas se potencian y los proyectos adquieren una dimensión mucho más rica.
Más que definirme únicamente como diseñadora, me considero una persona creativa, alguien que busca construir universos, transmitir mensajes y conectar con las personas a través de lo que hace. Por eso, afronto esta nueva etapa con mucha ilusión y con la mente abierta, con ganas de aportar, aprender y encontrar un lugar donde seguir desarrollando mi identidad creativa.
–Si tuvieras que quedarte con un momento de todo este proceso, ¿cuál sería?
–Si tuviera que quedarme con un momento, sería el carrusel final. Fue ahí cuando realmente tomé conciencia de todo, salir junto a mis compañeras, ver al público y, sobre todo, encontrar a mi familia, a mi pareja y a las personas que quiero entre ellos y dando ánimo desde casa.
Fue un instante muy emocionante, porque detrás de ese desfile hay mucho trabajo que normalmente ocurre en silencio, y poder compartirlo, enseñarlo y sentir que los demás entienden lo importante que es para ti, lo convierte en algo muy especial.
Me quedo con esa sensación de gratitud por poder dedicarme a lo que me apasiona y por tener a mi lado a personas que me apoyan, tanto en los momentos difíciles como en los más bonitos.