(ARCHIVO) El abuelo materno de Lucas, el niño de 4 años hallado muerto con signos de violencia en una playa de Garrucha (Almería), llora junto a familiares y vecinos de esta localidad almeriense tras un minuto de silencio en su memoriaEFE/Carlos Barba

Almería

El abuelo del niño asesinado por sus padres en Garrucha pide a la Audiencia ser acusación particular

Fue un crimen que estremeció a Garrucha. El pasado mes de diciembre, Juan David, pareja sentimental de Bárbara, ambos venezolanos, molió a palos a su hijastro, de tan solo cuatro años. No era la primera vez que lo maltrataba. Su madre, embarazada, estaba delante y lo consentía. Hasta que lo mató. Ambos se intentaron deshacer del cadáver en una playa cerca de Mojácar, dentro de un búnker de la época de la Guerra Civil.

Ahora, el abuelo del menor y padre de Bárbara, ha recurrido ante la Audiencia Provincial de Almería su personación como acusación particular en la causa que se dirige contra su propia hija como coacusada. La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera rechazó en un primer momento su acceso al procedimiento.

El letrado José Luis Martínez, en representación del abuelo de Luca, ha interpuesto un recurso de apelación ante la decisión de la instructora a fin de que la familia pueda ejercer la acusación a lo largo de la instrucción que por el momento, sostiene únicamente la Fiscalía. Ambos serán juzgados por presuntos delitos de asesinato y maltrato habitual.

Violenta agresion

El abuelo del niño intentó personarse en la causa al inicio del procedimiento, cuando aún estaba instruido por el juzgado de guardia, al tiempo que inició un expediente de jurisdicción voluntaria para poder incinerar el cadáver del menor sobre el que ahora la juez competente ha autorizado una segunda autopsia a petición de las defensas y del Ministerio Público para determinar la causa última de la muerte del pequeño.

El progenitor de la acusada también mostró al inicio del caso su intención de poder hacerse cargo del bebé que Bárbara pueda dar a luz próximamente ya que, según trasladó en el momento de su arresto, la mujer estaba embarazada de aproximadamente cinco meses.

El informe forense emitido a finales de enero ya determinó que el niño sufrió un shock hipovolémico y un desgarro hepático que le llevó a su fallecimiento en cuestión de horas durante la jornada en la que el cuerpo de Lucas fue trasladado desde su vivienda a un búnker abandonado de la playa de Garrucha, donde fue localizado por las autoridades.

En este punto, la acusación sostiene que el menor habría sido víctima de una violenta agresión que habría desembocado en las lesiones que le llevaron a la muerte, mientras que para la defensa dichas lesiones habrían tenido un origen negligente al someter al niño a prácticas de «curanderismo» para aliviar problemas estomacales.