Los créditos eran utilizados para financiar on line la compra de todo tipo de bienes, así como para contratar tratamientos de mejora de apariencia física como implantes, operaciones estéticas, etcétera

REMITIDA / HANDOUT por POLICÍA NACIONAL
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
14/4/2026

Los créditos eran utilizados para financiar online la compra de todo tipo de bienesEuropa Press

Operación ‘Minority Report’: la red que estafó miles de euros suplantando identidades en Granada

La organización pedía créditos a nombre de terceros para comprar productos, revenderlos o financiar tratamientos estéticos

La desarticulación de la operación ‘Minority Report’ en Granada ha vuelto a poner el foco en el aumento del fraude vinculado al uso de datos personales. La investigación policial ha permitido destapar una red que llegó a estafar más de 300.000 euros a 300 víctimas mediante la suplantación de identidad, un método cada vez más extendido.

La operación, desarrollada por la Policía Nacional, se ha saldado con la detención de 13 personas, la mayoría con antecedentes policiales, y continúa abierta. Durante la presentación de los resultados, los responsables policiales alertaron de la facilidad con la que este tipo de organizaciones puede acceder a información sensible y utilizarla para cometer delitos sin que las víctimas sean conscientes. El caso refleja un modelo de fraude en expansión que aprovecha el uso cotidiano de documentos personales para construir estructuras delictivas complejas.

Cómo operaba la red

El grupo obtenía imágenes de documentos de identidad, en algunos casos aprovechando el trabajo de una de las implicadas en una tienda de telefonía. Con esos datos personales solicitaban créditos rápidos a nombre de las víctimas sin su conocimiento.

Una vez concedida la financiación, realizaban compras de todo tipo de productos, especialmente teléfonos móviles de alta gama, electrodomésticos o materiales para reformas. Posteriormente, revendían estos artículos con importantes descuentos, en ocasiones de hasta el 50 por ciento, para obtener dinero de forma rápida.

Para evitar ser detectados, utilizaban tarjetas SIM de prepago y centralizaban la recepción de los pedidos en una vivienda situada en el área metropolitana de Granada, desde donde organizaban la distribución.

De la tecnología a lo estético

Con el paso del tiempo, la red amplió su actividad y comenzó a utilizar este mismo sistema para financiar servicios personales. Entre ellos, tratamientos dentales, aumentos de labios o pecho e implantes capilares, que luego ofrecían a terceros a precios más bajos.

Para ello, solicitaban financiación en clínicas haciéndose pasar por clientes que actuaban en nombre de familiares, lo que les permitía diversificar el fraude más allá de la compra de bienes materiales.

Cada integrante del grupo tenía un papel concreto, desde la obtención de datos hasta la logística de reparto o la búsqueda de compradores, lo que permitía un funcionamiento coordinado y eficaz.

Una red extensa y difícil de detectar

La investigación ha puesto de manifiesto la capacidad de este tipo de redes para actuar sobre víctimas de perfiles muy diversos, muchas veces sin que estas lleguen a percibir el uso fraudulento de sus datos hasta que el daño ya está hecho.

La intervención policial permitió alertar a los afectados y evitar un perjuicio económico mayor, logrando la cancelación de gran parte de los préstamos solicitados.

La Policía insiste en la importancia de extremar las precauciones con la documentación personal, ya que facilitar una copia del DNI o permitir su fotografía puede ser el primer paso para convertirse en víctima de este tipo de fraudes.

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