Presentación del libro 'La última duquesa' en el Palacio de las Dueñas sevillano
Presentación del libro 'La última duquesa' en Sevilla
Cayetano Martínez de Irujo: «Mi madre ahora no entendería ni al país ni la situación política»
El hijo de Cayetana Fitz-James Stuart, Duquesa de Alba, comenta en el acto de presentación de la obra que pidió consejo a Amancio Ortega cuando «tuvo que afrontar la responsabilidad» de gestionar el patrimonio de la Casa de Alba
Cayetano Martínez de Irujo ha presentado en Sevilla La última duquesa (La Esfera de los Libros), una obra que considera «un homenaje» a su madre, la irrepetible Cayetana de Alba.
Acompañado del periodista de ABC Ignacio Camacho, el acto ha servido para mostrar la obra ante la sociedad sevillana y en un marco incomparable como el Palacio de las Dueñas, y en concreto, a «dos palmos del limonero machadiano», como resaltó Camacho.
«Ha sido muchas cosas a la vez, pero en esta obra es sobre todo una madre y un hijo que intenta entenderla», dijo en su introducción el analista político. «El libro no solo reconstruye hechos, sino que los interpreta y en algunos momentos, los revisa», añadió.
«Cayetana aparece como un puente entre dos épocas», resaltó Camacho. «No es un libro complaciente, ni pretende serlo, y ahí reside su valor».
Admiración por su madre
«Durante muchos años forcejeé con mi madre porque teníamos el mismo carácter, y ella no estaba acostumbrada a dar las explicaciones que yo le pedía», reconoció Cayetano, autor de estas páginas. «Me he esforzado en hacerle el homenaje que ella se merecía. En Sevilla pasan muchas cosas. Pero a ella le faltaban una serie de actos que permitan que se conozca a la persona y las circunstancias tan difíciles que afrontó», recordó.
«Este es sobre todo un ejercicio de agradecimiento y de admiración», dijo el autor. «La admiración por ella se triplicó en los últimos años, cuando depositó en mí esa confianza que supuso administrar y gestionar su patrimonio».
Ansia de libertad
«Ella tuvo un sentimiento de libertad muy complicado de hacer compatible con ser Duquesa de Alba. Ella reconocía que éramos una especie de prisioneros en nuestro propio país, pero ella lo llevaba muy bien y yo no tan bien. Además, tenía una intuición increíble, no fallaba. Yo la comparo con Amancio Ortega, al que le pedí consejo cuando mi madre me puso al frente de la Casa de Alba».
«Y mi madre, al igual que él, tenia esa inteligencia natural en la que no fallaba, conocía a la gente y además la quería tal y como la gente la quería a ella, como por ejemplo el aquí presente doctor Trujillo», señaló.
«Ella me enseñó una disciplina que luego me ayudó a consolidar el deporte de élite. Yo en la infancia no entendía aquella disciplina, era todo tenis, equitación, francés...una especie de vida prusiana, tal y como la habían instruido a ella. Ahora sí la entiendo, y la agradezco», comentó.
«Mi madre adoraba España, y eso que tenía mucha sangre escocesa. »Eso sí, creo que ahora no entendería ni al país, y menos su situación política".