El presidente de Vox, Santiago Abascal, junto al candidato de Vox a la Presidencia de la Junta, Manuel Gavira
Vox descarta una abstención para investir a Juanma Moreno si necesita sus votos
Si el PP se quedara a uno o dos escaños de la mayoría absoluta, tendría que negociar con la formación de Santiago Abascal, como en las tres regiones donde se han celebrado comicios estos meses
«El tiempo de la abstención no existe», ha advertido José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, cuando se le ha preguntado en rueda de prensa este lunes si su partido se abstendrá si el 17 de mayo Juanma Moreno se queda a uno o dos escaños de la mayoría absoluta. «En ningún caso nos vamos a abstener. Lo que vamos a hacer es negociar», ha afirmado, al tiempo que ha deseado que ojalá se dé la circunstancia de que el PP necesite sus votos.
En Vox no dan credibilidad a las encuestas, y tampoco quieren poner muy altas sus expectativas electorales. Preguntado por los sondeos, Fúster ha indicado que en Castilla y León hubo una «operación artificial» por la que se hinchó a su partido y ahora los sondeos en Andalucía, que no auguran un crecimiento tan grande como el que tuvo en Extremadura o en Aragón, pueden responder a la realidad que hay en estos momentos en la región. «El veredicto será el 17», ha afirmado.
Para Vox, no hay ninguna posibilidad en estas elecciones de que la izquierda vuelva al poder, y Moreno Bonilla representaría el «que todo cambie para que nada cambie». Así, reivindican que solo su formación puede llevar a Andalucía la posibilidad de cambio en las políticas.
Según el último sondeo de Target Point para El Debate, la victoria de Juanma Moreno estaría asegurada, aunque en el peor de los escenarios para los populares se quedaría a un escaño para los 55 necesarios para la mayoría absoluta, con el 42,6 % de los votos. Vox, con Manuel Gavira como cabeza de lista, por su parte, pasaría de los 14 diputados actuales a una horquilla de 15-17, rozando el 15 % de los apoyos.
Estos días Santiago Abascal acusa al candidato popular de ser un «colaborador» de Pedro Sánchez, recriminándole que no se oponga a la «invasión» migratoria ni al Pacto Verde o a Mercosur, así como sus críticas a la prioridad nacional que sí han aceptado los dirigentes populares de Extremadura o Aragón.