El presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, en una reunión en San Telmo (archivo)Francisco J. Olmo | Europa Press

Andalucía

Hermetismo y una «extraordinaria prudencia»: Juanma Moreno aísla del ruido las negociaciones con Vox

El presidente andaluz y su equipo pretenden que no trascienda ni un solo detalle de las conversaciones hasta que exista un acuerdo cerrado

Queda poco más de una semana para una fecha marcada en rojo en el calendario político de Andalucía. El próximo 11 de junio se constituye el Parlamento surgido de las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo; una cita que obliga a Juanma Moreno, ya sin mayoría absoluta, a acelerar los contactos para alcanzar algún tipo de acuerdo con Vox, al menos uno que permita ordenar la nueva Cámara y encauzar las negociaciones posteriores.

Hasta ahora, la estrategia del PP andaluz, avalada por Génova, ha consistido en dejar pasar los días, evitando transmitir prisas o incluso miedo ante la repercusión de unas negociaciones con Vox que den munición política a la izquierda para desmontar la imagen de «moderado» de Moreno. Sin embargo, la proximidad de la constitución parlamentaria ha convertido los primeros contactos en una necesidad inmediata.

El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha dejado las conversaciones con Vox en manos del propio Juanma Moreno, que cree que cualquier entendimiento debe tener vocación de estabilidad parlamentaria y extenderse a lo largo de la legislatura. No obstante, rechaza que los de Santiago Abascal entren en el Gobierno autonómico. Sobre esta línea roja se construyen unos contactos cuyo inicio se considera inminente y que podrían haberse iniciado ya de manera discreta.

La consigna dentro del equipo del presidente andaluz es clara: silencio absoluto. Los responsables de las negociaciones pretenden que no trascienda ni un solo detalle hasta que exista un acuerdo cerrado. El objetivo es evitar filtraciones, interpretaciones interesadas o debates públicos que puedan dificultar el entendimiento.

Esa misma filosofía ha sido defendida este martes por el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones, Antonio Sanz. El dirigente popular ha asegurado que no es partidario «ni de interpretar ni de radiar» las eventuales negociaciones entre el PP y Vox para, al menos, facilitar la investidura de su jefe, Juanma Moreno, apostando por «guardar una extraordinaria prudencia».

Estas declaraciones son la respuesta a las presiones que en los últimos días han recibido públicamente por parte de los de Santiago Abascal. De hecho, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, elevó este lunes el tono al calificar de «profundamente irresponsable» que Moreno aún no hubiera llamado ya a su portavoz en Andalucía, Manuel Gavira, para una primera toma de contacto.

Garriga, además, recomendó al presidente andaluz que hablara con sus compañeros de partido en Extremadura, Aragón o Castilla y León para que le digan lo fácil que es negociar con Vox cuando se hace con seriedad y lo mal que responde cuando hay «algún tipo de chantaje». Este martes, ningún miembro de este partido se ha pronunciado respecto a las negociaciones en Andalucía.

Mientras tanto, el contexto nacional favorece la voluntad de discreción del PP andaluz. La actualidad política continúa dominada por las informaciones relacionadas con los distintos casos de corrupción que afectan al PSOE, un escenario que reduce el foco mediático sobre los contactos entre populares y los de Abascal.

En busca precisamente de titulares que se solapen con los de la corrupción socialista, la secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha instado este mismo martes a Juanma Moreno a «mover ficha» y a ofrecer explicaciones sobre las posibles «conversaciones» con Vox para su investidura. «Andalucía no puede esperar», ha sentenciado la exministra, quien ha reaparecido así tras 15 días escondida de los escándalos de su partido.