El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (c), candidato del PP a la reelección, a su llegada a la sede del PP en Madrid, para asistir a la Junta Directiva Nacional de su partido, un día después de las elecciones andaluzas. EFE/ Javier Lizon

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (c), a su llegada a la sede del PP en MadridEFE/ Javier Lizon

PP y Vox juegan al ratón y al gato en Andalucía entre las prisas de unos y la aparente calma de otros

Ante las constantes llamadas para sentarse a negociar de Manuel Gavira, los de Juanma Moreno optan por enfriar la situación y asegurar que hay tiempo de sobra

PP y Vox juegan al ratón y al gato en Andalucía. Desde las pasadas elecciones, celebradas el domingo 17 de mayo, han pasado ya más de once días. Y si bien no se ha producido ningún avance en las negociaciones, sí ha tenido lugar un hecho relevante que influirá sobre ellas: el rechazo del PP de Sevilla a una moción de Vox para aplicar «la prioridad nacional» en los servicios públicos de la ciudad.

Una vez conocidos los resultados, los partidos que tendrán la responsabilidad de conformar la gobernabilidad en esta comunidad han protagonizado varios tira y afloja, pero sin ningún avance aparente, al menos según reconocen en público sus protagonistas. Manuel Gavira ha pedido insistentemente sentarse ya en serio a negociar y ha metido toda la presión posible, mientras que desde el PP y la Junta le han contestado que hay tiempo hasta el 11 de junio, día en el que se formará el nuevo Parlamento.

Tira y afloja

Desde su victoria en los comicios autonómicos, en los que perdió la mayoría absoluta, Juanma Moreno tuvo que hablar al día siguiente de las elecciones, cuando acudió a Génova, 13, a la reunión del Comité Nacional del PP, y posteriormente, en la Junta Directiva Autonómica del PP andaluz. Lo hizo para insistir en su voluntad de gobernar en solitario y para avisar a Vox del error que supondría «bloquear» su futuro Ejecutivo: «Sería ir contra el sentido común». También aprovechó para cargar contra la prioridad nacional: «Nosotros no hemos basado una campaña en promesas falsas, irrealizables o ilegales».

Desde entonces, ha optado por mantenerse en un discreto segundo plano, tan solo roto por su asistencia reciente a Cuacos de Yuste junto al Rey para la entrega del XIX Premio Europeo Carlos V. Mientras el presidente en funciones daba un paso al lado, tanto Manuel Gavira como diferentes portavoces nacionales de Vox han aparecido para reclamar una negociación. Los de Santiago Abascal han insistido en que no van a regalar sus votos, pese a que al PP-A les falten tan solo dos escaños para la mayoría que permita la investidura de su candidato.

En esa línea, Gavira ha repetido que Andalucía «no tiene un solo segundo que perder». Este mismo jueves, el portavoz parlamentario de los populares, Toni Martín, manifestaba que aún «hay tiempo» para llevar a cabo los contactos con Vox, e incidía en que las cosas se tienen que hacer «con tranquilidad». «No veo que haya tanta urgencia porque hasta el día 11 del mes que viene no se constituye el Parlamento»

El tiempo corre

Mientras ese cruce de declaraciones se daba en el patio del Parlamento de Andalucía, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Sevilla sucedía algo que debería ser relevante para el devenir de las negociaciones.

El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz (PP), gobierna en minoría con apoyos puntuales de Vox, que le han permitido sacar adelante, entre otras cosas, los presupuestos municipales. Sin embargo, este jueves dijo no a la propuesta de Cristina Peláez, portavoz de Vox, de aplicar la famosa prioridad nacional a los servicios públicos de su ciudad.

Un rechazo que no es baladí, puesto que esa prioridad será una de las exigencias que el partido de la derecha pondrá sobre la mesa a Moreno Bonilla si este quiere sus votos para ser investido.

Si bien el PP de Extremadura y Aragón ha aceptado esa propuesta para lograr sacar adelante sus gobiernos autonómicos, parece que en Andalucía las cosas se ven diferentes, al menos por el momento. Y mientras el reloj sigue corriendo, a falta de menos de dos semanas para que se constituya el Parlamento.

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