Imagen de archivo de un incendio en el asentamiento de San Jorge en Palos de la Frontera (Huelva)
Huelva El fuego arrasa otras 300 chabolas en Palos y reabre una crisis que se repite cada campaña agrícola
Los incendios forman parte de la historia reciente del asentamiento del polígono San Jorge, con varios episodios similares solo en el último año
Unas 300 chabolas han sido arrasadas por el incendio declarado en la tarde del lunes y extinguido durante la madrugada de este pasado martes en el asentamiento situado junto al polígono San Jorge de Palos de la Frontera. No hay que lamentar víctimas, pero las llamas han dejado a cientos de personas sin un techo y han vuelto a poner sobre la mesa un problema –el chabolismo– que sigue sin resolverse.
Existe la «presunción» de que este fuego haya sido «intencionado», en palabras de la alcaldesa de Palos, Milagros Romero (PP), quien ha señalado que «este tipo de incendios son reiterados todos los años; siempre al final de la campaña agrícola se producen este tipo de sucesos». No obstante, serán las fuerzas y cuerpos de seguridad los que determinen su origen.
Hace apenas unas semanas se registró «un intento de prender fuego a una chabola que también fue intencionado», según la regidora. En esta ocasión, las llamas han acabado propagándose hasta calcinar alrededor de 300 chabolas. Tanto el Ayuntamiento de Palos como Cruz Roja han prestado asistencia inmediata a las personas damnificadas.
Imagen del incendio que este lunes ha calcinado cientos de chabolas en Palos de la Frontera
Por su parte, el delegado en funciones de la Junta de Andalucía en Huelva, José Manuel Correa, ha señalado que se está trabajando en esclarecer las causas de lo sucedido y «ver qué se puede hacer para, de alguna manera, intentar que eso no vuelva a ocurrir».
Lo cierto es que no es la primera vez que el asentamiento de Palos sufre un incendio de grandes dimensiones. De hecho, el fuego forma parte de la historia reciente de este poblado chabolista. Solo en el último año se han registrado varios episodios similares. En septiembre hubo uno que arrasó unas 70 chabolas, y al mes siguiente, en octubre, otro, que afectó a otras 50-60.
El asentamiento de Palos es hoy uno de los mayores núcleos chabolistas de España. Alberga principalmente a inmigrantes que trabajan en la recogida de la fresa. Su crecimiento ha ido de la mano, precisamente, del desarrollo del sector de los frutos rojos, que cada campaña requiere miles de temporeros. Sin embargo, la falta de alojamiento obliga a una parte de esa mano de obra a residir en construcciones levantadas con plásticos, palés y otros materiales altamente inflamables.
Durante más de dos décadas, administraciones, organizaciones sociales, sindicatos y empresarios han coincidido en señalar la necesidad de erradicar el chabolismo, pero las soluciones aplicadas hasta ahora han resultado insuficientes. Se han impulsado alojamientos temporales, programas de inserción y proyectos piloto. Sin embargo, ninguno ha conseguido eliminar unos asentamientos que suponen un problema enquistado.
Cada incendio vuelve a activar el mismo protocolo de emergencia y el mismo debate. Se investigan las causas, se atiende a los afectados y se anuncian nuevas medidas. No obstante, una vez apagadas las llamas, el problema de fondo permanece intacto. Más de dos décadas después de su aparición, el chabolismo ligado a las campañas agrícolas sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de Huelva.