Turistas observando la pieza egipciaGabinete

El objeto de 3.500 años que guarda un pueblo de Granada y contiene el texto más antiguo de la Península

El Vaso de Apofis I se conserva en Almuñécar y fue fabricado siglos antes de que los fenicios lo llevaran hasta la antigua Sexi

En pleno corazón de Almuñécar, a pocos kilómetros de las playas de la Costa Tropical, se conserva una pieza que obliga a viajar más de 3.500 años atrás y hasta el antiguo Egipto. Se trata del Vaso de Apofis I, un recipiente relacionado con un faraón hicso que terminó, varios siglos después de su fabricación, en la costa de Granada.

La pieza puede verse actualmente en el Museo Arqueológico Cueva de Siete Palacios y es considerada uno de los objetos más excepcionales encontrados en la Península Ibérica. La razón no está únicamente en su antigüedad: conserva una inscripción jeroglífica considerada el texto escrito más antiguo hallado en territorio peninsular. Turismo de Almuñécar apunta incluso a que podría encontrarse entre los más antiguos conservados en todo el Mediterráneo occidental.

Su presencia en Granada plantea además una pregunta inevitable. ¿Cómo acabó un objeto perteneciente al Egipto de los faraones en una población del extremo occidental del Mediterráneo? La explicación conduce a los fenicios y a las redes comerciales que hace casi 3.000 años conectaban lugares muy alejados entre sí.

El nombre de un faraón en Granada

El vaso está fechado entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVI antes de Cristo y lleva grabado el nombre de Apofis I, uno de los gobernantes de la dinastía XV de Egipto durante el denominado Segundo Periodo Intermedio.

En su inscripción aparecen el faraón, identificado como Auserre Apofis, y una mujer de la familia real llamada Charudyet. Su nombre tiene además una particular importancia para los investigadores, ya que el propio recipiente se convirtió en una fuente para conocer la existencia de este miembro de la familia real hicsa.

La inscripción ensalza al monarca mediante las fórmulas utilizadas por la realeza egipcia y hace referencia a su condición de rey del Alto y Bajo Egipto. Los jeroglíficos permanecen grabados en la parte superior del recipiente más de tres milenios después de su fabricación.

La pieza ha sido descrita tradicionalmente como un vaso de carácter funerario e incluso como un posible vaso canopo vinculado al faraón. Sin embargo, su historia posterior resulta todavía más llamativa porque permaneció en circulación durante siglos antes de terminar a miles de kilómetros de Egipto.

El viaje hasta la antigua Sexi

Los investigadores consideran prácticamente imposible que el recipiente llegara hasta Almuñécar cuando fue fabricado en torno al siglo XVI antes de Cristo. La presencia fenicia en la antigua Sexi, nombre con el que se conocía a Almuñécar, es muchos siglos posterior.

La hipótesis aceptada es que el vaso llegó a la costa granadina a través de los fenicios, probablemente durante el siglo VIII antes de Cristo, junto a otros objetos egipcios que terminaron formando parte de los ajuares funerarios encontrados en esta zona. Es decir, la pieza ya podía tener alrededor de 800 años de antigüedad cuando llegó a Almuñécar.

Aquellos navegantes establecieron en la costa del actual municipio granadino uno de sus asentamientos más importantes en el sur de la Península. Las excavaciones de la necrópolis de Laurita, en el Cerro de San Cristóbal, han proporcionado numerosos objetos que muestran la amplitud de sus contactos comerciales.

Entre ellos aparecieron distintos recipientes de procedencia egipcia que fueron reutilizados por los fenicios como urnas funerarias. Su presencia demuestra hasta qué punto mercancías y objetos podían recorrer enormes distancias por el Mediterráneo antes de adquirir una función completamente diferente a aquella para la que habían sido creados.

De una casa particular al museo

Los estudios señalan que perteneció durante años a la familia propietaria de un cortijo situado junto a la necrópolis de Laurita. En la década de 1960 fue localizado en la vivienda del propietario y puesto en conocimiento de especialistas, que comenzaron a estudiar su extraordinaria inscripción.

El Ayuntamiento de Almuñécar consiguió finalmente adquirirlo en 1983, año en el que fue restaurado, y actualmente ocupa un lugar protagonista en el Museo Arqueológico Municipal de la Cueva de Siete Palacios. El propio museo se encuentra dentro de una construcción abovedada de época romana situada en el Cerro de San Miguel y declarada Bien de Interés Cultural.

Allí comparte espacio con monedas acuñadas en la antigua Sexi, cerámicas fenicias y romanas, joyas funerarias y otros recipientes egipcios. Ninguno, sin embargo, posee la antigüedad del vaso vinculado a Apofis I.

Una pieza creada en Egipto hace más de 3.500 años, reutilizada siglos después por los fenicios y conservada hoy en un museo de Almuñécar que guarda en sus jeroglíficos una de las muestras de escritura más antiguas que han aparecido en la Península Ibérica.