Una ilustración del desaparecido monumento que se conserva en París
Cádiz
Giro en las hipótesis sobre el mítico ídolo de Cádiz: podría ser un monumento funerario a un rey africano
La torre, erigida en el siglo I a.C. y destruida por los almorávides en el XII, sirvió también para orientar la navegación
En la vieja Gadir/Gades, nuestra actual Cádiz, no faltan puntos ciegos que atraen la atención de profesionales de todo tipo: de historiadores a arqueólogos, de curiosos a expertos de la Antigüedad. Uno de esos misterios es el conocido como ídolo de Cádiz, un monumento que estuvo en la Isla de León desde el siglo I a.C. hasta el siglo XII d.C.
Se sabe sin sombra de duda que esta estructura fue destruida por Ali-Meimon, jerarca almorávide, convencido de que su interior guardaba un tesoro. Una ilustración musulmana custodiada en la Biblioteca Nacional de Francia muestra su apariencia, único testimonio de este tipo junto a otra miniatura de la General Estoria de Alfonso X el Sabio, que se conserva en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. También existen numerosas referencias literarias, pero, a pesar de ello, «su naturaleza, función y autoría habían permanecido sin una explicación concluyente», en palabras del investigador Manuel Álvarez Martí-Aguilar.
Tradicionalmente se ha pensado que el monumento estaba dedicado a Hércules/Melkart, en sintonía con el famoso templo de origen fenicio y uso posterior romano que hoy día buscan los expertos en el término municipal de San Fernando. Pero el profesor Álvarez Martí-Aguilar, investigador del departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Málaga ha arrojado una nueva hipótesis muy alejada de esa suposición.
Una torre con una estatua dorada
Según sus pesquisas, el ídolo de Cádiz sería un cenotafio erigido por Juba II, rey de Mauritania, en memoria de su padre, Juba I, rey de Numidia. La estructura, una torre escalonada coronada por una estatua dorada, homenajearía así a un monarca norteafricano y buscaría asentar el prestigio númida en el Imperio Romano. «El cenotafio de Juba I, con su explícita celebración de la identidad númida, podría haber contribuido a canalizar la reivindicación de dicha identidad y de un pasado prestigioso en términos similares, emitiendo un mensaje de integración en las estructuras del imperio dirigido a las poblaciones de origen norteafricano», señala Álvarez Martí-Aguilar.
Posibles emplazamientos del ídolo en la antigua Gades
Además de estos motivos, el investigador de la UMA señala que el perdido ídolo de Cádiz habría servido también de referencia visual para la navegación atlántica, un empeño que cultivó Juba II con especial interés en expediciones a las islas Purpurarias y Canarias. En conjunto, esta obra conmemorativa «respondería a una estrategia de memoria dinástica númida en la que se combinarían elementos arquitectónicos púnicos y norteafricanos, y una ubicación con gran valor geográfico y cultural».
Álvarez Martí-Aguilar ha llevado a cabo un análisis comparado de las tradiciones literarias árabes, en contraste con las evidencias textuales e iconográficas de época romana, para concluir que, lejos de celebrar al mítico Hércules de las Doce Pruebas, el ídolo de Cádiz glosaría el poder pujante de una monarquía norteafricana en busca de lugar dentro del Imperio.